Mérida, Abril Martes 21, 2026, 10:10 am
Washington.- El presidente Joe Biden dijo el martes que el puente
aéreo de evacuación liderado por Estados Unidos desde Afganistán tiene
que terminar pronto debido a la creciente amenaza del brazo afgano del
grupo autodenominado Estado Islámico (ISIS).
Cuanto más tiempo
permanezca Estados Unidos en el país, dijo Biden, existe un "riesgo
agudo y creciente de un ataque de un grupo terrorista conocido como
ISIS-K", o Estado Islámico-Khorasan, reseñó AFP.
"Cada día que
estamos sobre el terreno es un día más en el que sabemos que el ISIS-K
está tratando de atacar el aeropuerto y atacar tanto a Estados Unidos
como a las fuerzas aliadas", añadió.
Poco antes, Biden había
dicho a los líderes del G7 que Estados Unidos estaba "en vías" de
completar su retirada militar de Afganistán para el 31 de agosto, pero
que se estaban elaborando planes de contingencia en caso de que no se
pudiera cumplir el plazo autoimpuesto.
Hasta el momento, casi
60.000 personas, entre extranjeros y afganos, han sido evacuadas del
país desde el aeropuerto de Kabul desde el 14 de agosto, la mayoría de
ellas en vuelos militares estadounidenses, según cifras de Washington.
Pero una multitud sigue congregada fuera de las instalaciones esperando
la oportunidad de salir.
Los fundamentalistas islamistas
reiteraron el martes que se oponían a que se extienda el plazo más allá
del 31 de agosto, fecha en la que está prevista la retirada total de las
tropas extranjeras.
Uno de los portavoces del movimiento,
Zabihullah Mujahid, acusó a las potencias extranjeras se evacuar a
"expertos afganos", como ingenieros. "Les pedimos que cesen estas
operaciones", exigió.
"Tienen aviones, tienen el aeropuerto,
deberían sacar a sus ciudadanos y contratistas de aquí", dijo. Pero "no
deberían incitar a los afganos a huir de Afganistán".
La portavoz
de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que Biden había dicho a los líderes
del G7 que la misión en Kabul "terminará en función del logro de
nuestros objetivos" de Estados Unidos.
Añadió que "la
finalización de la misión para el 31 de agosto depende de la
coordinación continua con los talibanes, incluyendo el acceso continuo
de los evacuados al aeropuerto".
"El presidente ha pedido al
Pentágono y al Departamento de Estado planes de contingencia para
ajustar el calendario en caso de que sea necesario", comentó la
portavoz.
"Tendrán que rendir cuentas"
En
Afganistán, aquellos ciudadanos que trabajaron para gobiernos o
empresas extranjeras en los últimos años, artistas o aquellas personas
que defendieron la apertura del país y los derechos de mujeres o
minorías, saben que son blancos potenciales de los extremistas.
El
martes, en su rueda de prensa, el portavoz talibán aseguró sin embargo
que las funcionarias afganas podrán volver al trabajo cuando esté
"garantizada la seguridad".
"Queremos que trabajen pero también
que la seguridad sea buena" para ello, afirmó Zabihullah Mujahid, que
recalcó que por el momento las mujeres deben quedarse en casa.
La
Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle
Bachelet, advirtió este martes que el trato que los talibanes reserven a
las mujeres, especialmente en lo relativo a su derecho a la educación,
representará una "línea roja".
Bachelet subrayó que había
recibido "informaciones creíbles sobre graves violaciones del derecho
humanitario internacional y ataques contra los derechos humanos en
numerosas zonas bajo control talibán".
La Organización Mundial de
la Salud (OMS) advirtió por su parte que que sólo cuenta con
suficientes suministros sanitarios en el país para "una semana".
Los
talibanes, que trabajan en la formación de un nuevo gobierno, aseguran
haber cambiado con respecto a hace 20 años, cuando instauraron un
régimen fundamentalista y brutal entre 1996 y 2001.
Pero un
informe de un grupo de expertos de la ONU publicado la semana pasada
concluyó que los islamistas van de "puerta por puerta" buscando gente
que trabajó con el antiguo gobierno o las tropas internacionales.
Los
fundamentalistas han impuesto cierta calma en la capital, donde
patrullan las calles, pero el miedo sigue presente y muchos ciudadanos,
sobre todo mujeres, no se arriesgan a salir.
Un núcleo de
resistencia a los talibanes persiste en el valle del Panshir, al noreste
de Kabul, llamado el Frente Nacional de Resistencia (FNR). Está
liderado por Ahmad Masud, hijo del célebre comandante Masud, asesinado
en 2001, y por Amrullah Saleh, vicepresidente del gobierno derrocado.
agencias