Inicio

Opinión



Razones y pasiones

Totalitarismo y arbitrariedad por Eleazar Ontiveros Paolini

Diario Frontera, Frontera Digital,  ELEAZAR ONTIVEROS, Opinión, ,Totalitarismo y arbitrariedad por Eleazar Ontiveros Paolini
Eleazar Ontiveros


Consideramos que no hay término  más contundente para calificar  al régimen que nos agrade a diario, que el de arbitrario; ya ésta  campea a sus anchas en la casi totalidad de las acciones que emprende, al compás de la batuta de una supuesta omnisciencia, en especial del titiritero mayor.

Veamos si la aseveración se ciñe  a la aceptación conceptual. Es fácil deducirlo. La arbitrariedad de presenta  cuando los procederes  dictaos por el capricho y la voluntad de alguien, pretendiéndose omnímodo, son contrarios  a la justicia, la razón y las leyes. Claro que se puede ser también arbitrario, como en efecto lo es el régimen, definiendo y poniendo en práctica leyes  a la vez arbitrarias, resultantes el desafuero, la iniquidad y el atropello.

Acentuemos. La arbitrariedad niega  el derecho como legalidad y busca el bien o el poder propio de quien la utiliza, al igual que obvia las leyes dejándolas de lado total o parcialmente,  quebrantando, a su vez, las normas  al tomar decisiones o ejecutar actos  sin tomar en cuenta a lo demás, es decir, a los que resultarán afectados.

Parece relevante  para calificar de arbitrario algún proceder, tener  en cuenta que el derecho no es equivalente al poder o a la fuerza, lo que traduce el hecho de que lo que los grupos dominantes hagan no se puede calificar necesariamente de legales; que hay una fuerte conexión entre el  derecho y la razón humana, ya que ésta última es indispensable para crear aquel, con lo cual ayuda a resolver problemas de convivencia mediante el dictado de normas que regulan el comportamiento de los ciudadanos.

Si lo anterior es aceptable, no debe quedarnos la menor duda en cuanto a que quienes ostentan el poder del régimen, han actuado, actúan y pretenderán seguir haciéndolo arbitrariamente. En la medida en que los afectos e incondicionales disminuyan y se sienta el declive del respaldo popular, la arbitrariedad se acentuará, pintándola con la pátina de la legalidad, y usando argumentos justificatorios  que en muchos casos rayan en lo ridículo. Ejemplo de esto último es la aprehensión de importantes dirigentes de oposición como sucede con Requenses  y Borges, aduciendo etéreas participaciones en el supuesto intento de magnicidio, violentando la inmunidad parlamentaria. La creación ilegal de la Asamblea Constituyente arguyendo su necesidad para lograr la paz, violentando el derecho social de opinar sobre la validez o no de su conformación. La aprehensión sin argumentos de supuestos saboteadores del sistema eléctrico en el país, para disimular la manifiesta incapacidad gubernamental en cuanto a su funcionamiento y mantenimiento. El mantenimiento ilegal de las expropiaciones de fincas y fabricas que por ser incapacidad de hacerlas productivas, imputando tal deficiencia a la guerra económica, señalando arbitrariamente  a culpables de la misma. Las torpes actuaciones en el campo internacional, alegando que se trata de un sabotaje impulsado por los EEUU, la godarria colombina y venezolanos retrógrados. Las nuevas disposiciones sobre el cono monetario vendiendo la pueril idea de que el  mismo neutralizará la inflación. La compra con prebendas del ejército bolivariano, que a sí mismo y con la acentuación verbal de Maduro, se llama el heredero de las gloria de las gloriar del libertador y de sus  acciones  independentistas.

Es arbitraria, en fin, la detención de políticos, estudiantes, militares, obreros, sindicalistas, acuñándoles ciertos delitos, cuando en verdad se trata es de neutralizar la disidencia





Contenido Relacionado