Inicio

Nacionales



Pedro Palma: Si extrapolamos la inflación de la semana pasada a un año obtenemos 3.376.000.000,00 %

Diario Frontera, Frontera Digital,  PEDRO PALMA, Nacionales, ,Pedro Palma: Si extrapolamos la inflación de la 
semana pasada a un año obtenemos 3.376.000.000,00 %
Pedro Palma


Especial Enrique Meléndez / 25 oct 2018.- El economista Pedro Palma considera que si hoy en día todas las acciones de la banca venezolana se pudieran adquirir en la Bolsa de Valores, solamente se necesitarían cien millones de dólares. Esto, como consecuencia de un proceso hiperinflación que califica de “acelerado”.

La consideración la hizo el director de la firma Ecoanalítica en un foro que organizó el pasado martes la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro.

Dijo de entrada que lo que tenemos en Venezuela es un proceso de hiperinflación acelerado, y que en Ecoanalítica han determinado que la inflación en las últimas cuatro semanas ha estado en 20,3%, 23,8%, 28%, 32,4%, respectivamente,  que dan un promedio de 153% mensuales y que – llevada a 12 meses – son 6 millones 800 por ciento. Pero Palma precisó que si se toma como base la inflación de la última semana (32,4%), eso implicaría una inflación mensual de de 225%.

 “Si se repite esa inflación mensual de 225% durante doce meses; eso daría una inflación anualizada de 139 millones por ciento. En el rubro de alimentos y bebidas alcohólicas, el rubro más fundamental porque afecta a la población de menores recursos, en la última semana marcó 41,1%; que equivale a una inflación mensual de 324%, y si repetimos esa inflación de 324% durante el lapso de doce meses, nos estaría dando una inflación de 3.376 millones por ciento al año”.

Estas cifras, para Palma, son impensables.

 

Causas de la hiperinflación

 

A continuación pasó a analizar las causas, siendo la primera los desequilibrios fiscales, que son dramáticos, pues el Gobierno gasta muchísimo más de lo que le ingresa, lo que implica que debe buscar fuentes de financiamiento.

 “Están los mercados de capitales, pero dichos mercados están cerrados internacionalmente para Venezuela. Colocar bonos venezolanos en esos mercados es imposible, así como en los mercados locales. Es por eso que el Estado ha tenido que acudir al prestamista de última instancia: el Banco Central de Venezuela”.

A ese respecto, Palma habló de la emisión de dinero sin respaldo que ha hecho que la oferta monetaria haya crecido en 33 mil por ciento en ese mismo lapso; de modo que esta inyección masiva de dinero es la causa principal del proceso hiperinflacionario.

 “Al inyectarse masivamente bolívares a la economía, las personas que reciben esos bolívares van a los mercados a comprar bienes o servicios, pero resulta que se encuentran con una escasez cada vez más crítica y profunda; debido a que el aparato productivo venezolano se ha venido destruyendo de una manera contundente durante las últimas décadas, producto de las políticas en contra de la empresa privada – expropiaciones y controles”.

Puso el ejemplo de un alcalde al que le oyó decir que el 30% de lo que se produce en su municipio tiene que ser para la Alcaldía; tomando en cuenta que el Gobierno ha establecido que el 40% de la producción nacional le pertenece, sin contar lo que también las Gobernaciones quieren apropiarse; de modo que prácticamente toda la producción queda en manos oficiales; lo que contribuye al quiebre masivo de empresas.

 “A esto se suma el colapso de los volúmenes de producción de petróleo, que es la fuente generadora de divisas, y eso hace que si el sector privado no produce; bueno, ¿quién produce entonces? ¿Las empresas públicas? Bueno, las empresas públicas, que antes fueron expropiadas, no producen nada en comparación con lo que producían cuando estaban en manos privadas”.

Palma hizo ver que todo el aparato productivo, tanto público como privado, se ha paralizado, y que, por lo tanto, los bienes y servicios que se pueden adquirir en los mercados dependen de las importaciones; pero que para traerlas se necesitan divisas, divisas con las que no cuenta el Gobierno dada la caída de las exportaciones petroleras. Todo esto explica, en parte, el caos inflacionario que tenemos.

Ha habido también, dice Palma, una distorsión cambiaria dramática; donde el productor que todavía sobrevive no tiene acceso a dólares preferenciales; que cada vez más el Estado se ha apropiado de esos dólares; y destacó la enorme brecha que llegó a separar el dólar oficial del dólar paralelo; teniendo que acudir a este último la empresa privada para adquirirlo a un precio sustancialmente mayor y que crece día a día de una manera exorbitante; por lo que los importadores, los comerciantes, los productores tuvieron que ajustar los precios de sus productos o servicios cada vez más basados en los costos esperados de reposición.

