AD arriba a su 79 aniversario con “más penas que glorias”
por un cuestionado fallo que la vuelve a dividir
AD
Caracas.- Acción Democrática el partido con más trayectoria
política, tantas glorias y triunfos presidenciales en el país, arriba
este domingo a su 79 aniversario, “con más penas que glorias”, por el
controversial fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que la
vuelve a dividir en dos grupos “irreconciliables”, en medio de una
virulenta pandemia en ascenso y fuertes “vientos de tempestad” a lo
interno.
Un nuevo aniversario como el precedente, ausente de
las tradicionales y alegres romerías, de su entusiasta militancia
blandiendo pancartas alusivas a sus gloriosas luchas populares y
entonando a todo pulmón su siempre idolatrado himno: “Adelante a luchar
milicianos, a la voz de la revolución. Libre y nuestra la patria en las
manos de su pueblo por fuerza y razón”(…).
Se conoció que
esta vez sólo hubo intercambios de saludos y pinceladas sin banderas,
por separado, a través de videos conferencias y redes sociales, por
parte de Henri Ramos y Bernabé Gutiérrez.
El fallo de la discordia El
TSJ nombró una mesa directiva Ad-Hoc “para llevar adelante el proceso
de reestructuración necesario de AD”, que fue la chispa que “encendió la
pradera” y la reacción generalizada de juristas, dirigentes y analistas
políticos.
Tal como lo reseñó ampliamente la prensa
nacional desde el mismo 15 de junio pasado, fecha en que se dio
conocer el controversial dictamen de la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia (TSJ), que despojó “de facto” la dirección nacional
de AD, a Henri Ramos Allup y su equipo, para entregarla a Bernabé
Gutiérrez y su grupo, desencadenó una intensa reacción de protestas
verbales en el país, acompañada de duras críticas al máximo tribunal,
por la “desafortunada decisión”, que a juicio de voceros del Foro Penal
y versados analistas políticos como el profesor Trino Márquez, es un
acto arbitrario que “criminaliza el ejercicio de la actividad política
y crea un mal precedente para la vigencia y libre funcionamiento de los
partidos políticos en Venezuela”.
El
jurista y constituyente más votado en 1999 para la redacción y
aprobación de la vigente Carta Magna, Rafael Jesús Sulbarán, tan
conocido por su jocoso eslogan hípico “A cobrar, Venezuela”, también
sostiene en su programas radiales por Radio Rumbos, que la ley no le
concede facultades al TSJ para expropiar partidos como lo hizo con AD y
otras organizaciones políticas. Agrega que en todo caso lo habilita para
suspenderlos temporalmente o inhabilitarlos.
El
constituyente es muy insistente en su campaña por una enmienda o
reforma del artículo 63 de la Carta Magna, que permita incorporar el
llamado “Cuórum Aprobatorio”, con la finalidad de ampliar las bases de
legalidad, por lo menos al 50% o más, del electorado en comicios
importantes, como las presidenciales y parlamentarias, para evitar que
un aspirante asuma el cargo con menos de esa proporcionalidad. Sulbarán
recuerda el lamentable caso del segundo mandato del doctor Caldera, que
asumió la presidencia con el respaldo de apenas un 27% o menos, de los
electores y resultó un gobierno precario, que de paso, “abrió el camino a
Hugo Chávez en su afán de perpetrarse en el poder, con la situación que
todos conocemos.”
Los analistas cuestionan que con la
designación de “la Mesa Directiva Ad Hoc”, el máximo tribunal, “dio luz
verde” a una medida cautelar presentada por los partidarios de
Gutiérrez que cambió de manos, la conducción legal del legendario
partido del pueblo, para colocarlo bajo la conducción del expulsado
secretario de organización, facilitándoles todas las herramientas de ley
para ejercer la libre competencia electoral en el país.
Votar o no votar A
la par de las críticas contra el TSJ y el CNE, se ha generado una
fuerte presión interna y externa para que se posterguen los comicios de
diciembre, a fin de que se permitan mejores condiciones electorales y
mayor libertad y transparencia en el proceso. Entre otras tantas
razones, aducen los analistas como el profesor Trino Márquez, que “es
imposible realizar una campaña electoral por el país en medio de la
propagación de la pandemia y la dramática escasez de gasolina para la
movilización de los candidatos”. La misma petición la mantiene Henrique
Capriles, Hiram Gaviria, Jorge Roig, así como organismos internacionales
como la Unión Europea, el Grupo de Lima, países como Canadá, Alemania y
el propio EEUU.
Las dos AD divididas “de facto” por la
decisión del TSJ, ahora dirimen el dilema de votar o no votar. Mientras,
la directiva de Gutiérrez pactó con otros pequeños partidos, para
presentar candidatos y acudir a los comicios del 6 de diciembre, el
grupo mayoritario liderado por Ramos Allup, sigue firme en su posición
de no avalar lo que han considerado de un principio, como un “ fraude
electoral”.
Ambos bandos mantienen una “encarnizada”,
pugna legal y retórica, buscando hacer ver ante la opinión pública
nacional e internacional, quien es el responsable “del desbarajuste
político”, y a quien asiste la razón de las “ingratas y perversas”
repercusiones generadas en el otrora partido del pueblo y su ahora
desigual enfrentamiento político con la facción de Gutiérrez, “apoyada
abiertamente por el régimen”, reseñó la Voz de América.
El partido más dividido
Acción
Democrática ha enfrentados importantes divisiones en el pasado. Los
casos más notables han sido los del MIR en 1960, cuando gran parte de la
dirigencia juvenil abandonó la tolda blanca para abrazar posteriormente
la lucha armada, bajo el liderazgo de Domingo Alberto Rangel; el grupo
denominado AD-Oposición, acaudillado por Raúl Ramos Giménez, quien en
1963 reclamó las siglas del partido y tuvo que irse a fundar el PRIN,
después de la victoria electoral del ex presidente Raúl Leoni; y el MEP
-quizás la más importante de todas las escisiones- un partido fundado
por el muy popular e histórico líder adeco Luis Beltrán Prieto Figueroa,
quien compitió con el candidato oficial, Gonzalo Barrios, en 1968.
Luis Beltrán Prieto Figueroa dividió al partido en 1968 (Orlando Hernández)
Sin
embargo, es la primera vez que la dirección legítima del partido es
despojada de sus símbolos por una decisión judicial, observan los
analistas políticos.
Oposición a la medida En
la misma onda polémica se cuestiona que el TSJ ya había sentado
precedentes de intervención en partidos políticos, con el caso de Copei,
al cual el máximo tribunal afecto al chavismo, también le designó dos
directivas. Tras la decisión contra AD, circularon rumores de que una
sentencia similar a la del partido blanco llegaría a otras
organizaciones. Por lo tanto, “era factible como en efecto ocurrió lo
mismo, con Voluntad Popular y Primero Justicia”, citó Tal Cual.
Henry
Ramos Allup, el defenestrado secretario general de Acción Democrática y
uno de sus dirigentes históricos, había admitido que ciertamente,
existía una disidencia interna, pero muy minoritaria. Sin embargo su ex
compañero Bernabé Gutiérrez, gracias a la cuestionada maniobra judicial,
obtuvo el control de los símbolos del partido blanco, organización
pilar de la democracia y política venezolana del siglo XX, que ahora
conforma lo que la crítica denomina socarronamente “una oposición a la
medida”, de los requerimientos del chavismo, publicaron El Impulso y
otros portales de noticias.
equerales@eluniversal/Con información de VOA y El Impulso y archivo de El Universal