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Enredos inevitables por ALIRIO PÉREZ LO PRESTI

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ALIRIO PÉREZ LO PRESTI


Twitter: @perezlopresti

En una ocasión, desde la centralizada y distante ciudad de Caracas, notable en la contemporaneidad por su decadencia y pobreza cultural inducida, se planificó un estudio para entender tres modelos de gestión, que en su momento eran considerados los más exitosos del país.

El primero era “Aguas de Mérida”. Cualquiera que haya ido a nuestra ciudad, pero más quienes aquí nacimos, sabemos que no existe un agua tan sabrosa como la de esa parte de los andes venezolanos. En mis afanes por hacer montañismo, en muchas ocasiones fui a tomarla en la fuente original de donde emerge, que se canaliza en la Cascada el Duende y se une al río Mucujún. Es procesada por una empresa tradicional, con personal que estaba contratado desde hacía años, con instalaciones deportivas y recreativas al lado de la planta de procesamiento, en el sector conocido como El Vallecito.

El otro modelo de gestión exitosa era “El pasaje estudiantil”. Se trataba de una estructura estrictamente transversal, en donde gracias a la renta petrolera, se subsidiaba la posibilidad de que los estudiantes de la Universidad de Los Andes pudiesen usar el transporte público. El modelo era increíblemente exitoso, en donde de manera colaborativa, se repartían turnos de cumplimientos de trabajo de pares, sin una jefatura como tal. El fin último era el mismo y era motivo de interés la celeridad y eficacia del modelo.

El tercero era el “Hospital San Juan de Dios de Mérida. Centro de Atención Integran en Salud Mental”, del cual tuve el privilegio de formar parte en sus inicios, hasta que cumplió casi una década de funcionamiento. Se trataba de una estructura organizacional de carácter jerárquica, dirigida por una orden religiosa, en donde la toma de decisiones era de carácter vertical, con pocas posibilidades de coparticipación en la toma de decisiones por parte de quienes formaban los niveles más bajos de la estructura piramidal perfecta.

¿Por qué tres modelos, con organigramas diferentes, con tipos de jefaturas y tomas de decisiones que iban desde la transversalidad más auténtica, hasta la verticalidad más absoluta eran exitosos?

Son determinantes: 1. La selección del personal. La acuciosidad y delicadeza con la cual se determina cuál es el mejor talento humano es pieza clave para que las cosas fluyan. 2.La posibilidad de precisar de manera temprana aquellas individualidades y micro-grupos que funcionan como manzanas podridas, capaces de acabar con la totalidad d ellos equipos de trabajo. Esto último va de la mano con la cohesión de los sanos sanos, capaces de funcionar como sistemas que se defiendan ante potenciales amenazas.






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