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Auditando a Mary por Crisanto Gregorio León

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Crisanto León



Uno de los aspectos que toman en cuenta las Administraciones Tributarias y las Contralorías en los tres niveles de gobierno con especiales grados de observación empírica así como los tribunales de justicia,  son aquellas manifestaciones externas de riqueza, que resultan incoherentes con la generación de rentas de los contribuyentes  o del empleado público. El comportamiento económico.


Es precisamente como la gestión moderna del riesgo de evasión fiscal y de anticorrupción se cuenta a partir de diversos parámetros entre ellos las manifestaciones de consumos de bienes y servicios, así como las condiciones propias que tiene el contribuyente o el funcionario público  en función de sus capacidades de ingreso y de ahorro, inversión y apalancamiento financiero. Todos estos elementos en una combinación de inteligencias sistematizadas proveen a las administraciones tributarias  y a las contralorías de gobierno y subsecuentemente a los tribunales penales  herramientas de tanta o mayor profundidad que lo que otrora fuera una fiscalización intensiva del contribuyente o del funcionario público en la declaración jurada de patrimonio. A tal punto de lograr que el largo brazo de la ley la alcance y le pongan los ganchos a Mary por corrupta. Y a la cantidad de sucias conciencias que andan tras de ella como una heroína perversa a la que admiran en un mundo bizarro. Entonces se levantará el velo, mirando e indagando, en análisis  otros comportamientos económicos con los que se pretendan enmascarar la corrupción dándole visos de legalidad.


Las diversas manifestaciones externas de riqueza de Mary u ostentación que evidencian el consumo tanto de bienes perecederos como de aquellos de características duraderas componen la masa de los recursos cuya cuenta debe encontrar correspondencia en la declaración de impuestos de la persona física, y la declaración que es la que consume realmente y la declaración jurada de patrimonio.  ¿De dónde obtiene  Mary tanto dinero que no percibe como funcionaria pública? ¿Cuáles bienes y cuánto dinero ha declarado a la administración tributaria y qué esconderá en su  declaración jurada de patrimonio por no poder justificar? ¿Cómo produce la riqueza para el uso y disfrute de tanta ostentación?


Ahora bien, esta descripción casi que de “cajón”, no necesariamente se cumple al correlacionar estilos de vida con rentas declaradas y patrimonios jurados. Cuántos documentos ha forjado Mary  y quienes son los cómplices que le alcahuetean sus procedimientos corruptos. Para que Mary se burle de las leyes, de las autoridades, de la ética y de la gente, Mary debe tener una conciencia muy sucia y ser muy sinvergüenza, que no le da pena que la conozcan y que  todos sepan de quién se trata y dónde ubicarla. Mary tiene un caradurísmo escandaloso y cuáles ejemplo y principios trasladaría a su descendencia. Ni honor, ni honestidad, ni integridad ni corrección. ¿Que opina la familia de Mary de esta hediondez consanguínea?


Algo que primero  salta a la vista es precisamente el precario salario  que recibe Mary como funcionaria pública. Mecanismos de reducción de carga tributaria correlativa a la capacidad de consumo y ahorro, aspecto que se explica por medio de extracciones del recaudo gravable que en la mayoría de los casos  – no pocas ocasiones – se deducen de los impuestos en fraude de la administración tributaria y defraudación del patrimonio público.  Esto da un triple efecto de no contribución y además es la fuente que da origen a los signos de una riqueza distinta a la manifiesta en las respectivas declaraciones de impuesto sobre la renta y la declaración jurada de patrimonio.  Mary piensa irse como la bola del gas que es, full de billetes verdes. Pero el largo brazo de la ley la alcanzará.


El uso, goce y disfrute de bienes y servicios  con ostentación y en burla a sus honestos compañeros de trabajo la deja en evidencia y demuestran su culpabilidad, su dolosa forma de hacerse de divisas en donde está y en el cargo que desempeña, en una descarada  forma corrupta de  hacerse millonaria ironizando lo que los pueblos y los ciudadanos a través de los tiempos enseñan a sus hijos como lo que debe ser correcto.


Todas estas prácticas deshonestas de Mary  explican de manera elocuente usos y costumbres que  se han empleado enseñoreándose burlescamente de los principios de la gente decente, pero cuyo fin está tocando filo. Mary y sus cómplices podrían argumentar, que con lo que hacen no cometen delito contra el patrimonio público, pero es en función del cargo o puesto que desempeña y desde que lo desempeña, que está ostentando signos exteriores de riqueza que no puede justificar con su salario y que no corresponden con su declaración jurada de patrimonio. Y el largo brazo de la ley te alcanzará.  Y que no explicaré aquí para no ser didáctico.


Recuerde respetado lector que el nombre de Mary es un nombre ficticio por el que me refiero a la corrupción como si fuera una persona y que uso para proteger a los inocentes y cualquier parecido con alguna realidad es pura coincidencia. 






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