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William Lobo Quintero por Humberto Ruiz C.

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William Lobo Quintero


Nos solicitaron unas palabras en el homenaje que hoy (31.10.2018) se le rinde a un venezolano excepcional como fue William Lobo Quintero (La Sabana de Lagunillas Estado Mérida 1934 -Mérida 2014).

Muchas gracias por encomendarme  esta labor de la cual me siento muy complacido. Trataré de compartir con Uds.  algunas remembranzas  que guardo de nuestra vinculación con el homenajeado.

Son evocaciones personales que espero sirvan para resaltar una vez más las muchas cualidades  de Lobo Quintero y espero que de alguna manera nuestras palabras logren estimular, en los más jóvenes, actitudes de vida similares.

Si nuestra memoria no me traiciona conocí y trabajé con William Lobo Quintero, cuando él era Director de la Oficina de Planificación y Desarrollo de la ULA (PLANDES),  a inicios de la década de los años 80 del siglo pasado.

Durante mi gestión como director de la Escuela de Educación de la Facultad de Humanidades de la ULA (1980-81) quedé enganchado con el tema de los cambios curriculares. Cosa complicada en el pasado, en el presente y supongo que en el futuro de las universidades públicas. Son muchos los intereses y ciertamente es complejo lograr cambios de esta naturaleza.

La idea de William Lobo Quintero era al menos, conseguir una cierta homologación entre los pensum de estudio, que permitiera la movilización de los estudiantes fácilmente, entre las tres Escuelas de Educación que tenía y aún tiene la ULA: Mérida, Táchira y Trujillo. En esa tarea pasamos unos cuantos meses y fue la oportunidad para conocernos, así como compartir reflexiones  e inquietudes sobre muchos temas.  En el trabajo de la comisión designada por Lobo Quintero para adelantar este trabajo en PLANDES,  solo logramos identificar la situación de los diferentes pensum y la imposibilidad de propiciar cambios en ellos, así fueran “aparentemente” sencillos.[1]

Pasado el tiempo, William Lobo Quintero, fue candidato a Vicerrector Académico en una fórmula que presidía, Carlos Guillermo Cárdenas.  Nos involucramos en el apoyo para ambos colegas,  pero desafortunadamente  para la institución, no ganaron. En las muchas reuniones que participé y le vi desarrollar su campaña electoral, me reencontré con un hombre entusiasmado por la institución y por los temas de su vida académica. Realmente su vocación de trabajo no parecía tener limites ni fronteras. Ni había aspectos de la vida universitaria que le fueran ajenos o distantes.   

La percepción que tengo ahora,  con los años trascurridos,  es que William Lobo Quintero fue un permanente entusiasta, haciendo propuesta, no solo en el campo de la ingeniería, su disciplina de formación básica, sino en relación con la administración académica de la Universidad de Los Andes y también de otras instituciones del sistema educativo superior del país. Los temas de su interés estuvieron siempre en sintonía con los que también importaban y ocupaban a los intelectuales en otros lugares del mundo. De allí que siendo miembro de la Academia de Mérida presentó a su presidente, Mario Spinetti Berti, a mediados de 2003, el proyecto “Mérida Sostenible una Ciudad para la Gente”.

En los últimos años de su fructífera vida, William Lobo Quintero, se dedicó al proyecto de la Mérida Sostenible. Constituyó equipos de trabajo, propicio investigaciones, produjo libros  y entusiasmo a mucha gente para “estudiar, producir soluciones y promover acciones”  -tal…que con el tiempo pudieran desarrollar a Mérida como una ciudad sostenible. Es decir, que satisfaciendo las necesidades actuales no comprometieran aquellas que habrían de requerir las generaciones futuras.[2]

Tuvimos la grata responsabilidad de apoyar a William Lobo Quintero para la publicación del primero de los muchos libros que el proyecto de la Mérida Sostenible produjo. Así,  en el 2007 aparece, bajo el sello editorial de Publicaciones del Vicerrectorado Académico de la ULA: Mérida sostenible. Una ciudad para la gente. [3]La obra reunió quince contribuciones de la más amplia diversidad temática: desde los aspectos conceptuales del proyecto a cargo del propio Lobo Quintero, pasando por temas como los riesgos naturales; la salud y la calidad ambiental; el ordenamiento territorial;  la educación para la Mérida sostenible; los posibles aportes de instituciones académicas al proyecto de la Mérida sostenible; las estrategias para el desarrollo económico y humano; la gobernabilidad y finalmente;  el tema de las ciudades sostenibles en Venezuela. En el libro se incorporaron otras contribuciones como: ambiente sostenible; el Aula Ambiental de la ULA; Mérida desbordada; Mérida ecoacústica; la problemática de los residuos y desechos sólidos;  y finalmente, los aportes de la Zona Libre para la construcción de un modelo económico sostenible y justo. Sin duda en esta obra se perciben muchas de las cualidades de William Lobo Quintero, una de las cuales fue lograr interesar a mucha gente  por su ideas y propuestas. Hacer equipos y estimular resultados. 

