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Globos de Oro: la supremacía de la televisión

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Globos de Oro



La industria de la televisión contra la industria del cine. Esta noche, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés) presentará la gala de entrega de sus premios anuales: los Globos de Oro, y en su edición número 76 volverá a ofrecer una mirada panorámica sobre el alcance estético y discursivo de dos medios que, aun con la palabra “entertainment” estructurando su ADN, no pueden dejar de acusar recibo, directa o indirectamente, de las realidades que caracterizan la sociedad estadounidense.


Este año, quizás, las menciones a la práctica del acoso sexual en ambas industrias no tendrán el mismo protagonismo de 2018. Quizás, también, alguna de las estrellas presentes en el hotel Beverly Hilton haga mención a las absurdas políticas migratorias de Donald Trump, para el que, seguramente, irán lanzados algunos dardos en los discursos de aceptación.


Pero no olvidemos que tanto los Globos de Oro como los premios de la Academia de Hollywood –los Óscar– forman parte de un establishment que privilegia la rentabilidad (léase, la taquilla o el “rating”) por encima de la responsabilidad política. Los valores auténticamente americanos.


Lo que sí quedará demostrado en los Globos de Oro es que mientras las películas hollywoodenses se anquilosan en la facilidad de los remakes; en biografías que no llegan a “desmontar” a las personas que las motivan, o en pomposas reconstrucciones históricas ideales para figurar en las categorías técnicas (maquillaje, vestuario, fotografía, etcétera), es la televisión la que, ficción de por medio, sigue metiendo el dedo en la llaga de los males de una sociedad lejos de la felicidad colectiva. Más en los tiempos que corren.


 


Gran pantalla chica


 


Entre las producciones de televisión que compiten en la categoría Mejor Serie Dramática repite The Americans, centrada en los años ochenta de la administración Reagan, y en la que dos agentes soviéticos se instalan en Washington para aparentar llevar una vida familiar con los hijos adolescentes de la pareja. Más allá del juego de las dobles vidas, lo que resulta interesante de este seriado escrito por Joe Weisberg, es el estado general de neurosis y desconfianza que condiciona la conducta de los personajes.


Se une a la contienda por el Globo de Oro la debutante Bodyguard, serie británica que plantea un dilema moral semejante al de The Americans: un agente de la policía, excombatiente del ejército inglés y afectado por un trastorno de estrés postraumático, trabaja ahora para la secretaria de Interior, cuyas ideas él detesta. Las huellas del servicio militar se proyectan también en Homecoming, de Amazon Video con la nominada Julia Roberts, como una trabajadora social que ayuda a la transición de soldados a la vida civil y que, luego de retirarse, es investigada por el Departamento de Defensa de EEUU.


En un tono de thriller psicológico se ubica en el quinteto de aspirantes al Globo de Oro Killing Eve, protagonizada por Sandra Oh, nominada a Mejor Actriz Protagonista en Serie de Drama y que junto a Andy Samberg presentará la gala. En la producción encarna a una agente del MI6 (servicio de inteligencia británico) obsesionada con atrapar a una psicópata brillantemente encarnada por Jodie Comer, pero ignorada por los corresponsales. Y finalmente, no por menos interesante, está Pose, serie creada por Ryan Murphy, Brad Falchuk y Steven Canals que retrata la vacua vida de excesos y lujos en el Nueva York de 1987, cuando Donald Trump exhibía con orgullo la ostentosa (y de muy mal gusto) decoración de su Pent House de 100 millones de dólares en Manhattan.


En cuanto a las series de comedia, compiten Barry, The Good Place, Kidding, El método Kominsky y The Marvelous Mrs. Maisel, siendo las dos última las favoritas para alzarse con el trofeo de la HFPA. La primera, de Netflix, por los diálogos y las situaciones descarnadas con las que desarrolla la relación de un par de ancianos: un veterano actor que nunca alcanzó la fama (Michael Douglas) y su ex mánager (Alan Arkin); y la segunda, por la conmovedora sencillez con la que muestra cómo le cambia la vida a una mujer (encarnada por Rachel Brosnahan), esposa y madre, cuando descubre sus dotes para el stand-up.


Es en la categoría Mejor Serie Limitada o Película Televisiva donde muchos venezolanos cruzaremos los dedos para que la favorecida sea American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace, por la que el tachirense Édgar Ramírez también está nominado a Mejor Actor de Reparto, logro que tiene difícil por la presencia en el mismo rubro del legendario Alan Arkin. Ya veremos si la suerte está de su lado.


 


Pequeña gran pantalla


 


Las candidatas al Globo de Oro como Mejor Película de Drama son un claro indicativo de la crisis de creatividad y de compromiso de Hollywood con su país. Aquí compiten Infiltrado en el KKKlan, lo nuevo de un Spike Lee que no es sino hasta el final de su historia, sobre un agente negro que encubierto se alista en el Ku Klux Klan, que se atreve a señalar como responsable del resurgimiento del movimiento de supremacía blanca al actual Presidente de Estados Unidos.


También están la fantasía reivindicativa Pantera Negra; Rapsodia Bohemia, tímida e incompleta biografía de Freddie Mercury; El blues de Beale Street, del mismo director de Moonlight, Barry Jenkins, quien cuenta aquí la historia de una mujer negra embarazada que emprende una carrera frenética para salvar a su prometido de la silla eléctrica, y, claro, la gran favorita, Nace una estrella, cuarta adaptación al cine de la trágica historia de amor entre un músico ahogado en el alcohol y una prometedora estrella de la canción; además, se trata del debut en la dirección de Bradley Cooper, con una Lady Gaga cuyo desempeño histriónico es correcto pero mejorable.


La contienda en el rubro Mejor Película de Comedia o Musical está menos clara que la anterior, pues los expertos dan las mismas posibilidades a El regreso de Mary Poppins, Vice (la más política de todas), La favorita, del admirado realizador griego Yorgos Lanthimos, y Green Book, otra visión de los prejuicios raciales a cargo de Peter Farrelli. Completa el cuadro de honor, Crazy Rich Asians o Locamente millonarios, como se exhibió en Venezuela.


Cerramos este repaso, que se repetirá con algunas variantes de aquí a que termine la temporada de premios de Hollywood, con la categoría a Mejor Película Extranjera, donde todo parece indicar que el ganador imbatible será Alfonso Cuarón con la memoriosa Roma, pero igual no se descarta la valía las obras provenientes del Líbano (Capernaum), Bélgica (Girl), Alemania (Obra sin autor, nada menos que del mismo director de esa maravilla que es La vida de los otros) y Japón (Shoplifters, la película que recibió la Palma de Oro en Cannes).


 


@juanchi62 / AGENCIAS


 






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