Conoce cuáles deben ser los hábitos alimentarios en el adulto mayor

Conoce cuáles deben ser los hábitos alimentarios en el adulto mayor

La Universidad de Antioquía en Colombia, nos ofrece una investigación de vital importancia, llevada a cabo por las especialistas en nutrición y dietética: Sandra Restrepo, Rosa Morales, Martha Ramírez, Maria López y Luz Varela

Envejecer se constituye en un proceso cambiante tanto a nivel fisiológico como social. En un sentido más amplio, se puede asumir que el envejecimiento resulta de la suma de todos los cambios que ocurren a través del tiempo en todos los organismos desde su concepción hasta su muerte.

El objetivo de dicho estudio, fue el de indagar sobre los aspectos protectores y deteriorantes relacionados con la alimentación y nutrición del adulto mayor. A través de una metodología de investigación basada en un enfoque de epidemiología crítica, utilizando monitoreo estratégico como método.

Por su características socio económicas y medio ambientales, estas evaluaciones reflejan una perspectiva de nuestra realidad venezolana, siendo coincidentes en aspectos relevantes.

En el mismo se utilizaron técnicas cuantitativas y cualitativas para la recolección de información, alcanzando uno resultados generales, en el que se identifica que la alimentación de los adultos mayores en lo referente a los hábitos alimentarios que contribuyen a su proceso de mayor fragillidad, tales como un bajo consumo de lácteos, carnes, frutas, verduras y alto consumo de grasa.

En un gran número de participantes el consumo se ve afectado por el poco acceso a los alimentos, en otros este se afecta por su estado de ánimo.

Los participantes identificaron que el bajo acceso a los alimentos genera hambre y enfermedad, manifiestan que anteriormente había mayor disponibilidad de alimentos por la posibilidad de acceder a ellos por medio de la agricultura. Al llegar a la vejez algunos de ellos se enfrentan al aislamiento familiar lo que dificulta la adquisición de alimentos, viéndose en la necesidad de trabajar para su manutención, buscar redes de apoyo o programas de complementación alimentaria.

Dichos cambios que el adulto mayor experimenta, pueden ser modificados por los patrones de alimentación y el estado nutricional.

Se ha conocido como los hábitos alimentarios inadecuados se convierten en un factor de riesgo importante de morbilidad y mortalidad, contribuyendo a una mayor predisposición a infecciones y a enfermedades crónicas asociadas con el envejecimiento lo que disminuye la calidad de vida de éste colectivo humano.

Entre los factores que destacan, para propiciar un desenlace no deseado, los principales son:

• Factores físicos como problemas de masticación, salivación y deglución, discapacidad y minusvalía, deterioro sensorial, hipofunción digestiva.

• Factores fisiológicos como disminución del metabolismo basal, trastornos del metabolismo de hidratos de carbono de absorción rápida, cambios en la composición corporal, interacciones fármacos – nutrientes, menor actividad física, soledad, depresión, aislamiento y anorexia.

• Factores psicosociales: pobreza, limitación de recursos, inadecuados hábitos alimentarios.

Resultados:

En lo referente a los hábitos alimentarios de los adultos mayores se encontró que la mayoría consume tres comidas al día o más, sin embargo el 8.2%, consume solo 1 o 2 comidas, lo que implica un riesgo de déficit en el consumo de calorías y nutrientes que contribuye a los procesos de fragilización.

Al indagar en lo referente a las comidas que hacen los adultos mayores, se encontró que las de mayor consumo son el desayuno, el almuerzo y la cena con porcentajes de 96%, 92% y 77% respectivamente.

Llama la atención que un 23% de los participantes no consume la última comida del día lo que igualmente se convierte en un factor deteriorante del estado de salud.

Por otro lado, se identificó en la alimentación, un bajo consumo de lácteos, carnes, frutas, verduras y alto consumo de alimentos fritos, lo que se pudo constatar en la información cualitativa obtenida por medio de los grupos focales.

Pese a que la mayoría de los adultos consume varias comidas, se detectó que la dieta es poco variada porque incluye poca diversidad de alimentos, además insuficiente, ya que se observó que no alcanzaba a cubrir las necesidades de calorías y de nutrientes y no es equilibrado en el consumo de alimentos ya que no se dieron las proporciones recomendadas, aspectos que pueden ser identificados como factores deteriorantes del estado de salud

Al indagar por el consumo de lácteos, se encontró que el 43% consume lácteos una sola vez al día y el 25% los consume dos veces en el día, con un 68% de la población que no alcanza a cubrir las necesidades de calcio .

Igualmente se encontró un bajo consumo de frutas y verduras, lo que no contribuye a cubrir las necesidades de vitaminas y minerales. El 50% de los adultos mayores consumen frutas y verduras solo una vez en el día. Acerca del consumo de carnes el 77% afirmó comerla todos los días, pero de estos el 42% la consumen una sola vez diariamente.

Durante la vejez es necesario mantener una ingesta adecuada que asegure el aporte de macro y micronutrientes que contribuyan a un adecuado estado nutricional.

Se recomienda incluir alimentos de elevada densidad nutricional en casos especiales en los cuales la ingesta no alcanza a cubrir los requerimientos.

De cualquier forma, un buen estado nutricional debe potenciar indicadores vitales por lo que es necesario mantener un sistema de vigilancia nutricional, fomentando aportes dietéticos saludables en este colectivo e identificando de manera oportuna adultos mayores a riesgo y que requieran de intervenciones especiales o atención especializada.

Se requiere de la articulación de políticas que permitan vivir una vejez más saludablesdónde las demandas del anciano no se resuelvan una vez los problemas estén instaurados si no antes de que se hayan producido.

Además es imprescindible una política de ocio que potencie el aprovechamiento del tiempo libre, por medio de la lúdica, la cultura, ayuda a la comunidad y la educación y capacitación en otros oficios o saberes que contribuyan a fortalecer un adecuado proceso de envejecimiento.

AGENCIAS

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