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“Es tiempo de Resucitar” por Padre Edduar Molina Escalona

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PADRE EDDUAR MOLINA ESCALONA


Durante este tiempo la Iglesia nos invita a vivir "la pascua", el paso de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz, del pecado a la gracia. Toda una pedagogía de fe que afianza lo central de la vida cristiana: "La conversión, o el cambio de vida" para alcanzar la plenitud: la santidad a la que hemos sido llamados”. (1Tes 4,7)


Por tanto, se nos abre el horizonte de una nueva vida hecha según los criterios de Dios: El amor fraterno, la reconciliación, la paz y la solidaridad, como pilares de una praxis cristiana coherente con el Evangelio de Jesús. A cambio de dejar a un lado los criterios mundiales de luchas de poder, dominio económico, divisiones ideológicas que globalizan y destruyen la convivencia fraterna y la paz entre los pueblos.


 Es tiempo de resucitar, de salir de los sepulcros del miedo que paraliza y no nos deja actuar en medio de la pandemia, es tiempo de salir de las tumbas de la indiferencia, del placer hedonista e inhumano de hacernos ciegos al dolor y la miseria humana que nos circunda y nos exigen atención y compasión.


 Es tiempo de resucitar y repensar un nuevo país que renuncie a la cultura de la muerte, de la violencia, del abuso del poder, la viveza criolla y el aprovecharse del otro en su necesidad, para asumir el compromiso de una nueva cultura de la vida, del encuentro y el diálogo que construye una auténtica paz social.


 Es tiempo de resucitar a un nuevo estilo de convivencia y de continuar la vida en tiempos de pandemia, en medio de un mundo que pareciera detenerse y convertirse en pequeñas islas de individualidades que dejaron atrás el abrazo y el "roce", para volver a redescubrir el rostro concreto del hermano que sufre enfermedad, abandono o cualquier tipo de necesidad y no ser indolentes sino prestos a “curar las heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza”, a ejemplo del buen samaritano. Es tiempo de resucitar si volvemos a la conciencia de lo real de nuestra existencia, creados a imagen y semejanza de Dios para ser co-creadores y co-partícipes de un mundo inmenso y maravilloso en el que todos somos importantes y necesarios, sin distingos ni superioridades.


 El tiempo de resurrección nos reclama salir de la comodidad de lo virtual a lo que nos han acostumbrado "la cuarentena" para salir a las periferias de la existencia humana y acompañar el dolor de tantos heridos a la orilla del camino sin esperanza.


 El tiempo de la pascua debe ser fuente de inspiración pastoral y creatividad misionera para seguir animando una "Iglesia viva en cada familia", capaz de responder a la realidad de "templos cerrados" pero de "corazones abiertos", que saben acompañar, caminar junto a sus hermanos y hacer de la esperanza de un Jesús Resucitado que no defrauda, la vacuna más poderosa en medio de la pandemia.


 Es tiempo de resucitar, aun cuando estamos replegados a nuestras seguridades, seguimos avanzando, seguimos buscando caminos llenos de esperanza, seguimos al lado de Aquél que no se quedó en la cruz de la pandemia, de la situación país o de cada uno de los sufrimientos que padecemos en soledad, sino que con su resurrección venció la muerte y el mal y nos dio vida en abundancia.


 Como bien lo canta Gabriela Mistral en su poema al Crucificado, necesitamos hoy más que nunca cristos vivos que sean la "imagen viva de un Jesús Hombre sufriendo, que ilumine a quien la mire el corazón y el cerebro". Estamos urgidos de nuevos cristianos que, desde el espíritu del Resucitado, transmitan a sus ambientes el sosiego, el silencio y la interioridad, que tanto necesitamos.


 También nosotros necesitamos recibir una buena dosis del Espíritu del Resucitado que nos haga inmunes al desaliento, a la desesperanza, a la cobardía, a la comodidad. Necesitamos un buen empujón del espíritu pascual que nos saque del ensimismamiento y nos sitúe en el corazón del mundo. Aprovechamos este tiempo de especial gracia para entrar más profundo en el pozo del corazón para reflexionar, reconstruir, orar y salir transformados y comprometidos en la creación de un mundo resucitado en el amor.


 En su homilía de la noche de pascua de este año, el Papa Francisco enfatizaba: Siempre es posible volver a empezar, porque existe una vida nueva que Dios es capaz de reiniciar en nosotros más allá de todos nuestros fracasos”.


 Mérida, 11 de abril de 2021






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