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Confianza y credibilidad


En contexto

Confianza y credibilidad por Alberto José Hurtado B.

Cuando se habla de confianza y credibilidad en economía se identifican escalas que permiten la medición de las relaciones personales así como las conexiones o vínculos entre las personas e instituciones. Como regla de oro, ambas se relacionan con todos los componentes objetivos y subjetivos que facilitan a las personas creer o no en determina información que comunicamos. En este orden, se garantiza credibilidad cuando una persona o institución genera confianza, lo que aunado al conocimiento disponible sobre un hecho, acontecimiento o actividad, facilita la identificación de la verdad.

La verdad y la credibilidad van de la mano, por ello, personas e instituciones alcanzan un mayor nivel de credibilidad si en sus actividades no se evidencia o se sospecha que ha mentido. En la medida que se dude de su honestidad, se elimine la confianza y la seguridad sobre la actividad económica que realiza, se acumulen errores en la difusión de información y se presenten incongruencias en la transmisión de opiniones e interpretaciones, la credibilidad del agente económico, sea este consumidor, productor o gobierno, disminuirá gradualmente.

La disminución en la confianza y credibilidad de los actores que participan de la economía puede provocar la paralización de los mercados de crédito, el encarecimiento y racionamiento de los fondos, el aumento desmedido de los precios, la caída de la actividad productiva y el aumento de la inestabilidad macroeconómica. En un entorno donde se generaliza la desconfianza y la falta de credibilidad entre los agentes económicos se dificultan los procesos de intercambio, se incrementa el riesgo de cualquier operación, se reduce la inversión, se exacerba la usura y la especulación, se adelantan las decisiones de consumo y se posponen las decisiones de producción, extendiéndose de esta manera los períodos de recesión y obligando a la sociedad a asumir elevados costos para lograr la recuperación.

Así, las políticas económicas implementadas en Venezuela durante 2018 han provocado la caída en la credibilidad de los representantes del sector público nacional a partir de la indisposición de éstos a difundir los datos que explican el estado de la economía nacional, los detalles de las medidas usadas para corregir los desequilibrios existentes, además de la incongruencia en las explicaciones acerca de los objetivos perseguidos (desde acabar con la guerra económica hasta eliminar el contrabando de gasolina), y el uso recurrente del gasto público para mejorar la calidad de vida de los venezolanos mediante más subsidios y transferencias sin complemento alguno con acciones para resolver problemas como la inseguridad, la inflación o el desempleo.

Es un reto para el país la creación de un ambiente de confianza y credibilidad desde las instituciones públicas nacionales que sea propicio al aprovechamientos de los recursos disponibles, reduzca el costo de transacción de las relaciones políticas y económicas que se dan en Venezuela y permita la creación de riqueza a partir del aprovechamiento de las capacidades de los venezolanos, lo cual solo será posible en la medida que se tomen decisiones para influir en lo cotidiano, con impacto en la opinión colectiva, única estrategia que garantiza la sostenibilidad de las políticas públicas.

La crisis económica nacional ha hecho que los ciudadanos entremos en una fase de pesimismo y de desconfianza creciente en nuestras instituciones políticas, económicas y sociales ante la escasa capacidad de estas para solucionar los problemas económicos del país. Se deben hacer los esfuerzos necesarios para evitar que esta actitud pesimista se mantenga.

 

@ajhurtadob





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