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La ciudad sucumbe ante la ignominia por Carlos Guillermo Cárdenas D.

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Carlos Guillermo Cárdenas


Trascurren los años ante la desidia que pareciera que nos acostumbramos a las calles sucias, desaseadas, colmadas de desperdicios e inmundicias, de roedores y aves rapaces. Estamos condenados a sufrir los rigores indefectiblemente en el tiempo.

Ante la afirmación que el turismo está resurgiendo como la actividad básica y fundamental, el escepticismo no puede ocultarse. Cómo puede levantar vuelo de nuevo la actividad que en el pasado produjo fuentes de empleo, de bienestar y de progreso cuando lo más elemental que es ofrecer una ciudad limpia y atractiva se nos alejó en el tiempo. Cómo se puede atraer al turista nacional y al temporadista cuando los servicios básicos están colapsados. El agua de la ciudad es una odisea. La gasolina escasea. El gas doméstico inalcanzable. La luz falla a diario. El internet se interrumpe. Los semáforos funcionan a ratos o no funcionan. Las calles intransitables. No existe señalamiento ni orientación turística. El ambulatorio de salud sin la dotación de lo básico para la atención médica. El Hospital en condiciones de extrema deficiencia, desatendido por la autoridad de salud nacional.

En fin, la ciudad que Mariano Picón Salas dibujó románticamente en Viaje al amanecer, es un ensueño. La ciudad se esfumó, levantó vuelo como las cinco águilas de D. Tulio Febres Cordero no para aposentarse en los picos de la Sierra Nevada, sino para no volver. Pareciera un destino inexorable.

Los tiempos cambiarán. Mérida volverá a la ciudad más atractiva y emblemática de Venezuela. El turismo será de nuevo la empresa insignia. Las calles serán transitables, con señalamiento y semáforos. Los huecos del pavimento vial desaparecerán. El agua retornará al Edificio del Rectorado de la Universidad de Los Andes y a todo el casco central. Los ambulatorios prestarán un servicio eficiente y oportuno. El Hospital Universitario será el que conocí hace tres décadas.

De nuevo, las cinco águilas blancas de D. Tulio se aposentarán en los picos de la sierra. Mérida volverá a ser suya.





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