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Riesgos del dinero electrónico por Alberto José Hurtado B.

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Dinero electrónico


El uso de las nuevas tecnologías es la estrategia que en el mundo se está utilizando para mejorar los niveles de bancarización, impulsar la inclusión financiera e incentivar la actividad productiva. En ese orden el dinero electrónico se corresponde al valor monetario representado por un crédito exigible a su emisor y que tiene las siguientes características: 1) es almacenado en un soporte electrónico (teléfonos celulares, tarjetas inteligentes, correos electrónicos), 2) aceptado como medio de pago por los agentes económicos, 3) emitido por un valor igual a los fondos recibidos, 4) convertible a dinero en efectivo de acuerdo al valor monetario que tiene el titular, y 5) no representa un depósito y no genera intereses. Puede ser emitido por empresas públicas o privadas dedicadas a operaciones múltiples (sector bancario, financiero, telefonía y telecomunicaciones), representantes de una nueva forma de organización dedicada a servicios complementarios y conexos. En Latinoamérica este tipo de dinero se esta popularizando como mecanismo para minimizar el uso del efectivo, ya que como medio de pago es un sistema menos costoso que las monedas fraccionarias, las tarjetas de débito, los cheques e incluso las transferencias electrónicas.

En Venezuela, el gobierno nacional insiste en resaltar las bondades del dinero electrónico en medio de la mayor crisis inflacionaria que ha vivido el país, con una población que tiene muy baja confianza en el signo monetario local, agentes económicos que toman decisiones en un entorno donde abundan los mercados paralelos y continua la escasez de dinero en efectivo. Así, se presenta el carnet de la patria y el sistema biopago en el marco del plan de recuperación económica, iniciándose una nueva estrategia para planificar la atención de los ciudadanos a través de las misiones sociales y facilitar el acceso a los bienes provistos por el sector público. Según las autoridades, corresponde a una tarjeta con código QR que servirá para minimizar el uso del efectivo en las transacciones que los venezolanos hagan con el sector público nacional, incluyendo desde el pago de los CLAP hasta los servicios públicos, combustible, transporte y pasaje estudiantil.

El principal riesgo que exhibe esta innovación financiera como actividad exclusiva del gobierno venezolano es que no se utilice solo para lo que fue concebida: una plataforma de pagos que facilita las transferencias de dinero y la compra-venta de bienes y servicios. En este sentido, también se puede utilizar para emitir nuevo dinero que permita cumplir con los compromisos presupuestarios del sector público, lo que colapsaría el servicio y generaría una profunda crisis en el sistema monetario vigente; se puede usar como nuevo sistema para racionar las mercancías escasas, como dispositivo para identificar el nivel de apoyo popular que reciben las autoridades y medio de exclusión dentro de las actividades que realiza el gobierno. Todos estos usos alternativos del dinero electrónico mediante el carnet de la patria acrecentarían la crisis política, económica y social que vive el país.

Para pensar en el uso de dinero electrónico en Venezuela es necesario estabilizar la economía, recuperar el funcionamiento de los mercados, impulsar la formalización de las actividades económicas, iniciar políticas que aumenten la bancarización de la población venezolana, aumentar las medidas de protección contra fraudes o robos derivados de la intermediación financiera, impulsar el acceso de la población a las tecnologías de información y comunicación, y eliminar las frecuentes fallas de la plataforma de comunicación en el país.

 

@ajhurtadob





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