El Chigüire Bipolar: Cuando “las noticias falsas” sirven a la libertad de expresión

El Chigüire Bipolar: Cuando “las noticias falsas” sirven a la libertad de expresión

Las “noticias falsas en serio” que desde 2008 difunde El Chigüire Bipolar, un medio digital de sátira política venezolana que acaba de ganar el Premio Václav Havel, no solo buscan arrancar una sonrisa, pero eso lo “bordan”, reseñó EFE.

Titulares como “El Gobierno ordena congelar a los venezolanos para que bajen los precios” hacen de El Chigüire Bipolar un instrumento importante para la defensa de la libertad de expresión en Venezuela, según consideró Human Rights Foundation (HRF).

Esta organización de derechos humanos con sede en Nueva York anunció este jueves los ganadores de los Premios Václav Havel a la Disidencia Creativa 2017, que se entregarán en Oslo el 24 de mayo a El Chigüire Bipolar, al activista y dramaturgo zimbabuense Silvanos Mudzvov y a la poeta y activista bahrainí Aayat Alqormozi.

Oswaldo Graziani y Juan Andrés Ravell, dos de los tres fundadores del medio digital venezolano, que cuenta con 30.000 visitas diarias y 1,7 millones de seguidores en Twitter, están alegres y motivados, según dijeron hoy a Efe en su oficina en Miami.

En Oslo, adonde viajarán junto a Elio Casale, el tercer fundador, esperan mantener el “estilo Chigüire” de dar a su discurso un tono humorístico y a la vez contar la realidad de Venezuela y apuntar algunas ideas sobre hacia donde debería dirigirse su país.

Ninguno de los tres vive ya en Venezuela, pero Graziani asegura que están más involucrados y enterados de lo que pasa que mucha de la gente que vive allí y que viajan constantemente a Caracas y se relacionan a diario con el resto del equipo, que sigue en el país.

“Nos trajo la carrera, no solo la situación en Venezuela”, dice Graziani, quien destaca que El Chigüire le presta también mucha atención a los numerosos venezolanos que como ellos viven en el extranjero y a la “fuga de cerebros”, especialmente de jóvenes.

El “estilo Chigüire” para contar el éxodo, dice Ravell, es hablar de la despedida que un grupo de amigos le da al único de ellos que se queda en Venezuela, como se pudo leer en la página web.

Los dos creativos, que en Miami trabajan en otros negocios, se quejan de que algo tan exitoso como El Chigüire Bipolar no pueda ser rentable económicamente en Venezuela.

Su salvación fue el “Show de El Chigüire”, que se emite semanalmente por la plataforma de contenidos audiovisuales por suscripción Vivoplay desde hace cuatro años y es presentado por el popular cómico “Profesor Briceño”.

Aunque han recibido críticas fuertes y algunas amenazas por sus “noticias falsas en serio”, no ha sido algo de “asustar”.

El Gobierno es el principal objeto de la sátira política de estos venezolanos, porque acapara la atención informativa, pero también se meten con la oposición, con conocidos periodistas, con determinados aspectos de la idiosincrasia venezolana y con ellos mismos.

Su obsesión es mostrar el absurdo “venga de donde venga”.

Cuando dicen que sus noticias falsas son en serio es porque surgen de un debate a fondo, también lo llaman una “terapia grupal”, entre los miembros del equipo y porque se basan siempre en noticias publicadas en medios sólidos y después confirmadas.

No obstante, a veces la realidad y la ficción se confunden.

Graziani recuerda que antes de las protestas antigubernamentales de ahora informaron, para ilustrar el empeño del chavismo por ponerle su marca a todo, que la Guardia Nacional Bolivariana estaba usando bombas lacrimógenas con humo de color rojo y resultó que unas bombas en mal estado generaron humo de ese color.

Los fundadores de El Chigüire son también los creadores de “La isla presidencial”, una serie animada que empezó teniendo como protagonistas al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y al mandatario boliviano Evo Morales, atrapados en una isla desierta.

El plantel fue creciendo a medida que la serie se hacía popular en América Latina hasta incorporar al exgobernante brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, entre otros.

Graziani y Ravell recuerdan que nunca incorporaron el personaje del líder cubano Fidel Castro porque, como se necesitaba tiempo de producción, temían que se muriera antes de que el episodio en cuestión saliera al aire.

“Hacer el personaje de Chavez fue una delicia”, confiesan.

Cuando falleció y Nicolás Maduro asumió la Presidencia temieron que no iba a resultar, pero al final el personaje del “dictador tosco” encontró su lugar, señalan.

“Chavez tenía más sentido del humor. Era más seguro de sí mismo, tenía más capacidad para reirse de sí mismo”, dicen en comparación con Maduro.

“El humor es el recurso para hacer estallar la risa pero detrás hay un objetivo: llegar a la gente para que se entere de la realidad”, dice Ravell.

El Chigüire cada vez menos hace reír por reír, agrega, mientras su compañero Graziani indica que “ojalá que si cambian las cosas en Venezuela sigamos con el mismo entusiasmo” que ahora dándole a los poderosos. LP

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