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El ‘plan Duque’ con el que el país espera frenar la narcobonanza

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Cultivos de coca en Colombia


A pocos en la Casa de Nariño les sorprendió la cifra revelada el miércoles por el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci) según la cual Colombia está nadando en 171.000 hectáreas de coca: tres veces la superficie de Cali y seis veces más de lo que había en la época de oro de Pablo Escobar.

De hecho, para algunos funcionarios, el conteo de la ONU resultó benévolo frente a las 220.000 hectáreas reportadas por Washington en junio, un dato que sí tiene inquieto al alto gobierno.

La razón: si bien la Casa Blanca acaba de notificar que el país no será descertificado, advirtió que se quedaron cortos los esfuerzos para combatir los cultivos ilícitos. Además, que es urgente redoblar acciones para frenar la narcobonanza que impacta a varios países, so pena de nuevas amenazas de sanciones.

Casi 8 toneladas incautadas en Holanda hace 22 días; 1,3 toneladas en Portugal hace 4 meses; 8,7 toneladas localizadas en España hace 5; ‘narcojet’ repletos del alcaloide saliendo del aeropuerto El Dorado hacia Gran Bretaña y el consumo disparado a nivel mundial reflejan lo que está pasando.

“Todos saben que el país viene con una tendencia de crecimiento exponencial de cultivos ilícitos. Para nadie es mentira que entre el año 2012 o 2013 y el año 2018 ha habido una tendencia de aumento exponencial”, dijo el presidente Iván Duque a mitad de semana.

Y el próximo miércoles, ante el pleno de Naciones Unidas en Nueva York, se estrenará hablando del posconflicto, de Venezuela y explicando su estrategia para cumplir una meta audaz: disminuir en 70 por ciento los cultivos ilícitos durante su cuatrienio. Ese mismo reto seguramente lo ventilará el martes, en su reunión previa con el presidente Donald Trump.

El primer componente del ‘plan Duque’ para acabar con la narcobonanza es fortalecer la interdicción aérea, marítima y terrestre, que se va a complementar con la desarticulación de las narcodisidencias de las extintas Farc y de otras estructuras criminales.

De hecho, EL TIEMPO estableció que la ayuda de Estados Unidos a Colombia en esta materia hoy está concentrada en un 85 por ciento en Nariño. Allí, según la medición de la ONU, las matas de coca ya ocupan 45.735 hectáreas, casi la tercera parte del total de narcocultivos del país.

En esa zona también está el más beligerante residuo de las Farc, al mando de Walter Arizala, alias Guacho, al que cerca de 3.000 hombres de fuerzas combinadas de Colombia y Ecuador intentan poner contra las cuerdas.

 

Los otros componentes

 

El regreso del glifosato también está contemplado en el ‘plan Duque’ y, aunque sectores lo rechazan, ya tiene el guiño del gobierno Trump. Hace apenas seis días, el embajador Kevin Whitaker salió a defender su uso, eficacia y seguridad. Además, Duque añadió que se respetarán los protocolos de la Corte Constitucional para tener mecanismos de erradicación de precisión, que eviten contaminar cultivos de pancoger.

En julio pasado se realizó el primer plan piloto de aspersión aérea con drones. Se intervinieron 171,24 hectáreas en Tumaco, con una efectividad del 79 por ciento.

El glifosato vendrá de la mano con el programa de sustitución voluntaria, en ejecución, y el de desarrollo alternativo para los campesinos. La preocupación en este punto es el desfinanciamiento del posconflicto –cifras de la Contraloría estiman en 76 billones de pesos el faltante– y las quejas recurrentes de líderes cocaleros de que no se les ha cumplido con lo pactado.

En todo caso, el ‘plan Duque’ es mucho más ambicioso. Ministerios como el de Educación, el del Interior, el de Trabajo y el de Justicia desarrollan el componente social, que incluye la presencia e inversión del Estado en las zonas golpeadas por los cultivos ilícitos.

La Oficina del alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, coincide con el crítico informe del diario ‘The New York Times’, que señaló esta semana que los espacios que dejaron las Farc tras el proceso de paz fueron ocupados por disidencias y bandas como el ‘clan del Golfo’, escenario que se debe revertir. Lo que tampoco se sabe aún es de dónde saldrá la plata para estos programas sociales.

El otro foco del ‘plan Duque’ es direccionar los procesos de extradición contra señalados capos que manejan el microtráfico local y las rutas por las que sale la coca hacia Estados Unidos y Europa.

Ya se le enviaron al Departamento de Justicia los 5 primeros expedientes de jefes de la ‘Oficina’ que, como lo anticipó EL TIEMPO, Estados Unidos quiere pedir en extradición. Juan Carlos Mesa, alias Tom; Sebastián Murillo, alias Lindolfo; Freiner Ramírez, alias Carlos Pesebre; José Muñoz, alias Douglas, y Juan Carlos Castro, alias Pichi, encabezan la primera tanda.

La estrategia está enfocada, además, en desmantelar las redes de suministro de precursores e insumos químicos.

Mientras Duque ventila su plan en Nueva York, una carta confidencial al Congreso del ministro de Defensa, Guillermo Botero, anunció que la misma estrategia desplegada en la frontera con Ecuador será calcada en cinco regiones limítrofes críticas para el tráfico de drogas: Catatumbo (Norte de Santander), San Miguel y Orito (Putumayo), trapecio amazónico (Amazonas), Darién (Urabá) y Orinoquia (Guanía y Vichada).

 

UNIDAD INVESTIGATIVA / EL TIEMPO DE COLOMBIA

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