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Es falso que estudiante de medicina de la ULA le salvara la vida a turista en el teleférico de Mérida

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Teleférico de Mérida



Mérida, 10.01.2019 (Prensa Mukumbarí).- Es completamente falso e irresponsable el argumento de que la presunta estudiante del primer año de medicina de la Universidad de Los Andes (ULA) Karina Ramírez “salvara” “a turista en cabina del teleférico de Mérida” el pasado martes 8 de enero, tal como publicaron algunos medios de difusión de mensajes digitales y como reprodujeron otros en diversas redes sociales, sin corroborar o equilibrar con la versión oficial los hechos que ocurrieron en Mukumbarí Sistema Teleférico de Mérida (STM).


 


Hablan los hechos


 


La joven (16 años) Cristina Bohórquez, integrante de un grupo familiar del estado Zulia, cuando disfrutaba de su paseo por Pico Espejo (5a. y última estación del teleférico) a 4.765 metros de altitud, el martes 8 de enero se presentó con mareos y náuseas ante el servicio médico de dicha estación, donde fue atendida con el protocolo usual para casos como éste que son frecuentes en este lugar, incluyendo acostar al paciente, elevar sus miembros inferiores y suministrar oxígeno, con lo cual Cristina manifestó sentirse mejor.


Mientras se seguía la recomendación del servicio médico de Mukumbarí STM se le trasladó en silla de ruedas hasta la cabina para su descenso hasta la estación inferior (4a.) Loma Redonda, ya que Cristina presentaba síntomas de hipotermia (descenso anormal de la temperatura coporal) con mal agudo de montaña y se le aplicaron los procedimientos necesarios dándole premura a su descenso; al llegar a Loma Redonda es recibida con silla de ruedas por el servicio médico que, ante los síntomas de disnea, le suministran nuevamente oxígeno y masajes para elevar su temperatuta corporal.


La paciente mostraba signos de ansiedad e hiperventilaba, por lo que el servicio médico decidió seguir descendiéndola con oxígenoterapia hasta la (3a) estación La Aguada, advirtiendo que no existía emergencia médica al no detectarse síntomas como cianosis peribucal o periférica ni dificultad respiratoria por bronco espasmo laríngeo, además de que Cristina se mantenía consciente; en estas condiciones es trasladada en silla de ruedas con acompañamiento del servicio médico Mukumbarí hasta la cabina para descender.


 


Intervención de una estudiante de medicina puso en riesgo vida de paciente


 


Cuando Cristina Bohórquez era conducida en silla de ruedas con oxígenoterapia suministrado por el personal médico de Mukumbarí STM que le acompañaba en la cabina hacia La Aguada, la adolescente manifestó fuertes señales de ansiedad, pánico y dificultad para respirar.


Ante el evento sobrevenido, una joven de nombre Karina Ramírez, quien afirmó ser estudiante de primer año de medicina de la ULA, usando un bolígrafo o lapicero que solicitó a algún viajero, apartando abruptamente al servicio médico de Venezolana de Teleféricos (Ventel), abordó a Cristina para practicarle maniobras o procedimientos asociados con un diagnóstico equivocado de edema de glotis (introduciendo el objeto en su boca), acción que complicó el estado de salud de la muchacha provocando que la joven presentara mayor dificultad para respirar.


En esas condiciones llegó a la estación La Aguada, donde fue recibida por otro miembro del servicio médico de Ventel quien, al ver el cuadro que presentaba la paciente tras la injerencia de la presunta estudiante Karina Ramírez, le pidió que se retirara del área ya que la paciente tenía dificultad para respirar y severo ataque de pańico, por lo que se le siguió suministrando oxígeno junto con otros procedimientos preventivos para evitar posibles complicaciones ante el nuevo escenario propiciado por la inexperta injerencia de Karina Ramírez, quien no cesaba de entorpecer la acción de los especialitas acreditados para tal fin.


