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¿Solo transferencias? por Alberto José Hurtado B.

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Alberto José Hurtado


Con el propósito de reducir los efectos de la grave crisis del efectivo que sufre Venezuela, disminuir los costos que asume el gobierno al adquirir papel moneda, detener las actividades económicas en los mercados paralelos y minimizar la demanda de bolívares en la frontera, las autoridades venezolanas se plantean el objetivo de promover el uso de transferencias y medios de pago sin efectivo en las transacciones por bienes y servicios en el país. Para ello planean utilizar los cambios que trae la medida de reconversión monetaria.

En este sentido, son problemas que debe enfrentar esta iniciativa de minimizar el uso del efectivo a favor de servicios de pago alternativos: a) la falta de confianza en el bolívar como moneda de curso legal, lo que incentiva el uso de los nuevos sistemas para gastar lo más rápido posible el dinero que cada venezolano tiene en los bancos, aumentando de esta manera la presión inflacionaria por el lado de la demanda de mercancías; b) la elevada vulnerabilidad del sistema bancario nacional, por la escasez de dinero en efectivo, el incremento de los costos por servicio que enfrenta cada uno de los bancos, las dificultades para mantener y ofrecer nuevos servicios, los frecuentes cambios en la normativa que rige sus actividades y los intentos de monopolización del sector; c) el colapso del sistema de telecomunicaciones en el país, que impide que las transferencias, pagos mediante tarjetas de débito o crédito, uso del pago móvil, o cualquier otro sistema de pago se realicen en el momento y a la velocidad que se necesita, ya que las dificultades para hacer llamadas telefónicas, enviar y recibir mensajes de textos y acceder a la Internet en todo el territorio nacional frenan cualquier transacción hasta que llegue el comprobante de la transferencia de fondos; d) la inseguridad personal, que restringe el uso de equipos celulares, tanto de gama baja como de última tecnología, tabletas, computadoras personales, entre otros equipos, en cualquier intercambio comercial para evitar ser víctima de fraudes o robos por el uso de información personal asociada al servicio de pago empleado; y e) la tendencia gubernamental de aumentar el gasto público mediante transferencias de fondos sin necesidad de hacer nuevas emisiones de monedas y billetes, lo que acrecienta la crisis de efectivo e impulsa la hiperinflación.

Con respecto a este último punto, el principal reto que enfrentan los venezolanos ante la posibilidad de que se impongan los sistemas de pago sin efectivo es el hecho de que las innovaciones financieras allí incorporadas no se utilicen solo para lo que fueron concebidas: plataformas de pago que facilitan las transferencias de dinero y la compra-venta de bienes y servicios. Así, el gobierno nacional puede utilizarlas para emitir nuevo dinero que permita cumplir con sus compromisos presupuestarios, lo que colapsaría los servicios bancarios y generaría una profunda crisis del sistema monetario; se pueden usar como nuevos sistemas para racionar las mercancías escasas, como dispositivos para identificar el nivel de apoyo popular que reciben las autoridades y medio de exclusión dentro de las actividades que realiza el gobierno.

Para lograr que Venezuela avance hacia una economía sin efectivo, donde solo se usen transferencias, es necesario estabilizar la economía, recuperar el funcionamiento de los mercados, impulsar la formalización de las actividades económicas, iniciar políticas que aumenten la bancarización de la población, y aumentar las medidas de protección contra fraudes o robos derivados de la intermediación financiera.

 

@ajhurtadob





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