Era capaz de encontrar –ciertamente en una ciudad donde abundan académicos-, aquellos que entendieran el tema que les proponía estudiar y con pocas orientaciones estimularlos  para que dieran resultados en los tiempos requeridos. Él se encargaba de darle el finiquito como editor y conseguir quién publicara las investigaciones. No es tarea fácil y William Lobo Quintero dio demostraciones de su capacidad hacer ésta labor, no una o dos veces,  sino muchas veces.  Así fue que, nos propuso revisáramos el tema de la educación como servicio en Mérida, aspecto fundamental para la Mérida sostenibles. El libro vio la luz pública: William Lobo Quintero (Editor Académico) (2013): Mérida: ciudad de servicios.  Volviendo a leer nuestro trabajo para estas palabras me asombra la cantidad de ideas, reflexiones, argumentos y propuestas[4]. Pero además, éstas se multiplican por todas las contribuciones que están incluidas en el libro. Enfatizo: en toda la obra y no solo en nuestro capítulo. Ojala  quienes dirijan el Estado y la ciudad se tomaran el trabajo de releer las obras propiciadas por William Lobo y las aprovecharan. Creo que serían de mucha utilidad y fácilmente aplicables.  

Pese a su cualidad de hombre diáfano en su proceder, a veces utilizaba estratagemas, para lograr sus propósitos, que a las primeras resultaban extrañas. Siendo Presidente de la Academia de Mérida por una persona interpuesta –de mucha valía como es Nancy Freites de Sardi- me mandó a preguntar ¿cuál era la razón de mi desacuerdo con las actividades de la Academia de Mérida?. La pregunta me pareció extraña y la respondí recordando que había trabajado en el proyecto de la creación de la Academia de Mérida. Entonces, me repreguntó que si estaba de acuerdo: ¿por qué no me postulaba para pertenecer a esa institución? Le tomé la palabra, me propuse y finalmente fui aceptado e incorporado a la Academia de Mérida, el 11 de septiembre de 2013.

Ya para concluir, deseo resumir algunas de las cualidades personales de William Lobo Quintero,  que he venido destacando en nuestras palabras: entusiasmo por estudiar y hacer propuestas de políticas públicas; un amor muy grande por su terruño, capacidad para organizar equipos de gente a la vez muy capaz y de diversas visiones políticas; persistencia para producir resultados.  En el plano intelectual deseo destacar la profundidad conceptual como abordaba  los problemas del entorno  más cercano; el sentido de globalización conceptual que la daba a los problemas del desarrollo de su comunidad y; el carácter de transdisciplinariedad como abordaba  sus proyectos e investigaciones. Un último aspecto que deseo destacar es que era generoso para subrayar las cualidades personales e intelectuales de otras personas. En el momento que me hizo entrega del libro: Mérida ciudad de servicios, lo firmó y de manera muy sencilla dejó estampado un halago que agradezco: “Del editor para un buen escrito”.  

Me siento afortunado que la vida me haya permitido conocer y trabajar con un hombre excepcional y un verdadero ejemplo para las nuevas generaciones de venezolanos: William Lobo Quintero.

 

Notas:

[1]Al buscar en nuestros archivos encontramos algunos datos que corroboran los recuerdos de nuestra memoria.  Cuando William Lobo Quintero estuvo en la Dirección General de Planificación y Desarrollo (PLANDES) de la ULA, designó un grupo de trabajo, al cual pertenecí, que se le encargo para realizar un "Diagnóstico para la formulación de políticas de formación de docentes de la Universidad de los Andes". En esa labor estuvimos entre Septiembre de 1981 y Diciembre de 1982.

 

[2]Lobo Quintero, William (2007): “Una propuesta para la sostenibilidad de Mérida”, en: William Lobo Quintero (Coordinador): Mérida sostenible. Una ciudad para la gente.Mérida, Universidad de Los Andes, Publicaciones del Vicerrectorado Académico, pp. 29.  

 

[3]Ver: William Lobo Quintero (Coordinador): Mérida sostenible. Una ciudad para la gente.Mérida, Universidad de Los Andes, Publicaciones del Vicerrectorado Académico, 482 pp.  

 

[4]Ver: Ruiz Calderón, Humberto (2013): “La educación como servicio”. En: William Lobo Quintero (Editor Académico): Mérida: ciudad de servicios. Mérida, Universidad de Los Andes (ULA), Talleres Gráficos de la ULA,  pp. 99-138.





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