Mérida, Octubre Sábado 16, 2021, 10:39 pm

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CIUDADES INTELIGENTES por Luis Loaiza Rincón

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LUIS LOAIZA RINCÓN


Hace apenas unos días el bloque parlamentario de la Alianza Democrática presentó ante la Asamblea Nacional el proyecto de Ley Orgánica de las Ciudades Inteligentes, Sostenibles & Resilientes (CIS&R), con la cual se podrán atender de mejor forma las demandas sociales de eficiencia administrativa en el marco del estado federal descentralizado que la vigente constitución define con absoluta claridad.

Con este instrumento jurídico se busca impulsar, desde el ejercicio de la ciudadanía y la democracia, el desarrollo contiguo, orgánico, sistémico, multiescalar y multidimensional de la institucionalidad estadal venezolana modelada en la vigente Constitución. En la exposición de motivos del referido proyecto, se precisa que se trata “de transcender las estructuras del estado rentista y centralista, para dar paso al nacimiento progresivo y democrático de un modernizado estado federal descentralizado, innovador, inteligente, sostenible y resiliente”.

Consideramos que esto puede hacerse realidad gracias a una gestión de gobierno abierta, transparente, digitalizada, sintonizada con los avances más recientes de la tecnología que ya hace posible en muchas partes del mundo un desarrollo local avanzado.

En un país con una población mayoritariamente urbana la “ciudad” se asume como una integralidad social, económica, política y cultural, y como una unidad espacial indivisible organizada con mayor autonomía relativa.

Sus proponentes consideramos que en la ciudad inteligente se hará posible, como una práctica cotidiana, desarrollar soberanía, autogestión, cogestión, gobierno abierto y transparente. La columna vertebral de este proyecto es la promoción de una nueva ciudadanía, una que sea capaz de afirmarse desde el reconocimiento de la diversidad esencial de las realidades de los territorios con las condiciones particulares de cada jurisdicción, en correspondencia con su entorno demográfico y las potencialidades económicas propias.

En definitiva, se persigue que la ciudadanía organizada participe mucho más activamente y mejor informada, gracias a los nuevos avances tecnológicos que se encuentran a su disposición, en la configuración de las políticas públicas, desde una dinámica que vaya de las bases a la cúspide y no al revés como ocurre hasta ahora de forma tan ineficiente. Queda abierto el debate.






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