Mérida, Octubre Sábado 16, 2021, 11:50 pm

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Ayer vi a un Ángel por Crisanto Gregorio León

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Crisanto Gregorio León




Si estás resteado favoreciendo la corrupción, esto es contigo. Si te descompones y pierdes los estribos en contra de los buenos  al leer este artículo, entonces todo está perdido, tú eres uno de ellos, tú eres uno de los malos.


Antes de leer, recuerda un pensamiento de Pietro Metastasio «usar la venganza con el más fuerte es locura, con el igual es peligroso, y con el inferior es vileza». Y aunque esta reflexión filosófica puede fijar su raíz en la mente de un hombre prudente, la imprudencia de un mal hombre y de un hombre corrupto puede hacerla olvidar. Pero deberás dar cuenta de tus actos a Dios y de Dios nadie se burla.  Que doloroso sería que cuando estés ante el tribunal de Dios, sea este escrito y su autor lo que se te venga a la mente.


Ayer entré a una oficina y vi a una chica sola, nueva adquisición de la mampara delincuencial, quien se mostró presurosa en esconder la cabeza y lo que hacía en la computadora cuando calibró mi presencia. Y concluí, que nada bueno se sigue haciendo en esta organización del crimen. Igual vi a un Ángel con una maquiavélica actitud, que respalda la  descomposición, la putrefacción, la podredumbre, la peste, la fermentación, la corruptela, la depravación, la perversión, el vicio, la prostitución de los valores , el envilecimiento, la deshonestidad y recordé que también hay ángeles malvados y que, no se engaña a quien se sabe engañado.  


                Cuánto pecado  le agregas a tu alma, cuando tu inmoralidad es de tal tamaño y envergadura que ya no te importa lo que se diga de ti, ni mantener un buen nombre en sociedad ni en familia.  Ni que tu amada nieta, si es que la tienes, se pregunte cuando ya no estés ¿entonces abuelito se hizo rico por corrupto y favoreciendo la corrupción? ¡Que decepción!


¿Cuando estás resteado favoreciendo  la corrupción?  . Cuando te haces el pendejo ante la realidad de la podredumbre que muchos o algunos ingenuos buenos ciudadanos que creen en tu honestidad e integridad te están advirtiendo y recurren a ti para que adecentes la situación, pero  tú decides mirar para otro lado, porque eres parte de esa maquinaria putrefacta y ralentizas las decisiones que todo el mundo virtuoso, que también te ve como un hombre virtuoso ,  espera que tomes las decisiones correctas, porque creen aún en ti, para el renacer de un buen nombre y el prestigio perdido, porque te creen honorable y digno. Pero tu doble moral escandaliza tu figura y te hace un famoso desprestigiado.


Sabes que hay muchos con una corrección que dejan ver en sociedad y una corrupción que creen esconder pero que la jactancia y la prepotencia del dinero mal habido los delata, además de los signos exteriores de riqueza. Todo el mundo sabe que están robando, que están corroyendo la dignidad y la gloria,  que son delincuentes, que son un pranato; y andan campantes como si nadie estuviera enterado. Pero ojo, Dios te conoce desde el vientre de tu madre y a él nada puedes esconder.  Es como si te la echaras de un buen padre de familia, pero violas a tus hijas e hijas, o a tus nietas y nietos, o dejaras que otro u otros las violaran, y la familia llena de vergüenza y de dolor solo espera ser liberada del yugo de esa malévola presencia.


Cuando estás resteado favoreciendo la corrupción, aunque de múltiples escenarios y de diversas personas de todo orden  te llegan las noticias y las evidencias que están destruyendo lo que de suyo debe ser rescatado y protegido, tu inacción cómplice y complaciente te señalan como uno de los líderes de la corrupción, como el pran mayor.  


 Cuando tu grado de compromiso es de tal magnitud dentro de la red de corrupción que tu apoyo es incondicional a los corruptos y a sus cómplices, pues no haces nada para deshabilitar la inmoralidad ética y la indecencia. Pues es tu familia mafiosa  y tu caja de valores es deontológicamente un asco.   


Entonces, haces silencios cómplices o alcahuetas y aunque sabes y te dan la información precisa sobre personas y actos de corrupción,  te haces el desentendido o el que no estaba en conocimiento de lo que te han estado poniendo en cuenta y  miras para otra parte, te caracterizas por la  inactividad ética o haces algunos enroques ficticios para disimular tu participación y hacer creer que quieres acabar con las corruptelas, pero todo continua enmascarado por tus secuaces.


No quieres a tu madre, ni a tu padre, porque ellos con toda seguridad no te enseñaron a ser ni un delincuente, ni una alcahueta de delincuentes, ni que manches tu buen nombre o  tu apellido familiar por proteger a ratas asquerosas, de las que tú no te quieres deslindar. Un hombre juicioso y trascendente, manda un mensaje claro a la opinión de quienes creen en ti y con acciones concretas haces saber que tu no formas parte de esa red de corrupción a la que cada vez se te ve más integrado. Pero no COBARDEMENTE cobrándote y haciendo injusticia contra los inocentes que creyendo en tu integridad,  te han dado información para que desmanteles la banda, sino por el contrario, con ética y arrojo de un buen padre y un buen hombre de familia,  destruye la banda y patea a los corruptos. Da señales de que eres una persona decente, cuando  ellos se escudan en ti, en tu nombre y en las relaciones que han tenido y tienen contigo, tú eres su soporte, el hilo que los sostiene.


Cuando estás inerte ante la corrupción tú eres encubridor, compinche y tus silencios cómplices y alcahuetas, hablan mal de ti, de tu verdadera personalidad; cuando la corrupción sigue campante y sonante, no obstante hablar de decencia y corrección en los discursos de salón, las señales y la realidad son antítesis.  Demuestra que tu no formas parte de ellos.


 Evocando a Lester F. Ward “el alma humana agregada al cuerpo, semeja una nave donde el instinto constituye la máquina motora, donde el sentimiento es el combustible y el timón la inteligencia desde donde se dirige toda esa embarcación hacia la consecución de algo bueno y útil”


De ti y de tu proceder se esperan cosas buenas y útiles, actúa en consecuencia.






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