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CRÓNICAS VIAJERAS

Sencillamente un plagio

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Rubén Ávila Serrati



Rubén Ávila Serratti

 

Leí una columna de Julio Escalona, a quién conocí en la Lucha Armada, cuando teníamos menos arrugas en el rostro, aunque éstas no me preocupan porque mi edad es cualitativa. Yo se de muchos “jóvenes” que ya están decrépitos, porque no tienen nada en la cabeza. Ni siquiera saben responder un saludo en un ascensor.

Pero entrando en lo que apunta Julio preocupado como todos los venezolanos que hemos luchado con las banderas de Bolívar, de Zamora, de Hugo Chávez hacia un socialismo bolivariano, le exigimos a Maduro tomar todas las acciones para derrotar ya la guerra del hambre que nos montó el loco Trumb, acompañado por los traidores de aquí y los vecinos de allá.

Hay que cambiar al Consejo de Ministros donde algunos tienen más de 18 años de un lugar a otro, esperando supongo que les llegue la jubilación. Y realizar ye las elecciones directas y secretas en todos los niveles del PSUV, para elegir a nuevos dirigentes, para que Maduro, con todas las organizaciones populares y junto al Pueblo, tomen las iniciativas inmediatamente, y si quedamos vivos, iniciar acciones implacables, para derrotar la guerra del hambre que nos tienen montado los yanquis de mierda, como decía Chávez.

Sabemos que con los incrementos especulativos de los alimentos y medicinas nos roban todos los días, no tienen ninguna relación con los costos reales. Deben adaptarse al bolívar oro para bloquear el dólar criminal. Y NO al de Santos, el contrabandista, el ladrón y narco-traficante. El contrabando debe castigarse sin contemplaciones, sin pasaportes, cerrando la frontera.

Imponerle a “los empresarios” – me perdonan las comillas- porque aseguramos que en esa cueva de Alí Baba la mayoría son bachaqueros de alcurnia; bajo la vigilancia del Pueblo, a una reducción inmediata de un 600%, por lo menos, de los precios de los alimentos y medicinas que nos han hurtado desde marzo de este año, y pararles el robo con expropiaciones y con cárcel, sin hacerle caso a sus facturas chimbas ni a sus lágrimas de cocodrilo.

No continuar dándoles “gratis” la gasolina a los dueños del transporte, ni tampoco nuestra gente puede seguir movilizándose a pié o en vehículos no aptos para estos menesteres. Recordad a los muertos. Esos son asesinatos y por consiguiente, hay que castigar a los culpables poniéndoles el ojo a sus sindicaleros.

Estamos en guerra contra un Loco que no nos deja en Paz. Pero como vamos a “echarle bolas” crecerá la solidaridad con los valientes. Finalizo con Julio: “Es mejor un Pueblo moralizado, unido al Gobierno  y no apaleado”. Hoy nos ayuda Simón, las Fuerzas Armadas Bolivarianas, las Milicias Populares bajo la admiración de los pueblos que nos miran como ejemplo, decimos los demás.





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