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Vivencias en primaria por Jim Morantes

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JIM MORANTES



Para mi sorpresa el primer día de clases en primer grado, fue en un ambiente similar, más no igual, ya que el colegio quedaba ubicado, pasos abajo del preescolar Niño Simón, me refiero al grupo escolar Rafael Antonio Godoy (hoy escuela básica).


Mientras caminaba de bajada, colocaba las manos en la cerca de ciclón (haciendo  movimientos de arriba hacia abajo y viceversa), lo cual servía de distracción y a diferencia de la vez anterior (preescolar), aquí había cierta emoción intrínseca porque conocería el lugar vecino que observe ocasionalmente durante los 3 años que precedieron ese momento, impregnado del breve recorrido de la inocencia durante varios metros, predominó el juego de ese niño que acudía a formarse con ilusión de ser un hombre mejor, veía con asombro el estacionamiento y la gran cantidad de niños alegres corriendo.


Al llegar, la entrada principal, se encontraba presidida por un portón negro con un portero, al fondo lo primero que se visualizaba, era una imponente estructura de cemento color blanco con azul, el piso previo a esa obra tan grande, era cemento con la fabulosa hilera de grama en forma de cuadrados y rectángulos, jardines a los laterales, a mano derecha el busto de Rafael Antonio Godoy, al continuar el recorrido se subían  3 o 4 escalones para dar acceso al lobby principal, cuyo piso era de granito gris, muy bien pulido y brillante, guiado por las típicas columnas ovaladas de la época, cubiertas de granito.


Dependiendo del aula, existía la posibilidad de ir a mano derecha, izquierda o en línea recta. A mano derecha bajando las escaleras, estaba la parte administrativa, el patio principal con su bandera de Venezuela, la cancha, el comedor y el auditorio; a mano izquierda en la planta baja del primer edificio del complejo, otro patio y si la memoria no me traiciona debajo de la escalera se ubicaba la cantina escolar.


En la planta baja del primer edificio, se impartían clases de  primero y segundo grado, en el segundo, planta baja tercer y cuarto grado, en el primer piso quinto y sexto grado, para el fondo predominaban los salones de música y laboratorios hasta llegar al micro bosque, lleno de pinos en descenso de acuerdo a la topografía del terreno hasta colindar con la separación que daba al barranco.


En el recreo y después de salir de clases del grupo escolar Rafael Antonio Godoy, tenía una ruta predeterminada de consumo programado de chucherías, antes que el transporte (buseta amarrilla pequeña modelo 70 y algo, o ranchera modelo viejo del mismo color con letras grandes que indicaban Transporte Escolar) me buscara y llevara a casa; tenía el tiempo cronometrado para comprar y subir rápidamente de nuevo al colegio.


En la cantina, vendían pasteles, empanadas, buñuelos y jugos naturales en vasos plásticos y a media cuadra aproximadamente en toda la esquina de la Av. 16 de Septiembre, pasos más arriba de la parada de transporte público, esta una casa que tenía estacionado un jeep marrón (casi seguro del color) en la calle que colinda con la escuela, funcionaba o aún funciona (este detalle lo desconozco), una bodega bien surtida, pintada la fachada de color marrón con media santa maría que cubría la barra de cemento y las colas para comprar eran tremendas, antes y al finalizar las clases.


El dinero alcanzaba muchísimo con medio comprabas, con real repetías con 1 Bolívar era suficiente, con  2 Bolívares ibas súper bien y con un fuerte (denominación coloquial a la moneda 5 Bolívares) o el típico billete rojo de 5, se hacía fiesta pareja.


Lo común consistía en pedir los tradicionales Bambis (helados en bolsa) con diversos sabores artificiales (colita, manzana, uva, piña, etc), no podían faltar las conocidas Melcochas, Cocadas envueltas en papel marrón, Dulce de tamarindo,  Regañonas, Paledonias, Morones, Aliados, Ponqués, Torta de vainilla (en pedazos), Panque once once, Panque de oro, Pepito, Cheese tris, Cocosette, Susy, Carlton, Fresitas, Turrones,  Maní, Bolero, Boliqueso, Pepin, Miramar, Ovomaltina, Ping pong, Toronto, Choco menta, Bolibomba, Papaupa, Platanitos, Salvavidas, Chicles miniatura (cuadritos de colores, amarillo, verde, anaranjado…), caramelos Vaca vieja, Certs y la  rica malta Maltín Polar, en su típica presentación de botella, entre otras chucherías típicas de la época.


Si deseas continuar la secuencia de esta historia, espera la próxima parte de amigos y sígueme en Twitter  @JIMMORANTES






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