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Efectos de la incertidumbre por Alberto José Hurtado B.

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Alberto José Hurtado B.


Bien temprano en la mañana frente a las puertas de un banco, sin saber la cantidad de dinero en efectivo que se podrá retirar; de camino al mercado, sin tener idea de los precios a cancelar por los bienes y servicios que se logren conseguir; o revisando más de 400 proyectos para obtener un nuevo financiamiento en moneda extranjera que respalde las medidas de política económica previamente implementadas. Todas las decisiones de los agentes económicos vienen acompañadas por altos niveles de incertidumbre.

La mayor o menor disponibilidad de información condiciona desde la estructura de costos que enfrenta una empresa cuando debe escoger entre comprar materias primas en el país o importarla, hasta los niveles de producto a distribuir para atender su mercado; afecta la decisión de un consumidor que no está dispuesto a pagar un elevado precio por los bienes de primera necesidad escasos; cambia la posibilidad de obtener mayores rendimientos por inversiones en activos de renta fija; modificada la preferencia y el uso que se le da al efectivo; y limita la efectividad de una política económica anunciada durante el período de vacaciones. De esta manera, en economía las decisiones del presente son afectadas por el nivel de información disponible y por la incertidumbre acerca de los resultados y acontecimiento por suceder.

Una economía con elevado nivel de incertidumbre es propensa a la aparición de agentes económicos con incentivos para transferir bienes a través del espacio y del tiempo con el propósito de obtener una mayor rentabilidad por sus actividades económicas. Así, la especulación es la actividad donde se compran y se venden activos o bienes con la intención de obtener beneficios de las fluctuaciones futuras de los precios. En este marco, el especulador es el sujeto que no tiene interés en utilizar el producto de que dispone o en hacer algo con él, ya que su intención es maximizar beneficios con el incremento futuro de los precios. Su rol en la economía es reducir las diferencias regionales o temporales entre los precios de las mercancías, comprando cuando los productos son abundantes y los precios bajos, para vender luego cuando son escasos y sus precios altos. Para desarrollar este papel debe enfrentar el riesgo de no conocer hoy el precio futuro de su mercancía.

La versión más sencilla de la actividad especulativa se da cuando el especulador es capaz de seguir patrones geográficos de precios para maximizar sus beneficios, es decir, gana desplazándose de un mercado a otro. En este caso, ocurre la compra de un bien o de un activo en un mercado para volver a venderlo inmediatamente en otro mercado con el propósito de lograr ganancias debido al diferencial presente de precios. Esta conducta que recibe el nombre de arbitraje permite igualar los precios de los bienes idénticos en los diferentes mercados. Mientras más regulaciones, limitaciones y restricciones existan en la economía para la definición del precio de las mercancías, se practiquen acciones destinadas a controlar el valor de los productos en los mercados o se den incentivos para acumular poder de mercado, mayores serán los diferenciales de precios y más alicientes tendrán las personas para participar del arbitraje.

Tanto la especulación como el arbitraje fuerzan a la economía a desarrollar un patrón particular de precios a lo largo del tiempo, que no es perfecto y está condicionado por la incertidumbre del futuro. Para minimizar la especulación y el arbitraje es necesario permitir el libre flujo de información, restringir el uso de controles de precio, impedir la creación de monopolios e impulsar el trabajo productivo.

@ajhurtadob





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