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de la explotación sexual en Bogotá
Este es solo uno de los datos arrojados por un estudio de la Secretaría de la Mujer por intermedio del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género

Colombia

Venezolanas están en el foco de la explotación sexual en Bogotá



Colombia

Venezolanas están en el foco de la explotación sexual en Bogotá

Según la caracterización de personas que realizan actividades sexuales pagadas (ASP) en contextos de prostitución en Bogotá, el 35,7 por ciento de quienes ejercen estas labores son extranjeros: casi todos, de Venezuela.

Este es solo uno de los datos arrojados por un estudio de la Secretaría de la Mujer por intermedio del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género. Para conseguir la información se hizo una encuesta directa aplicada a 2.758 personas que realizan ASP en la ciudad.

Otro hallazgo indica que 67,2 % de la población ha tratado de abandonar este entorno, pero de este porcentaje, un 79,7 % declaró no hacerlo debido a la situación económica.

Según la secretaria de la Mujer, Ángela Anzola, este primer estudio público distrital permite conocer qué aspectos se deberían tratar en la formulación de la política pública. Por ahora, la caracterización se basa en tres ejes: poblacional, calidad de vida y dinámicas internas de ASP.

Este es un oficio de personas jóvenes. De acuerdo con el informe, el 50, 3 % de quienes realizan ASP oscilan entre los 18 y 25 años. La mayoría se reconocen como mujeres (96,5 %), seguidas de personas transgénero (2,1 %).

Pero un elemento que marcó una ruptura en la forma de entender las ASP en Bogotá fue el lugar de procedencia de sus actores: el 42, 5 % viene de otros lugares del país, el 24, 8 % son de la capital, y del porcentaje de población extranjera, 99,8 % es originario de Venezuela.

“Aunque hay estudios previos, esta variable es nueva y diversifica las ASP. Además, representa retos de atención distintos a los de la población nacional”, explicó César Pinzón, del Observatorio de Mujeres.

Por ejemplo, el 84,5 % de la población extranjera aseguró que otros hogares dependían de ellos. Por otra parte, el 33,1 % de ellos cuentan con educación universitaria, un porcentaje muy superior al nacional, que solo alcanza el 9,4 % .

A nivel general, el 13, 9 % de las personas tienen un hogar uniparental con hijos, y el 90,3 por ciento dice querer realizar trabajos remunerados diferentes a las ASP. De la mayoría de ellos, prácticos u operativos, solo un 8, 5 % quiere ejercer una profesión.

Viviana Espinosa, antigua trabajadora sexual y líder de una de las mesas de trabajo, asegura que son las mujeres mayores quienes buscan dejar esta actividad: “En un punto se vuelve costumbre. Pero muchas necesitan que se les dé una mano, una opción para empezar el cambio por ellas y sus familias”. Por eso hace un llamado al Distrito para que se generen opciones concretas de apoyo.

 

Una posición vulnerable

Solo un poco más de la mitad de las personas que ejercen las ASP están afiliadas a servicios de salud. Y el 68, 1 % de las mujeres no se han aplicado la vacuna para prevenir el cáncer de cuello uterino.

Además, preocupa el consumo de sustancias psicoactivas. De las personas encuestadas, el 76, 2 % aseguró consumir alcohol; 24,5 %, marihuana y 16, 7 %, perico. Entre quienes aseguraron usarlas durante la actividad sexual, el 54 % dicen hacerlo porque es parte del servicio y otro 12,8 %, porque los ayuda a resistir la jornada. 

“Otro de los indicadores preocupantes es la edad a la que entran a este entorno”, agrega la secretaria de la Mujer. Más del 15 % eran menores de edad.

Según el estudio, el 92,4 % de las personas escogieron las actividades sexuales como una opción debido a su situación económica. Y, sin embargo, casi el 60 % de ellas solo reciben hoy entre 25.000 y 50.000 pesos por cliente. Para cumplir con el dinero necesario para subsistir y pagar los gastos de las habitaciones (en caso de trabajar en establecimientos), la mayoría atienden entre tres y cinco personas a diario. 

En cuanto a agresiones, entre el 12 y el 14 % manifestó haber sido maltratada física o sexualmente por los clientes, e, incluso, el 11, 8 % afirmó ser víctima de otras personas que también realizan actividades sexuales. Muchos no denuncian. Por ejemplo, del 17, 1 % que aseguró haber sido forzado a sostener actos sexuales, menos del 27 % lo denunció ante las autoridades. 

El documento del Observatorio es de carácter público, y la Secretaría invita a consultarlo para tener más información sobre este tipo de actividades y la población que vincula.

¿Qué se hará ahora?

La Secretaría de la Mujer dispondrá de mesas de análisis con los colectivos de trabajadoras y trabajadores sexuales para empezar a formular la política pública para esta población. El 1.º, 10 y 17 de agosto se dialogará sobre la dimensión poblacional, la calidad de vida y la caracterización para reconocer los aportes y dudas externas que surjan a partir del informe. “Este es el primer paso para proceder a construir una política pública para el acceso y goce efectivo de sus derechos”, aseguró la secretaria de la Mujer. 

Durante la presentación, miembros de la Mesa de Personas en Situación de Prostitución presentaron sus dudas frente a cifras relacionadas con la población trans, las modalidades de trabajo y temas de garantías, salud, pensión, educación, vivienda. Sin embargo, manifestaron su deseo de participar activamente en las mesas.

REDACCIÓN BOGOTÁ / EL TIEMPO





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