Ante los hechos, el jefe médico del teleférico esperaba en la (1a.) estación base Barinitas a la paciente, mientras su personal en la (2a.) estación La Montaña recibía y mantenía con oxígenoterapia a Cristina Bohórquez quien, en proceso de estabilización, seguía su descenso.


 


El diagnóstico y su tratamiento


 


Al llegar la paciente Cristina Bohórquez a la estación base, el médico de guardia en la Unidad Integral de Salud de Mukumbarí Sistema Teleférico de Mérida diagnosticó que la joven llegó con ritmo cardíaco acelerado debido a la hiperventilación y crisis de pánico que tuvo, pero sin presentar cianosis peribucal (boca azulada), ni cianosis distal en miembros superiores e inferiores; además llegó con ojos simétricos y pupilas isocóricas normoreactivas a la luz, es decir, llegó en condiciones estables.


Además observó que a nivel cardiopulmonar, Cristina tenía tórax hipo expansible, ruidos cardíacos rítmicos y normofonéticos sin soplos, murmullo vesicular audible en ambos campos pulmonares sin agregados, arrojando un diagnóstico de crisis de ansiedad y sindrome conversivo.


El equipo médico de Mukumbarí STM se mostró sorprendido cuando observó que en algunos medios de difusión de mensajes y redes sociales se sugería que alguien ajeno a la institución pudo haber practicado algún procedimiento de traqueotomía o algo así, ya que la paciente nunca tuvo síntomas de edema de glotis como afirmó la presunta estudiante de medicina Karina Ramírez quien, por cierto, no acudió al servicio médico a brindar testimonio sobre su irresponsable acción que, aunque se presume estuvo cargada de “buena fe”, pudo haber generado graves consecuencias en Cristina Bohórquez.


Ante la eventualidad y lógica preocupación de los familiares de la paciente, el médico de guardia del sistema Mukumbari STM recomendó su traslado al Hospital Universitario de Los Andes (Mérida) para su observación.


 


Situaciones irresponsables


 


Además de la negligente intervención de Karina Ramírez, cabe destacar varias situaciones que deben ser observadas por algunos protagonistas, especialmente mediáticos, en torno a este episodio que fue magnificado en ciertos medios de difusión de mensajes y redes sociales, quizás por ignorancia, conducta anti ética, motivaciones innobles e incluso políticas, sobre todo, porque se trató de un asunto que es vivido casi a diario por el personal médico de Mukumbarí STM y Ventel sin mayores consecuencias, salvo la angustia momentánea.


En algunos espacios mediáticos afirmaron que “la enfermería de la estación La Aguada no contaba con personal médico calificado ni con los insumos médicos necesarios” y que la paciente estuvo “sin recibir atención médica (de Mukumbarí), sólo los primeros auxilios del guía de montaña Giovanny Di Nuzzo” quien, a propósito, afirmó en ciertas redes sociales que “en ACLARATORIA el personal de Mukumbarí siempre estuvo en compañía de la persona afectada”.


Es importante recordar que Mukumbarí STM cuenta con 3 médicos, 7 licenciadas en enfermería, 2 auxiliares de enfermería y 6 oficiales de prevención, los cuales laboran diariamente en cada una de las estaciones para atender cualquier eventualidad, así como insumos mínimos para brindar atención oportuna.


 


Disfrutar a pesar de todo


 


Tras este aparente dramático suceso, y cerca de una hora después de que Cristina fuera enviada al hospital, los familiares y otros acompañantes de la joven paciente regresaron a la estación Barinitas solicitando seguir su paseo por el Parque Nacional Sierra Nevada, utilizando como transporte el servicio que presta el teleférico más alto-largo, moderno y seguro del planeta, perteneciente a Ventel, bajos las directrices del Ministerio del Poder Popular para el Turismo (Mintur).


 


Luis Guillermo García Bencomo


Unidad de Prensa






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