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De acuerdo al informe del Observatorio Venezolano de Violencia 2018

La violencia presenta nuevos rostros en el país: El empobrecimiento y la letalidad policial

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El empobrecimiento y la letalidad policial
OVV


** Venezuela es el país más violento de América Latina


27/12/18. La violencia se ha apoderado del país. La criminalidad que antes se concentraba en unos municipios, ahora abarca a casi todo el país. De acuerdo a los parámetros de la Organización Mundial de la Salud, puede afirmarse con claridad que una epidemia de violencia se expande  por  el territorio nacional.


El empobrecimiento se agudiza y cambia las formas del delito, incorpora nuevos actores, hay  un nuevo tipo de delincuente, no profesional: son las personas empujadas al delito por hambre. También cambian las formas del delito pues los delincuentes, los ladrones profesionales, ya no  buscan dinero, sino que roban bienes y comida.


Surge con fuerza el delito en las zonas rurales, allí hay comida. La cadena agroalimentaria es la victima de las nuevas formas de delito y violencia: hay extorsión de los productores y distribuidores de alimentos, pero también hay depredación, se asalta las fincas, y se roba el ganado o las cosechas, y se delinque con saña mostrando conductas primitivas, a veces  por hambre, y en otras  por acuerdos y negocios de la delincuencia organizada.


Las acciones extrajudiciales de la policía marcan un incremento de la letalidad de la acción policial. Las muertes de personas a manos de las autoridades policiales o militares bajo el argumento de que se resistieron a la autoridad aumentaron de una manera notable y preocupante, por la violencia en general que esto puede desencadenar y por el daño que esto causa a la institución policial.


 


El Observatorio Venezolano de Violencia


 


En este año 2018 nuestras fuentes de información se han ampliado y mejorado, y en la actualidad se analiza y procesa información en ocho estados con grupos de investigación de ocho universidades: en San Cristóbal con el Observatorio Social del Estado Táchira de la UCAT, en Cumaná con la Dirección de Cultura de la UDO, en Caracas con el Centro de Ciudades de la Gente de la Facultad de Arquitectura y urbanismo de la UCV, en Barquisimeto con la Escuela de Desarrollo Humano de la UCLA; y en Ciudad Guayana con la Escuela de Derecho de la UCAB-Guayana. En tiempos recientes se han incorporado en Mérida un equipo de investigación del Instituto de Geografía, Escuela de Geografía, Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales de la Universidad de Los Andes; en Maracaibo se sumó el Centro de Investigación en Trabajo Social, de la facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia y en 2018 en Maracay se ha integrado un nuevo equipo de investigación del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Ciencias de la Salud, sede Aragua de la Universidad de Carabobo, para ocuparse de la grave situación del estado Aragua.


 


Los resultados


 


La tasa pronosticada de 81,4 muertes violentas por cada cien mil habitantes para un total de 23.047 fallecidos,  aunque extremadamente alta y muy lamentable, representa una leve reducción en relación al año anterior.


Venezuela, con una tasa de 81,4 continúa siendo el país más violento de América  Latina, que de acuerdo a los pronósticos sobre los países más violentos de Centroamérica, duplicará la tasa esperada para Honduras este año (40 víctimas por 100 mil/h) y se ubicará por encima de la que tendrá El Salvador que se espera sea menor de 60 muertes por 100 mil/h.


En la composición de esta cifra encontramos: 10.422 homicidios, 7.523 cadáveres  catalogados como fallecidos por resistencia a la autoridad y 5.102 casos de averiguaciones de muerte. Hay una disminución de las muertes violentas cometidas por los delincuentes y un incremento de las muertes violentas producto de la acción policial que son llamadas resistencia a la autoridad, pero que en una buena parte y con seguridad pueden ser clasificadas como ejecuciones extrajudiciales. En el 2018 cayeron 7.523 personas por la acción de los cuerpos policiales y militares, un incremento importante en relación al año anterior.


La cifra de muertes de averiguación es conservadora, si la comparamos con el resultado del estudio especial que mencionamos en la sección de metodología. Bajo el supuesto que la omisión verificada en las cinco parroquias durante el periodo de referencia del estudio mencionado es aplicable al país en el 2018, tendríamos un total de 7.357 muertes violentas no registradas en el mejor de los casos. Todo parece apuntar a que la cifra negra de homicidios es muy superior a la que hemos estimado en el pasado y en esta oportunidad. Sin embargo, hemos decidido conservar la misma metodología de los años anteriores para no alterar las comparaciones, y evitar cualquier duda o pretensión de manipulación de nuestra parte.


 


¿Cómo explicar la reducción?


 


Los efectos de la acción de exterminio policial; un segundo elemento es la variación de las modalidades del delito; un tercer componente es la emigración; Un cuarto elemento son los cada vez más oscuros mecanismos de conteo y clasificación de las víctimas y del registro de muertes violentas en general.


