Inicio

Opinión

La Universidad Siempre

El padre Kike, a un año

Diario Frontera, Frontera Digital,  MONSEÑOR KIKE, Opinión, ,El padre Kike, a un año
Cardenal Porras Cardozo acompañado de Monseñor Luis Enrique Rojas

El acontecimiento ocurrido el 19 de junio de 2017, que colmó de alegría a la feligresía católica merideña, comenzó la víspera por insomnio, cuando la preocupación por su futuro sacerdotal rondaba en pensamientos y cavilaciones. La elección como obispo de la iglesia y auxiliar de la Arquidiócesis emeritense significó, como lo expresó en su relato: “un giro total en muchos aspectos, hoy después de un año, no me queda más sino darles infinitas gracias a Dios por  tantas bendiciones y bondades para conmigo sin merecerlo”.

Una oración en la madrugada que lo conduciría al Palacio Arzobispal fue el preámbulo para organizar la agenda del día. La llamada del Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardoso cuando  repicaban las primeras cuatro campanadas de la madrugada apresuró los acontecimientos: “Kike, hijo, levántate ya porque a las cinco te espero en el Palacio”, la respuesta no se hizo esperar: “Eminencia, no he podido dormir prácticamente nada”. El Cardenal agregó: “tranquilo, eso suele suceder”.  Después le comentaría que a él le había sucedido algo parecido.

A las cinco en punto, el padre Kike encontró al Cardenal pulsando el teclado para anunciar el nombre del nuevo obispo de la iglesia, Luis Enrique Rojas Ruíz. Así estaría comenzando una nueva epopeya en la vida de la iglesia católica emeritense, cuyo obispado tiene el mismo nacimiento que su hermana institucional, la Universidad de Los Andes, ambas bicentenarias. La apertura de la Casa de Estudios (1785), que dio origen a la Universidad de Los Andes, compartió fecha con la creación del Obispado de Mérida. Una simbiosis que por más de dos siglos ha estrechado los lazos de las dos instituciones más antiguas de la ciudad.  Si alguna jerarquía eclesiástica merideña ha estado vinculada a la Universidad, es la actual, con el Cardenal como máxima autoridad de la arquidiócesis.

El padre Kike aportará la voluntad y el esfuerzo para apuntalar la relación interinstitucional, además que  será un factor de armonía, ponderación y equilibrio con la feligresía en la misión evangelizadora de la arquidiócesis, en una ciudad eminentemente estudiantil y cultivadora de intelecto. Sencillo, comunicativo, afectuoso y de profunda Fe cristiana son fortalezas que le acompañarán en los tiempos por venir. ¡Que Dios bendiga y oriente su labor evangélica!.