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Mérida, libertad y federalismo

“Ser o parecer” por Beyker Albornoz

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BEYKER ALBORNOZ



El poder, ansiado por muchos, obtenido por los más virtuosos que no siempre son los más honorables y algunas veces obtenido por los más viles. El poder, es definido por la RAE como: “Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo. Dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar algo.”  El ejercicio del poder es transmitido por las sociedades a determinados ciudadanos con la finalidad de darle vida y dirección al Estado. Independientemente del sistema político ya sea este Estado de características republicanas o no.


¿Dónde reside el poder?


Depende del contexto histórico y de la filosofía que lo rige, en la religión el poder emana de lo Divino, en lo terrenal y en específico en lo político, el poder reside en los líderes mundiales, en los grandes ejércitos, en las grandes economías. Hasta antes de la segunda guerra mundial los centros de poder mundial residían en los principales imperios europeos, Alemania, Francia y Gran Bretaña. Después de la segunda Guerra nace el concepto de nuevo orden mundial y ahí aparecen los tres principales centros de poder que conocemos hoy en día EE.UU, Rusia y China.


Sobre los modos de conseguir el poder no hay autor más destacado en la filosofía universal que Nicolás Maquiavelo, en su obra más reconocida El Príncipe, nos muestra individuos quienes su liderazgo y virtud los hizo acreedores del poder y otros que a través de las fuerzas militares propias o extranjeras lo obtuvieron.


En nuestra República de Venezuela son numerosos los eventos donde las armas fueron las que decidieron quién obtenía el poder, las extranjeras, por ejemplo, le dieron a los padres fundadores de la República la posibilidad de liberarse del imperio Español. Sobre los ascensos del poder criollo en ésta Republica hasta recién comenzado el siglo XX fueron las armas quienes decidieron el mandatario de turno. No obstante, las historias de golpes de estado llegan al año 1992.


¿Se puede tener poder sin la facultad de ejercerlo?


La gran ilusión, “el poder llega al pueblo,” a través de la elección universal y secreta, de la mano del gran Rómulo Betancourt, el General Marcos Pérez Jiménez y la Junta Revolucionaria de Gobierno quiénes le da un golpe de estado al General Isaías Medina Angarita, con motivos varios, entre ellos, ampliar la base electoral y que éste fuera un “derecho de todos”. Entonces en el gobierno del presidente Rómulo Gallegos, nace en Venezuela el electoralismo, nace “la paz y estabilidad nacional”. 


Este concepto, fue explotado por la Revolución Bolivariana, nos dieron electoralismo, control social y paz, la de los sepulcros.




Sobre la guerra y el ascenso al poder, innumerables corrientes filosóficas han hablado de ella, algunas de sus causas, religiosas, recursos, territorio, energía. La humanidad ha vivido y fraguado su historia en ella, se le considera un “arte”, sin duda, sólo podrían hablar del horror de la guerra quienes la combatieron, pero los descendientes en Europa hoy viven la libertad resultado de tan amargo momento y que la humanidad les entregó. 


Venezuela ante la disyuntiva de elecciones o la intervención, y el “todas las opciones sobre la mesa”, la sociedad venezolana requiere más que un evento electoral, requiere la reinstitucionalización, requiere de la expulsión de grupos armados en su territorio, requiere de la erradicación de las mafias en las ciudades y sus fronteras, requiere de un reinicio.  Quienes hoy ejercen el poder y la represión en Venezuela eligieron en el primer momento las armas, conformaron guerrillas, y en sus propias palabras “no entregaran el poder por las buenas ni por las malas”.


Sobre las acciones de guerra, escribió Maquiavelo, “Por esos los romanos siempre se enfrentaron de inmediato a los problemas que veían avecinarse, y nunca permitieron que se siguieran incrementando con tal de no tener que enfrentarse a una guerra, porque sabían que con ello no iban a evitarla, sino que al demorarla se favorece a los otros.” 


La historia coloca a los hombres en las circunstancias que le permiten el acceso al poder, en este caso, enviste de poder al presidente encargado. La ambigüedad entre ser el hombre de poder y parecer el hombre de poder, sólo durará lo que la comunidad internacional y los aliados estén dispuestos a tolerar para la estabilidad de la región y su seguridad nacional, y lo que los ciudadanos estemos dispuestos a permitirle, pues finalmente el poder electoralista se está transformando en poder ciudadano. 



“Muchas Naciones antiguas y modernas han sacudido la opresión; pero son rarísimas las que han sabido gozar de algunos preciosos momentos de Libertad; muy luego han recaído en sus antiguos vicios políticos: porque son los Pueblos más bien que los Gobiernos los que arrastran tras sí la tiranía.” (Simón Bolívar, Discurso de Angostura 18 19).






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