 “Todo esto se ha traducido en un crecimiento exponencial de la cantidad de dinero; que, a su vez, ha venido acompañado por una reducción de la demanda de dinero en la inclinación del público a mantener activos en forma líquida en la banca; por lo que eso se ha transformado en presiones inflacionarios adicionales”.

Seguidamente, mostró una lámina donde estaba reflejado el comportamiento económico de las distintas actividades económicas del país, y donde se destacaba el decrecimiento, que calificó de dramático, de todos los renglones, y aquí se preguntó que cuál era la consecuencia de todo esto.

 “En primer término, una caída trágica de los ingresos de la población. Porque ni remotamente los ingresos nominales de la población aumentan al ritmo que aumentan los precios, y, por lo tanto, lo que hay es una caída de lo que llaman los economistas los ingresos reales, es decir, la capacidad de compra de los ingresos nominales, y eso es a pesar de todos estos decretos que ha anunciado el Estado de incrementar el salario mínimo”.

Consideró Palma que esos incrementos compulsivos de los salarios lo que hacen es, en primer término, quebrar empresas; sobre todo, las pequeñas y medianas industrias, que son las grandes generadoras de empleo. En segundo término, porque muchas de ellas no pueden transferir esos mayores costos a sus precios; ya que son víctimas de todo tipo de controles por parte del Estado y, entonces, lo que se tiene como consecuencia de esos aumentos compulsivos de salarios es que las empresas, simplemente, desaparecen.

Agregó que eso conlleva a un incremento notable de la pobreza, según lo reportan las encuestas, que han venido haciendo las casas de estudios superiores UCV, USB y UCAB.

 “Otra consecuencia es la desaparición del sistema financiero. Porque esa hiperinflación hace que prácticamente desaparezca el patrimonio en términos reales de la banca; así como los depósitos y los créditos. Si hoy en día todas las acciones de la banca venezolana se pudieran adquirir en la Bolsa de Valores, solamente, con cien millones de dólares; que trajera un inversionista, se haría propietario de todo el sistema financiero venezolano”.

 

Remedio contra la hiperinflación

 

A continuación Palma pasó a plantear lo que calificó como remedio para abatir la hiperinflación. En primer lugar se deben atacar las causas del flagelo: indisciplina fiscal e indisciplina monetaria; por lo que, a su juicio, habría que ir a un proceso de saneamiento de las finanzas públicas a través de un incremento en los ingresos y una disminución en los gastos. Aquí hizo mención al caso de la gasolina, de la electricidad; de los servicios básicos, que hoy en día se regalan.

 “En segundo término, es necesario deslastrar al sector público de unas cargas absurdas en que está incurriendo, y, por lo tanto, la reprivatización de las empresas públicas es un factor absolutamente necesario”.

Según Palma, en tercer lugar, “habría que devolverle la autonomía al BCV; de modo que cumpla con su compromiso constitucional de no financiar el gasto público deficitario, y, por lo tanto, cerrar esa fuente generadora de dinero sin respaldo que está originando las presiones inflacionarias”.

Agregó que la política monetaria, además, debe fijar metas inflacionarias que se trace el BCV, a través de acuerdos con el sector privado, y que tanto la política fiscal como la cambiaria y la monetaria deben estar en línea con el objetivo central de abatir la inflación. Además de eso, precisó, es necesario sincerar las tasas de interés para atraer las inversiones extranjeras así como estimular el ahorro interno.

Habló de un desmantelamiento del control de cambio así como de una ampliación la disponibilidad de divisas en una cantidad importante; para lo cual habría que ir a negociar con los organismos multilaterales, y que, incluso, para el caso de Venezuela, se requieren unos 80 mil o 100 mil millones de dólares..

 “Es necesario producir una unidad monetaria de cuenta; como se hizo en Brasil con el Plan Real”, dijo Palma, y de seguidas pasó a detallar la implementación de dicho plan llevado a cabo a comienzos de la década de 1990 por el entonces ministro de Hacienda, Fernando Henrique Cardoso mediante el cual se sustituyó la antigua moneda brasileña por esa; que comenzó siendo una unidad monetaria; de modo que, al cabo de un cierto tiempo, su primer logro fue abatir la presión inflacionaria.

Dijo Palma que, además del desmantelamiento del control de cambio, también habría que desmantelar el resto de controles; adoptando unos programas sociales muy bien estructurados (subsidios directos, especialmente, a las personas de menores ingresos) e, incluso, habló de una sólida política informativa aparte de buscarse un acuerdo político muy amplio.

Concluyó reconociendo que esto se trataba de un proceso muy largo y de varias facetas, pues habría que actuar en forma gradual.

“Hay soluciones; no es para caer en la desesperanza de que no lo vamos a poder resolver. Las soluciones, sin embargo, tienen que crearse dentro de una estructura política, que realmente permita que esos esfuerzos antiinflacionarios ofrezcan los frutos deseados”.

 

De Noticiero Digital





Contenido Relacionado