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Falleció Teodoro Petkoff

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Teodoro Petkoff


31/10/18. En horas de la tarde de este miércoles 31 de octubre se conoció la perdida física del periodista, economista y político venezolano, Teodoro Petkoff a la edad de 86 años.

De ascendencia bulgara y polaca, participó activamente en la política en el Partido Comunista de Venezuela (PCV), luego fue fundador del partido Movimiento Al Socialismo (MAS); su actividad política se expandió hasta el Congreso Nacional de Venezuela (actual Asamblea Nacional) en dos periodos.

En la actualidad era director del diario Tal Cual (en la actualidad semanario), donde además de capacitar a las nuevas generaciones e informar oportunamente a la sociedad venezolana, compartía su opinión en editoriales publicadas por dicho diario.

 

El incansable periodista venezolano que desafiaba al poder

 

Con motivo de recordar su trayectoria política, rescatamos un perfil suyo publicado por el diario el tiempo de Colombia bajo el titulo: El periodista venezolano que es víctima de un juicio que no termina.

Entra el viento y una furia gentil pero electrizante, que se ahorra el “buenos días” y va directo al saludo de quien quiere llevarle el pulso a todo: “¿quihubo?”. Es decir, qué ha pasado, qué hay de nuevo, cómo están, cómo va la cosa. Así entraba Teodoro Petkoff a la redacción de TalCual, su querubín-periódico, con su camisita azul clara (casi siempre la misma, o una rosada pálida) y un sándwich envuelto en papeleta de aluminio que trae de su casa.

TalCual, el diario fundado en el año 2000 (hoy semanario) que le sirvió de puerto intelectual y político tras ostentar títulos peliculescos como exguerrillero, excomunista, tránsfuga, fundador de partido, ministro, candidato presidencial, repudiado por Leonid Brezhnev pero amiguísimo de Gabriel García Márquez, por citar solo algunos.

Su historia personal es frondosa, se erige como un doble tronco la lucha contra el dogma y el autoritarismo y lo ha tenido claro desde los 16 años.

De las calientes tierras de Bobure, en el estado Zulia (donde nació) se encomendó a las filas del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en 1949, pero no como un militante de base cualquiera, asumió la faena de tal modo que no tardó mucho en escalar posiciones y llegar al buró político.

(Lea también: Este miércoles falleció el reconocido periodista y político venezolano Teodoro Petkoff)

La ofensiva anticomunista del presidente Rómulo Bentacourt lo llevó a la selva y a la cárcel, de donde se fugó dos veces, en un par de historias que le gusta contar: la primera en 1963, cuando lograron llevarle sangre a la cárcel, la tomó y fingió vomitarla para luego bajar sujeto de una sábana y escapar del Hospital Militar.

La aventura de verdad comenzó al entender el abismo que separaba la utopía comunista de la realidad. Reconoció el autoritarismo inherente a la hoz y el martillo y quién sabe si dudó poco o mucho pero escribió un libro: Checoslovaquia, el socialismo como problema.

Petkoff es cultivador de una sinceridad que ha fastidiado a dirigentes, camaradas, líderes y periodistas, que le ha valido no pocos repudios y retiradas fundamentales, como la que hizo de su propio partido cuando este decidió apoyar al teniente coronel Hugo Chávez como candidato a la presidencia en 1998.

Reírse y maravillarse seguro es parte del temple que le permite enfilarse siempre contra el poder arrollador e irresponsable, como se lo dijo al chavismo durante años, “claro y raspao” y que, en sus quince años de existencia le ganó a TalCual más multas y acoso judicial y económico que a cualquier otro periódico de la historia venezolana contemporánea.

La intolerancia del poder llegó al punto de crear una torcida causa judicial que hoy tiene a Petkoff y a la junta directiva del malogrado diario acudiendo a tribunales por un “régimen de presentación” de un juicio que ni comienza ni termina y viola toda lógica procesal.

Pero la impronta de Petkoff es todavía imborrable, delicado o no de salud él firma su presencia ante la justicia comprada, sin dejar de decir lo que piensa. Total, la sinceridad es una brisa que no para, y Teodoro es un vendaval.

 

GBV / EL TIEMPO DE COLOMBIA





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