Don Chefo por Ramón Sosa Pérez

Don Chefo  por Ramón Sosa Pérez

Los músicos son parte esencial de la identidad en los pueblos andinos y cuando por alguna razón nos despedimos de ellos, la ausencia queda tatuada en el rostro del lugar donde forjó hogar, saber y gentilicio. Don José Hermes Barrios es uno de esos hombres irreemplazables en la memoria del colectivo y de manera particular en Timotes, Mucuchíes, Mucurubá, Tabay, Bailadores y La Mesa de Los Indios en Ejido. En estos espacios imaginó sus creaciones, valoró su inspiración y desarrolló su tarea de Maestro. Había nacido en Timotes el 9 de mayo de 1923, a pocos años de construido el templo a Santa Lucía que se erigió y bendijo en 1911. En el hogar cristiano de María Balbina Barrios y Miguel Santiago recibió los inicios de una educación moral apegada al valor del trabajo honrado, aprendiendo a “pegar capelladas” que la madre tejía en finos calados y se aplicaban luego a la alpargata de rústico polímero que calzaba el aldeano. El pequeño Hermes de Timotes, nominal de aquel héroe griego que se distinguió por la prudencia y la habilidad, amén de inventor de la lira y la siringa o flauta de pan, se distinguió como hacendoso que ayudaba a la manutención vendiendo pan, chimó y cuantas menudencias podía con tal de aliviar la penuria casera. El destino le aguardaba en Valera para inscribirse con el Maestro trujillano Laudelino Mejías, Director de la Banda Lamas desde 1926 y que por esos años compuso sus célebres valses “Mirando al Lago” y “Conticinio”. Hizo casorio con Mary Dolores Paredes quien le honró en fiel matrimonio de 7 hijos que disfrutaron la vena artística de don Cefo. Su periplo de músico aventajado nació en las paraduras del vecindario para luego consolidarlo en la constancia del aprendizaje que dispersó en una obra prolífica como Maestro de Educación Musical en Timotes, Mucuchíes, Bailadores, Mucurubá, La Mesa de Ejido y Tabay. Don Chefo Barrios fundó y organizó agrupaciones musicales en varios pueblos cordilleranos, fue Corista de varias parroquias y en su bondad no escatimó esfuerzo en apoyar los arreglos musicales que le solicitaran. Compositor de raíz andina en valses, himnos, bambucos y pasillos, arreglista de partituras para orquesta y grupos, su nombre gozó de notoriedad a la que intentaba encubrir pues era decoroso y humilde. Como funcionario público se desempeñó en el cargo de Secretario de la Prefectura del Municipio Rangel. Pronto retornó a su vida de compositor, brillando con luz propia en la misión que le dio motivos de inspiración y mejores recuerdos para Mérida y sus pueblos donde quedó sembrada la semilla de un legado inmejorable. El 31 de julio de 2016 Don Chefo Barrios se integró a la legión de músicos y cantores celestiales que sigue guiando el gentilicio musical merideño de siempre.

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