En corto por Giovanni Cegarra

En corto por Giovanni Cegarra

A ver si entendemos lo de la reconstrucción del país y la restauración de su democracia, que considero no hemos perdido porque si a ver vamos la disfrutamos aún, al estilo y conveniencia de quienes manejan a su antojo, de ambos bandos, el destino socio económico político de Venezuela.

Veamos cómo están las cosas al día de hoy, en corto.

Lo que diga el Presidente Maduro lo rechaza la oposición y lo que diga y haga la oposición lo rechaza el gobierno, ambos bandos ávidos de poder, sed de venganza, no hay una real contrapropuesta para salir de la crisis y el pueblo que siga chupándose el dedo.

Las protestas de calle dizque son pacíficas, pero los que protestan amparan a los encapuchados, vengan de donde vengan, los aúpan, no los rechazan, permiten saqueen, quemen vehículos, atenten contra los manifestantes, disfrutan de lo vandálico anárquico y para remate se hacen selfies con desenfrenada risa.

Las acciones callejeras generan deserción laboral y escolar, paralizan el sector comercial productivo de la ciudad, Estado, país. Por supuesto, sus protagonistas no le darán de comer al que pierde su trabajo porque no llega a él por culpa de una tranca vehicular ya el patrón no reconoce la falta porque las protestas son ilegales y ahí si se apegan fielmente a la Ley de Trabajo.

El país se desangra ante la mirada indiferente del gobierno y la oposición. No les importa las jóvenes muertes en las protestas callejeras porque como cosa rara, los caídos han sido por disparos directos a la cabeza, venga de donde venga, tal cual sicariato político.

El pueblo, el que trabaja, el que lucha por sostener un cuadro familiar, los jóvenes que quieren educarse y ser alguien en la vida con todo y crisis que vivimos en el país, está en medio de toda esta diatriba y despelote de una democracia mal concebida, en la que políticos opositores y gobernieros, dan brazadas de ahogado porque han perdido el liderazgo, metieron los pies en el barro, “el coroto se les fue de las manos” perdieron el horizonte y no saben como alcanzarlo.

En este nefasto panorama en la que políticos de ambos bandos, han sumergido el país, tiene la cachaza de llenarse la boca de palabrería basurienta, aseguran luchar y protestar para reconstruir lo que ellos mismos han destruido y siguen destruyendo, diría mi difunta madre “la vaina no es así porque el horno no está para bollos”.

En corto, definitivamente no hay, de lado y lado, una contrapropuesta digna de la Venezuela que queremos todos, pareciera que “el futuro es un cementerio para que todos tengamos donde caernos muertos” y punto redondo.

 

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