Mérida, Enero Viernes 16, 2026, 11:38 pm
(*) Coordinador de
Existe la falsa creencia de que la
crisis de las Universidades de Venezuela, y en particular de
Para
evidenciar lo que señalamos, en cuanto a que dicha crisis universitaria ya
existía antes de 1999, en esta Crónica vamos a referirnos referencia a cómo en
1983 el filósofo y profesor de
Antes
transcribir los puntos de vista de
Briceño Guerrero acerca de la situación de
4. Su existencia habita sin señalización en cada uno de nosotros como presencia nominada más cerca de su corazón que de sus actos. En todos -aunque en algunos de manera muy débil- alienta el anhelo de plenitud, “de libertad y de gloria” como diría él. Colectivamente, tal como pudo verlo Augusto Mijares, hay un estrato del psiquismo nacional donde germinan de manera silvestre las virtudes humanizantes sin las cuales ningún país llega a ninguna parte.”
“Este país pertenece a una región del
mundo que dejó ser colonia española gracias a la gesta emancipadora encabezada
por Bolívar; pero se constituyó como estado separado en contra del pensamiento
y de la voluntad de Bolívar, en contra de todo lo que Bolívar significó para sí
mismo, en contra del corazón de Bolívar. Venezuela por no ser más colonia
española da testimonio de la gran victoria de Bolívar, pero por ser estado
separado de
Veamos
ahora lo concerniente a la situación de las Universidades para 1983 que, en
buena medida, es una apreciación derivada de su experiencia académica y
administrativa en
“He sufrido cincuenta años de historia de Venezuela; para comprenderlos he tenido que ir más allá de la rimbombante y hueca retórica de los militares convertidos en déspotas, más allá del asqueroso parloteo de los demagogos, más allá de los planteamientos ideológicos precariamente legitimadores de los poderosos y de los aspirantes al poder. Siempre he visto el deseo de servir a la formación de la patria atropellado por intereses egoístas, pero renaciendo siempre. Todo el que quiere servir a un propósito común encuentra que su vida es una aventura individual en un mundo caótico.”
“En todas las esferas de nuestra vida
pública puede observarse y señalarse esa discontinuidad [se
refiere JMBG a la no continuidad del pensamiento y doctrina del Libertador],
pero hay una que nos concierne a los aquí presentes de manera cordial y
capital. En el mundo actual ¿cuáles son los centros de conocimiento, reflexión
y autocomprensión que iluminan al estado y al pueblo? Sin duda aquellos donde
se cultivan las ciencias y las humanidades. Entre nosotros ¿qué institución se
encarga de ese cultivo?
“¿Qué hay de los centros de conocimiento y reflexión? ¿Qué pasa con las ciencias y las humanidades? Se le rinde un culto verbal rigurosamente farisaico. Los pocos que se dedican a esas actividades exóticas, extravagantes y ridículas quedan ipso facto al margen de todo lo que cuenta como importante, expuestos a cualquier desmán en cualquier momento a menos que se acostumbren a hacer ejercicios de humillación ante pequeños déspotas engreídos, se hundan en la clandestinidad o libren una continua guerra defensiva que los desgasta y los amarga disminuyendo su capacidad creadora.”
“Increíble todo esto tal vez para un observador externo, o por lo menos exagerado. ¿Cómo puede una institución alejarse tanto de su esencia sin que la disonancia la destruya? Aquí es cuando entra a actuar la ideología en su función amortiguadora de la contradicción y encubridora de la fractura. El derecho al estudio. La universidad reflejo del país. La protección al indigente. La autonomía garantiza la libertad mental y el desarrollo de una actitud crítica. La revolución. Pero ya ni esos mecanismos de autojustificación hacen mucha falta porque la mayoría de los universitarios ha olvidado o nunca supo lo que es una universidad.”
“Sin embargo, un hecho milagroso de observar en la vida universitaria nos cura de todo pesimismo radical: en medio de ese océano de circunstancias adversas hay una Micronesia de humanistas y científicos que, exilados en su propia casa de estudios, mantienen en lo individual las virtudes y las prácticas correspondientes a la esencia de la universidad.”
“En resumen, nuestra relación con Bolívar representa, simboliza y encarna la situación histórica de nuestro país en todas sus esferas, incluyendo la esfera universitaria. Por una parte un ámbito donde germinan tercamente las virtudes humanizantes y formadoras de la patria. Allí late y sueña nuestro futuro vigor. Por otra parte, oprimiendo al anterior, un ámbito político, administrativo, burocrático, estatal, caracterizado por la inconsciencia de su destino, es decir por la inconsciencia de su propia mecanicidad, ciego y sordo a las posibilidades de la libertad creadora. Allí se agita y patalea un reiterado fracaso incapaz de reconocerse como tal, demasiado envilecido moralmente como para avergonzarse y retirarse, pero suficientemente fuerte para continuar su triste espectáculo. El primer ámbito es morada de Bolívar en el sentido cuarto enunciado que hemos desentrañado de la frase puesta por Tucídides en boca de Pericles. El segundo ámbito es sede de un acontecer mecánico que no se reconoce a así mismo porque se enmascara en pronunciamientos farisaicos cuya falsedad no alcanza a ver; esa es la morada de Bolívar en el sentido del tercer enunciado, pero tan carcomida y precaria en Venezuela que no puede albergar adecuadamente el recuerdo del héroe aunque lo alimente con la incesantes estatuas, coronas, discursos, títulos, homenajes, ceremonias. Más bien ha hecho de él un alma en pena, que se presenta en las sesiones mediumnímicas de los cultos mágico-religiosos despueblo como un espíritu neurasténico, impaciente, desequilibrado, que tose lastimosamente y grita órdenes absurdas.”
En
conversación de José Manuel Briceño Guerrero con su amigo y colega Horacio
López Guédez, éste le preguntó cuál había sido la reacción de los universitarios
que asistieron al acto a escuchar su discurso sobre el Libertador Simón
Bolívar. Esta fue su respuesta: “Al llegar al recinto del Palacio de las
Academias, antiguo Paraninfo de
Ahora
solamente queda al lector de esta Crónica, de la nueva generación universitaria
conocer la opinión del filósofo José Manuel Briceño Guerrero sobre la situación
de
* José
Manuel Briceño Guerrero: Recuerdo y
respeto para el héroe nacional. Discurso pronunciado en el palacio de
las Academias el 24 de junio de 1983,
con motivo del Homenaje de las Universidades al Libertador en el Bicentenario
de su natalicio. Mérida, Rectorado de