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El Mr. Venezuela es para… por Guillermo A. Villet M.

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Guillermo Villet M.


Guillermo Villet M.

Estudiante Unica

Coach class ‘C’ por la FIFA

@guillermovillet


Luego que la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) escogiera al sustituto de Rafael Dudamel y que a su vez, la constante crítica y las múltiples opiniones apaciguaran, es el momento indicado para hablar de este tema que, sin duda, tiene conmocionado a todo el país.

Después de que Berardinelli (Presidente encargado de la FVF) buscara una cantidad innumerable de candidatos, todo apuntaba a que Sampaoli era el indicado. Jorge (Sampaoli) venía del fútbol brasileño, el cual con su paso fugaz pero exitoso le alcanzó con tener el subcampeonato. A su vez, tenía un currículo de envidiar, pues había pasado por equipos como la Universidad de Chile, Sevilla F.C., Selección de Chile, Selección de Argentina y demás, por lo tanto, Sampaoli era esa opción que tanto añoraban las oficinas de Sabana Grande.

Se conocieron las instalaciones, se creó un plan estratégico compuesto por la formación de los jugadores filiales de la vinotinto, hubo una investigación de una cantidad importante de jugadores en el exterior, se pensó en los jugadores del patio y hubo reuniones en Rio de Janeiro. Todo apuntaba a que este era el personaje que llegaba a ponerle fin a la novela de poco más de dos meses. Todo era perfecto y muchos pensaban que Venezuela tenía oportunidad de llegar al Mundial de Qatar.

Sin embargo, ésta novela es de esas en las cuales los protagonistas están llorando de felicidad porque se salvaron del antagonista y pensando que por fin vivirían tranquilos, se van alejando de la escena poco a poco pero, como todo drama, el malo tiene siete vidas, se recupera y logra herir a alguien. Así fue el final de este desastre, interpretado por Laureano González (Presidente de la FVF).  

El Presidente, que estaba de “vacaciones”, actuó como todo “zorro viejo”, con un perfil bajo y una mirada de reojo. Con tiempo y con una fiesta armada en las oficinas de la FVF, Laureano decidió el nombre del candidato.

El llamado por el Señor fue José Peseiro. Portugués de 59 años, con trayectoria en Portugal, España, Arabia Saudita y Egipto. Sin mucho conocimiento del candidato ganador, cualquiera que lee esos países, puede pensar que es un buen técnico y que puede aportar mucho.

A pesar de esto, el problema no está en el conocimiento del entrenador, ni en lo que en realidad puede aportar. El problema existe en el tiempo. El corto lapso que tiene el portugués y su cuerpo técnico para preparar los partidos de eliminatoria es significante. Los macrociclos tienen que ser bien definidos para poder empezar cuanto antes los mesociclos, de esta forma darle inicio a los microciclos semanales y afrontar los objetivos que se tienen en cada lapso de tiempo. Además, como lo viene haciendo, iniciar una gira para hablar con los futbolistas militantes en el exterior y así, tratar de remar todos para el mismo lado.

Sin embargo, el venezolano no tiene paciencia. Para poder que se logre la clasificación a Qatar, Peseiro deberá jugar al ensayo y error en los partidos amistosos previos al encuentro ante Colombia y así tener una idea plasmada en campo y no solo en papel. Algo que muchos no están dispuestos a esperar ya que hay demasiados resultadistas vestidos de vinotinto.

En contra posición a esto, la FVF sigue dando de que hablar. Ahora, Venezuela no solo está en la boca de los demás por el problema país, sino que también se encuentra en el chisme del futbol por la ineptitud e incapacidad que tienen de afrontar la búsqueda de un nuevo seleccionador nacional. No es posible que, después de la salida de Dudamel, se haya esperado tanto para conseguir alguien que llevara las riendas de este equipo qué sin haber participado en un mundial, se encuentra en el puesto 26 del ranking FIFA. 

La Federación Venezolana de Fútbol, tiene problemas de equipo grande siendo solo un equipo chico.

En definitiva, después de un largo casting, con diferentes candidatos, con habilidades distintas y de variadas locaciones, Laureano González en forma y posición de Osmel Sousa, eligió al Mr. Venezuela.

Que sea lo que Dios quiera.






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