 


Resultado por estados del país


 


En todos los estados de la República la situación de violencia tiene condiciones de epidemia. El estado con menor tasa de muertes violentas, que es el estado Mérida, con una tasa de 24 por 100 mil/h, duplica el umbral establecido por la OMS para el nivel de epidemia; y el siguiente, que es Nueva Esparta, con una tasa de 30por 100 mil/h, triplica ese mismo umbral.


Las cinco entidades federales con mayor tasa de violencia en el año 2018 fueron: Aragua, con una tasa de 168 por 100 mil/h, quien permanece en el primer lugar como el estado más violento del país e incrementó su tasa en relación al año 2017. Le sigue Miranda, con una tasa de 124 por 100 mil/h. Luego Bolívar con 107 y Distrito Capital con 100 por 100 mil/h. Este año se incorporó a las cinco zonas más violentas el estado Sucre con una tasa de 97 por 100 mil/h.


Hay tres estados más cuyas tasas se encuentran por encima de la tasa nacional: Monagas, con 86 por 100 mil/h, y Guárico y Carabobo, cada una con 85 por 100 mil/h.


Es importante destacar que se ha dado un proceso de desplazamiento de la violencia hacia las zonas del interior del país, como las zonas centro-occidentales, que no se encontraban entre las más violentas del país, Barinas y Cojedes, todos con unas tasas de 74 por 100 mil/h, y Yaracuy Portuguesa, con una tasa de 70 por 100 mil/h.


El estado Amazonas, que en el año 2017 había aparecido entre los cinco estados más  violentos, disminuyeron los casos reportados en el año 2018, y pasó a ocupar la posición 12, aunque con una tasa bastante elevada de 71 muertes violentas por 100 mil/h. El Delta Amacuro tuvo un leve incremento y pasó de una tasa de 69 por 100 mil/h en el 2017 a la tasa de 74por 100 mil/h en el año 2018.


En cambio los dos estados fronterizos Zulia y Táchira, que había sido históricamente más violentos, tuvieron en el año 2018 tasas menores  y ocupan un rango inferior en la lista de los estados violentos: Zulia, con 63 por 100 mil/h, y Táchira, con 39 por 100 mil/h.


Un caso que llama la atención es el cambio de la situación de violencia entre los estados Táchira y Trujillo. Táchira había sido un estado violento y Trujillo había sido uno de los estados con menor violencia en el país, y para el año 2018 la situación se invierte y la tasa de muertes violentas en Trujillo (con 73 por 100 mil/h), casi duplica la del estado Táchira, que tuvo 39 muertes violentas por cada cien mil habitantes.


El estado Lara mantuvo estable su tasa de muertes violentas, sin prácticamente  variación ni en la tasa (de 51 por 100 mil/h), ni en su posición como el número 20 en la lista de entidades federales.


Finalmente, concluye el informe del OVV, que La situación de violencia generalizada en el país y el control de amplias zonas del territorio por las bandas criminales y el delito, con sus costos en vidas, lesionados y miedo en las personas se ha mantenido en el año 2018. A pesar de la disminución de la tasa de muertes violentas, en Venezuela se mantiene una epidemia de violencia propiciada, tanto por la actuación de los criminales, como por la violencia del Estado.


Con una tasa de 81,4 fallecidos por cada cien mil habitantes, es bien probable que cuando se den a conocer las cifras del resto de países de la región, Venezuela se ubique como el país más violento de América Latina. 


INFORMACIÓN OBTENIDA DEL INFORME 2018 DE OVV



Mérida


 


El estado Mérida tiene la tasa de muertes violentas más baja del país para el año 2018 y así lo fue en el año anterior. De sus 23 municipios, en 16 se presentaron hechos violentos conocidos y sólo uno se encuentra con una tasa de muertes violentas que está por encima de la tasa nacional.


El fenómeno de la violencia en el estado Mérida está concentrado de manera  particular en la llanura aluvial, donde se ubican los municipios Julio César Salas, Caracciolo Parra y Olmedo, Alberto Adriani y Obispo Ramos de Lora, que es un territorio cercano al lago de Maracaibo y donde se ubica la carretera Panamericana. 


El municipio más violento de la entidad es el Julio Cesar Salas, con una tasa de 92  fallecidos por 100 mil/h. Este municipio se encuentra ubicado al noreste del estado y limita con el estado Trujillo, ubicándose en el mismo eje que los municipios más violentos del estado Trujillo (Andrés Bello, La Ceiba) y del estado Zulia (Baralt), con lo cual la dinámica criminal parece responder a las mismas fuerzas delictivas vinculadas al tráfico de droga en el sur del Lago de Maracaibo y la carretera Panamericana.


Una situación diferente se encuentra en los municipios montañosos, en la zona del  Mocotíes, así como en la zona del páramo, donde otros factores sociales como el aislamiento y el machismo, las disputas por los linderos de los terrenos o el uso del agua, el exceso de alcohol o el consumo de droga pueden explicar la permanencia de la violencia local, donde además hay muy poca presencia de las fuerzas policiales, lo cual los hace más vulnerables, facilita el delito y propicia la impunidad.


INFORMACIÓN OBTENIDA DEL INFORME 2018 DE OVV






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