Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  ALIRIO PÉREZ LO PRESTI, Opinión, ,Alirio Pérez Lo Presti,Mesianismo y terquedad por Alirio Pérez Lo Presti
Alirio Pérez Lo Presti

Parvulario

Mesianismo y terquedad por Alirio Pérez Lo Presti



Parvulario

Mesianismo y terquedad por Alirio Pérez Lo Presti

Twitter: @perezlopresti)

 

De manera repetida, en el pensamiento de la humanidad existe la creencia de que la vida en la tierra es una especie de trance (intermedio) en donde se lucha como derivación de acciones incorrectas cometidas en el pasado, o porque aspiramos un futuro mejor como consecuencia de nuestras buenas acciones, todo lo cual se materializará una vez que hayamos fallecido. En la edad media se llegó a preconizar la idea de que la vida es un valle de lágrimas.

Por este discurso, en donde se exaltan las posibilidades de alcanzar la felicidad en el futuro, una vez extintos, o de anhelar la felicidad pasada perdida, el culto a la vida presente queda un tanto relegado en la tradición civilizatoria. Se enaltece lo inexistente (muerte) en vez de dignificar lo existente (vida). Es así como nos plantean a la muerte y no a la vida como un gran enigma. La verdad es lo contrario. El enigma no está en la inasible idea de muerte sino en la extraordinaria condición tangible de estar vivos. Nada puede ser más prodigioso que encontrarnos vivos y ser conscientes de ello. A raíz de los cambios propios de los nuevos tiempos, siento que como connacionales no estamos ni siquiera viendo a la muerte como misterio sino como algo banal y la vida deja de ser el gran enigma que es para convertirse en simple sacudida de alcances inmediatos.

Esa interpretación de la existencia, propia del pensamiento religioso, se encuentra presente de manera superlativa en la naturaleza del venezolano, con el agravante de que no sólo se hace alarde de un mágico pasado y un inexistente futuro idealizado, sino que la idea de que ha de aparecer un héroe salvador es consustancial con nuestro ánimo como pueblo. El héroe enaltecido al cual rendimos culto como un gran padre, es parte de nuestra esencia. Es en realidad una manera primitiva de asumir la vida, lo cual nos hace muy vulnerable como sociedad. Ser estructuralmente mesiánicos nos predispone a ser embaucados por quienes nos prometan maravillas. La historiografía cuenta con ejemplos de sobra para ilustrar este hecho.

En nuestra idiosincrasia existe la idea de que alguien o algo “nos van a salvar”, independientemente de lo que hagamos o dejemos de hacer. Esa visión mágica de las cosas le da un carácter a la venezolanidad que la hace adversamente espasmódica y trágica.





Contenido Relacionado