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VENEZUELA ENTRE LA AMENAZA Y LA ESPERANZA Por: Frank Andrade

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Frank Andrade


Tsu/ Abog Ms Coach Empresarial

@francoman1009

 

Intentando imponer la izquierda con un simbolismo que pudiéramos interpretar como lógico, observamos con detalle que los ceros fueron removidos de derecha a izquierda,  pero ¿Has escuchado la afirmación ERES UN CERO A LA IZQUIERDA…? ¡Perfecto! entonces, las supuestas medidas no son tales, porque la IZQUIERDA NO SIRVE. En lo que va de aplicación de la reconversión monetaria vemos como el espiral del sistema absorbe como fantasma la  inverosímil propuesta para intentar mejorar la situación, estos son realmente paliativos, quizá improvisados, como mecanismos de control, porque un Estado serio planifica e informa. La ejecución ha servido para entubar el principio de pluralidad y, desaparecer del contexto social esta característica real de la democracia supuestamente participativa y protagónica, como lo afirma nuestra constitución; en su defecto, enloda con los hechos una desestructuración de la doctrina democrática en la que se fundamenta nuestro contrato social. 


Lamentablemente en la actualidad es la tapa del frasco, las decisiones de un grupete forajido que se ancla al poder reaccionando vengativamente. No pueden asimilar que su presente inmediato es consecuencia de sus acciones, es así como manipulan con el MIEDO dejando a un lado el AMOR por el país y consigo mismo. Evidentemente son dos caminos, dos posturas.


Paralelamente vemos como un simple mortal puede sobrellevar una crisis bajo la incertidumbre y pensando si llegará a sobrevivir. La ciudadanía, adultos mayores y niños,  pues son de mayor vulnerabilidad, hay que protegerlos. En el desarrollo de las actitudes colectivas nos encontramos con un absoluto, profundo y criminal desequilibrio que sobrepasa la manera de defender nuestra vida y es el miedo la estrategia manipuladora. Los derechos están ahí, hay que exigirlos; los principios de progresividad, equilibrio, responsabilidad, derecho a la vida, trabajo digno y hasta la estabilidad emocional los han vulnerado y es necesario rescatarlos.


Esta razón nos impulsó a escribir entre la amenaza y la esperanza, porque son infinitas las razones por las cuales estos hechos nos llevan al camino de internalizar que vamos por el valor de lo que perdimos. Debemos estar enfocados en un solo objetivo, pero las motivaciones que impulsan el mismo son infinitas, incalculables, comenzando por la dignidad que no tiene precio.


El ciudadano venezolano a  estas alturas ha debido haber aprendido la lección, haber reconocido los errores del pasado, aceptando con humildad las consecuencias que vivimos, pero eso no quiere decir que nos vamos entregar; al contrario, surge desde los más profundo de cada corazón millones de razones por las cuales los ciudadanos de este país debemos anclarnos, agarrarnos con toda la fuerza a la vida que buscamos, con trabajo, con perseverancia, donde renace el país. Afortunadamente tenemos esa visión, hay mucho por hacer, levantar desde cero, un CERO que sí tiene valor porque será la base, porque no hay chance de más equivocaciones, es un punto de partida, de allí en adelante todo debe resurgir, juntos, enfocados, con la intensión del bienestar para todos desde lo individual.


Esta guerra inducida, sigilosamente programada, donde la ausencia del servicio de electricidad ha dejado sin vida a muchos en clínicas y hospitales,  la información y la prensa no llega en su debido momento, la tecnología en aplicaciones distorsiona la información veraz y oportuna, el agua no llega a muchas comunidades del país que esperan por lluvia para poder bañarse, el servicio de aseo urbano casi ni funciona porque no hay empresas que liciten, donde en las instituciones de salud apenas se ve escasamente personal vestido de blanco y con desconfianza el paciente se deja atender pensando que es un camillero o el portero; miles de personas en las puertas del Saime intentando diligenciar su identificación para salir del país o su cédula, otros cuantos ciudadanos caminando por la ausencia de transporte público y muchos otros tocando de puerta en puerta para pedir algo de comida o ropa; mientras que familias no pueden enterrar a sus muertos por falta de dinero y deben dejarlos abandonados en las morgues o en fosas comunes. Muchos buscan dinero y realizan operativos para adquirir recursos en búsqueda de tratamiento, así como familias enteras piensan en cómo poder cubrir las necesidades de ropa, zapatos y útiles escolares para el regreso a clases; muchos otros madrugando para intentar hacer las compras del servicio de gas, así como nuestros ciudadanos adultos mayores duermen en las calles para llegar la taquilla de un banco y obtener algo de efectivo.


Entre otras cosas, nos vemos diariamente enfrentando esta cruda realidad, la experiencia de vivir los síntomas de la guerra son la lección interesante. Tal vez la ignorancia,  la ingenuidad o  la ambición, nos ha llevado donde la amenaza subyace subliminalmente frente a la esperanza, la fe, de que todo es una pesadilla y que despertaremos de este mal sueño.





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