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China: Estado y política económica por Alberto José Hurtado B.

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Alberto José Hurtado B.


La política económica corresponde a las decisiones que toman los gobiernos para el logro de determinados objetivos. Implica el uso de instrumentos de acción pública para influir en el funcionamiento de la economía. En la actualidad se asocia con la creciente intervención de los gobiernos en los mercados, para alcanzar metas nacionales como el crecimiento económico, la estabilidad de precios, la reducción de la pobreza y una menor desigualdad social. Pero también ha sido el motivo del debate acerca de lo mejor para la economía: el mercado o el Estado.

En este último ámbito, el debate original se concentraba en el papel del Estado en la creación de un modelo óptimo de desarrollo económico, y el rol del mercado para garantizar la eficiencia productiva y permitir el crecimiento de las naciones. En la actualidad, estas posiciones encontradas se han zanjado a partir del reconocimiento mundial de que las prácticas de libre mercado – laissez faire sin restricciones fracasaron en los mercados emergentes, mientras que su uso recurrente en los países desarrollados conllevó a la última crisis financiera global.

En este orden, China se presenta hoy como una alternativa a los modelos tradicionales de desarrollo económico. La lógica que defiende este país asiático es emplear las fuerzas del mercado como motor de crecimiento y vía para la reducción de la pobreza y la desigualdad, mientras que el gobierno preserva la autoridad para intervenir en la economía cuando lo considere oportuno.

La estructura económica de China no es única, ya que comparte muchas características de los estados desarrollistas del este de Asia, por ejemplo, Corea del Sur o Singapur. Pero su modelo de orden político y desarrollo económico se presenta como exitoso y atractivo por los resultados conseguidos mediante el uso frecuente de la política económica. Uno de los campos donde mejor ha funcionado es el de las relaciones internacionales, debido a la combinación de incentivos y regulaciones para promover los intereses estratégicos de la nación asiática en el mundo.

Esta forma de dirigir la política económica por parte de China ha ampliado la definición y el alcance del concepto de seguridad nacional, en la medida que se actúa en el comercio, la tecnología, la educación, y en muchas otras áreas para preservar resultados alcanzados y avanzar hacia metas nacionales previamente planteadas. Con esto se está normalizando el uso de la economía como un ámbito de la seguridad nacional y se avanza hacia un nuevo orden geoeconómico mundial, donde la política económica se presenta como geoeconomía y se usa no solo para influir en un tema macroeconómico o microeconómico nacional, sino también para dirigir la actividad económica hacia una estrategia de maximización del poder de los países en el mundo.

Esta manera de utilizar la política económica para perseguir intereses políticos tiene un elevado costo: la mayor incertidumbre que enfrentan las empresas y las distorsiones de mercado que genera. En un mundo interconectado, la acción pública en economía dirigida de esta forma impactará en las cadenas globales de suministro que, constituidas dentro del libre flujo de mercancías y factores de producción, dependen de las fuerzas de mercado para tomar decisiones.

Esto incrementa la incertidumbre que existe sobre la economía mundial, debido a que mayores presiones a la seguridad nacional forzaran a los gobiernos a implementar cada vez más medidas defensivas para reducir su vulnerabilidad ante competidores estratégicos. Todo lo cual acercará cada día más asuntos económicos al área de la seguridad nacional y al campo de las disputas políticas.

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