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Hawala en Venezuela por Alberto José Hurtado B.

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Hawala


El hawala es un sistema de compensación de saldos entre corresponsales nacionales e internacionales. Medio informal y alternativo de envío de fondos a partir del pacto de confianza que se establece entre el agente económico que ofrece el servicio y el usuario del mismo, con el propósito de que ambos salgan beneficiados en una transacción que garantiza rendimientos por comisión de envío, diferencial cambiario, y por entrega al destinatario. Ocurre entre los integrantes de una red de personas que ven la oportunidad de obtener beneficios de la intermediación financiera informal.

En Venezuela, su uso se ha generalizado debido a las ventajas que ofrece en comparación con el sistema financiero formal al momento de permitir el envío y recepción de remesas a tasas más atractivas que las establecidas por el gobierno, como vía para facilitar el movimiento de capitales necesarios para que se mantengan a flote las actividades productivas que aún se llevan a cabo en el país, y como mecanismo para incorporar en la economía formal recursos obtenidos de actividades al margen de la ley: contrabando, tráfico de drogas, corrupción, entre otras. Su naturaleza informal, el carácter anónimo de sus transacciones, bajo costo de operaciones y rapidez lo han convertido en un sistema atractivo para los venezolanos, de allí que se ha hecho frecuente encontrar en cualquier lugar hawaladars o proveedores del servicio de transferencias de fondos.

En términos prácticos, el hawala consiste en transferir dinero mediante la participación de intermediarios. Así, una persona (X) residente de Venezuela y con exceso de dinero en efectivo tiene la oportunidad de sacar del país sus recursos sin necesidad de utilizar los servicios del sistema financiero formal, para ello solo debe recurría a un intermediario local o hawaladar (H), que tiene un corresponsal (I) en el extranjero. Este intermediario extranjero tiene a su vez un cliente (Y), en cualquier país del mundo, con deseos de enviar dinero a un familiar (Z) que vive en Venezuela. Ambos hawaladars cuadran los dos importes. El intermediario H recibe en efectivo o por transferencias lo fondos en bolívares, que nunca saldrán del país, y los entrega a Z; al mismo tiempo I recibe los fondos en divisas de Y  y los deposita en una cuenta en el extranjero a nombre de X. Los agentes económicos han logrado movilizar sus fondos y los dos intermediarios reciben sus correspondientes comisiones. De esta manera el sistema se desarrolla a partir de la confianza entre los participantes, al margen del sistema bancario formal, y evitando la regulación, supervisión y fiscalización gubernamental.

Ante la actual situación del país este sistema tiene como beneficios para sus usuarios: 1) bajo costo en comparación con la banca formal y los servicios legales para el envío de remesas que existen en Venezuela, 2) anonimato por la ausencia de justificación documentada de las transacciones, 3) no requiere de la intervención de sucursales bancarias bajo el esquema formal sucursal local - banco corresponsal - oficina principal - sucursal bancaria en el país receptor, con lo cual se minimizan los riesgos relacionados con pérdida de dinero y retrasos en la entrega, 4) facilita la evasión de impuestos, al permanecer al margen de la economía formal y 5) eficacia, por la rapidez de la transacción. Pero su uso generalizado en la economía venezolana puede traer repercusiones macroeconómicas tanto en la actividad financiera como en los resultados fiscales, debido a que las transacciones bajo este sistema ocurren pero no pueden cuantificarse de forma confiable ni se registran en las estadísticas oficiales.

 

@ajhurtadob





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