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Perdón, compasión, arrepentimiento por Alirio Pérez Lo Presti

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Alirio Pérez Lo Presti


Twitter: @perezlopresti

 

Perdón es una palabra compuesta, cuyo prefijo “per” proviene del latín y significa en este caso totalidad o completitud. El latinismo “don” significa “regalo”. Visto de esta forma, el perdón es el presente más apreciado, el obsequio más completo. El perdón es el más grande de todos los regalos. El estudio del perdón no sólo compete al ámbito de la teología y es de alguna manera uno de los asuntos más trabajados desde lo psicológico y por supuesto, en la psicoterapia. Su interés es asumido cada día con mayor seriedad por centros de estudios científicos reconocidos y es una expresión que denota una forma de asumir aspectos de la existencia y la manera en que nos conducimos.

La “compasión” es el sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien, por lo tanto, se encontraría corrientemente alejada e incluso reñida con lo que denominamos vulgarmente “lástima”. La compasión asumida racionalmente es el difícil ejercicio intelectual en el cual tratamos de comprender al otro porque nos ponemos en su lugar. Cuando asumimos un rol compasivo intentamos comprender cosas que los demás hacen, por qué y para qué las realizan. Si bien podemos estar completamente en desacuerdo con el proceder de quienes nos rodean, a través del acto compasivo al menos realizamos el ejercicio de comprenderlo y en ese acto de comprensión surge cierto acompañamiento. La lástima vulgarmente la asumimos como una condición maltrecha, mientras lo compasivo en términos más racionales consiste en colocarse en lugar de la otra persona o la otra causa. Viéndolo de este modo se trata de una instancia muy elevada que requiere gran control emocional.

El “arrepentimiento” es una condición mucho más compleja por la manera como se asume, pues se basa en sentir pesar por haber hecho o haber dejado de hacer algo. De esta manera, el arrepentido simplemente sería quien cambió de opinión. De forma “simplista” el arrepentimiento no podría existir, al menos como lo asumimos, puesto que existen razones de peso como el hecho de que se trata de plantarnos ante algo que ya ocurrió, por lo tanto, algo que existió, o sea que ya no existe. Arrepentirse tiene sentido si frente a idénticas circunstancias (condición improbable que lo idéntico se repita) la persona actúa de manera diferente. Quien roba un pedazo de pan por hambre y se arrepiente de haberlo hecho, aunque tuviese el mayor de los apetitos, por haberse arrepentido, no volvería a robar, aunque se muriese de hambre. Coloco este ejemplo raso porque con frecuencia muchos señalan que se encuentran arrepentidos de haber hecho tal o cual cosa, mas el asunto de arrepentirse no tiene sentido en función de pasado sino en futuro. El que se arrepiente no lo volvería a hacer.





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