Mérida, Octubre Sábado 16, 2021, 11:52 pm

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¿A QUÉ JUEGAN LOS PARTIDOS? por luis Loaiza Rincón

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LUIS LOAIZA RINCÓN


En medio de las dificultades que enfrentamos en Venezuela, no sería extraño preguntarnos por el papel que desempeñan los partidos políticos en la resolución de la crisis, si ayudan o complican las cosas y si avanzamos o retrocedemos en la construcción de democracia.

La literatura técnica especializada hace mucho tiempo que aborda críticamente el papel de los partidos, sin dejar de reconocer que sometidos a ciertos controles para limitar sus defectos, siguen siendo herramientas fundamentales de la democracia.


Algunos consideran que en la búsqueda de sus propios intereses, los partidos terminan impidiendo cierta unidad nacional, aunque los fanáticos del orden defiendan e impongan, como soporte de sus autoritarismos, al “partido de la unidad”. Por tanto, para la democracia siempre será preferible la existencia de partidos en competencia que uno solo que imponga su ley.

Otros dirán que los partidos representan únicamente la voluntad de la oligarquía que los controla y dirige, aunque estar al frente de un partido tenga mucho más que ver con la democracia que los auto designados representantes de las múltiples organizaciones de la sociedad civil que compiten con los partidos, sin reconocerlo públicamente.

Independientemente de la fortaleza de las teorías elitista que postulan la "Ley de Hierro de las Oligarquías" al interior de los partidos políticos, y que pueda ser cierto que los pocos que efectivamente desempeñan los roles de dirección terminen ejerciendo un dominio no democrático; también es muy cierto que estos males se enfrentan con más democracia. Al final, queda el consuelo de saber que la historia se ha empeñado en demostrarnos que los partidos que se alejan de la democracia interna, también terminan alejados del poder.

Finalmente encontramos a los que consideran que los partidos políticos distorsionan la democracia representativa convirtiéndola en gobierno de partidos, en la que éstos, y no los ciudadanos, son los que efectivamente detentan todos los poderes. Pese a su complejidad, este ha sido un tema que las democracias han enfrentado imponiendo constitucionalmente a los partidos normas que regulen su fundación, desempeño, organización y propaganda. Se trata de disciplinar el funcionamiento de los partidos para disminuir sus exageradas ambiciones.

En definitiva los partidos son herramientas imperfectas cuyo destino en última instancia se encuentra en manos de los ciudadanos que son los que tienen el poder para premiar o castigar. Los partidos democráticos buscan fundamentalmente orientar a la sociedad y superar los conflictos a través del voto. Estos partidos se entrenan y especializan en el escenario electoral, no en el bélico o insurreccional. La negociación y el ejercicio de la política responsable permiten la construcción de salidas y la democracia siempre será posible allí donde existan ciudadanos comprometidos activamente en la construcción de un destino común.






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