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Para pensarlo por Eleazar Ontiveros Paolini

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Eleazar Ontiveros P.


Entre otros elementos, el número de periódicos que circulan en un país es elemento tomado en cuenta para la apreciación general de su cultura. Quiere decir que un país que crea en un desarrollo democrático auténtico, debe aupar y facilitar que los periódicos que se editan aumenten en número y calidad y que los tirajes sean satisfactorios, de manera tal que los precios de adquisición resulten razonables.

¿Pero que pasa entre nosotros? Los periódicos de carácter nacional y regional están desapareciendo o, por lo menos, limitando cada vez más el número de páginas, lo que  implica, es obvio, ofrecer menor información.

Surge entonces la pregunta obligada: ¿Por qué se da ese fenómeno entre nosotros? ¿Cuál es objetivamente la causa que lo determina? La respuesta tiene la complejidad de lo sencillo: el régimen se ha propuesto desde sus propios inicios, hacer desaparecer todo lo que pueda transmitir críticamente análisis demostrativos de su ineptitud. Ellos, que tratan a los opositores de fascistas, con su decisión repiten la consigna del gran propagandista del nazismo, Joseph Goebbel, quien prohibió todas las publicaciones y medios de comunicación que estuvieran fuera de su control, a la par que produjo consignas para transmitirlas repetidamente alabando  los objetivos y procesos asumidos por Hitler y sus asesores. Consideró que debía ponerse en juego un “principio de silenciación” para “aplacar cuestiones sobre las que no tenían argumentos y disimular noticias que favorecieran al adversario”.

Algunos interesados arguyen que la desaparición de los periódicos no tiene nada de especial dados los progresos de las comunicaciones digitales. No es así. El periódico en físico, al que estamos acostumbrados, sigue representando una manera de nutrir la cultura general, la obtención de datos específicos comparativos sobre las situaciones que se viven en el país y el mundo; permite leer con comodidad las columnas de opinión de distinguidos intelectuales e incluso coleccionarlas. Los de carácter nacional presentan día a día un editorial relacionado con sucesos inmediatos y ofrecen suplementos culturales. Además, podemos leerlos en cualquier momento y en cualquier lugar, simplemente con poner en juego el cerebro y sin necesidad de enchufar en ningún tomacorriente.

Claro que no se da un carácter absoluto como el de  los nazis, pero se procede para neutralizar a la oposición,  limitando al extremo la adquisición de las bobinas de papel importadas, mediante las restricciones a los editores para obtener las divisas. Pero no se trata  de que no llegue papel al país, sino que proviene  importado por el gobierno para  monopolizarlo en el denominado “Complejo Maneriro”, y así,  utilizarlo sin restricciones en medios oficialistas, acentuando el carácter hegemónico  de la información.

Escribimos estas notas por considerar que el problema generalmente no es tratado en la argumentación que se presenta ante organismos internacionales al caracterizar el sistema que nos maniobra y porque millones de venezolanos seguimos teniendo el deseo de leer nuestros periódicos favoritos en función de la periodicidad con que se publicaban.

Y de los periódicos regionales qué decir. Ellos nos dan a conocer los acontecimientos de nuestro pueblo y región en forma inmediata, redefiniendo en cada caso el hecho de que los periódicos son de propiedad social aunque  tengan  “dueños”. En ellos los intelectuales de la localidad pueden expresarse cumpliendo así con su deber social de razonar sobre materias de su competencia, Como instrumentos de información, los periódicos nos pertenencia de todos y eliminarlos o hacerlos desparecer es robarle a la comunidad un derecho. Hay estados como Barinas, Sucre, Trujillo, Monagas y e Portuguesa en los que desaparecieron los periódicos regionales. En nuestro caso, Frontera, que apareció a diario desde el 12 de agosto de 1978, no pudo solventar los problemas del papel y demás insumos y Pico Bolívar, mucho más reciente, creemos que no hace tirajes diarios de más de 1.000 ejemplares.





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