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CES 2019: lo mejor, lo peor y lo más curioso de la feria que nos trajo la TV enrollable y la máquina de hacer cerveza

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FERIA


** Una vez más, Las Vegas presenció lo último en tecnología. Entre la utilidad y los prototipos, esto fue lo más destacado del Consumer Electronics Show


Ayer terminó la feria CES de tecnología 2019. Se trata de un evento masivo que tuvo lugar en Las Vegas por el que pasaron unas 180 mil personas, entre más de 4.500 compañías que llenaron la ciudad del juego durante casi una semana.


Las principales empresas hicieron gala de sus avances, innovaciones e intentos por quebrar las reglas del mercado. Pero no sólo están allí Samsung, LG, Intel o Philips, sino también pequeñas startups que muestran que con poco se puede salir a competirle a los gigantes.


Clarín estuvo allí, entre las presentaciones principales que se llevaron a cabo en diversos hoteles y el LVCC (el Centro de Convenciones de Las Vegas, donde es la feria con los miles de stands).


Esto es lo mejor, lo peor y lo más curioso que dejó el CES 2019.


 


Lo mejor: televisores increíbles, hornos inteligentes


y auriculares robots adorables


 


Los primeros días Samsung y LG dispararon munición fuerte. Las dos empresas coreanas líderes en tecnología de punta en televisores y electrodomésticos presentaron la TV enrollable, el OLED TV R (65R9) de LG, y la de 98 pulgadas de Samsung, su QLED en 8K, como contamos acá.


La pregunta es qué funcionalidad podría tener una TV que se enrolla. Pero la tecnología está disponible y, en la entrada del stand de LG, un set de pantallas que simulaban distintos escenarios naturales se llevó todas las miradas. Realmente impresionante.


Samsung dio a conocer además su prototipo de pantalla de 280 pulgadas, “libre de resolución”: funciona en cualquiera. Se ve increíble y se la pudo testear en el stand.


Otro de los inventos que llamó la atención es el horno de Whirlpool con pantalla inteligente. Explican que tiene “realidad” aumentada, y sirve para recibir paso a paso de recetas o para no abrir el horno para ver los puntos de cocción de lo que está dentro, que puede no llegarse a ver bien.


También probamos los nuevos auriculares noise canceling de Sony (al usarlos, no se escucha absolutamente nada de afuera).


Tienen un sistema mediante el cual, al apretar un auricular contra el oído, se detiene la música en caso de que se necesite escuchar qué está pasando. Las canciones y el volumen se controlan con un swipe. Son los WH-1000XM3 Wireless Noise-Canceling.


Y en el stand de Sony también probamos Astro Bot, un juego de plataformas pero en Realidad Virtual divertidísimo. Sin dudas a la lista de lo mejor del CES.


Párrafo aparte para la HomeBrew, la máquina para hacer cerveza en casa de LG que funciona como una máquina de café expresso.


También hubo gadgets interesantes, aquellos objetos pequeños que nos vienen a facilitar la vida, de una u otra forma.


Hay uno para decirnos qué comer. En casos de dietas especiales (no necesariamente para bajar de peso), esta aplicación sugiere, con sólo soplar sobre un dispositivo, qué nutrientes están faltando. O sobrando.


Dentro del segmento robots, por lo bien hecho que está, hay que darle el premio a Lovot: un robot “para curar la soledad”. Extraña idea, pero es absolutamente irresistible.


Y también Aibo, el perrito robot de Sony que ya conocíamos que volvió recargado.


 


Lo peor: una app que avisa cuándo hay que cambiar pañales


y hasta un inodoro “inteligente” de 6 mil dólares


 


No todo es innovación útil en el CES, claro. Dentro de lo peor hubo un dispositivo que es, básicamente, un extractor de cocina con un televisor. Para ver Netflix mientras se cocina en lugar de mirar por dónde está bajando el cuchillo cuando se corta una cebolla.


No parece del todo seguro, además, tener todo un dispositivo electrónico encima de las hornallas.


También hay un dispositivo que avisa cuándo cambiar los pañales. Como si tal cosa fuese necesaria.


Y, sin dudas, el más innecesario parece ser un “inodoro inteligente”. El Kohler Numi 2.0 viene con Alexa incorporado para “hablarle”.


Cuesta 6.000 dólares. Sí. Seis mil dólares.


 


Lo más curioso: Retrogaming, calzoncillos para laptops


y el celular plegable


 


Digámoslo sin vueltas: todos apoyamos nuestras laptops sobre nuestros regazos. Y no siempre tenemos los pantalones puestos. Se sabe que esto puede ser tremendamente perjudicial para la fertilidad masculina y por eso la marca Spartan diseñó unos calzoncillos para poder colocar la laptop sobre la ropa interior sin que eso afecte a la salud.


¿Raro? Sí. ¿Útil? También.


La almohada robótica de Somnox fue otro de los inventos curiosos que se presentaron. Entra en la categoría de “ayuda terapéutica” para dormir y lo que hace es replicar las sensaciones que generan abrazar a un humano.


Es, a fin de cuentas, un almohadón con sensores y un sistema mecánico que lo hace moverse. Es una idea extraña pero se siente bien al tacto.


Algo que fue muy llamativo fue el tema gaming. Por lo general, el CES no suele ser el lugar más fuerte en este rubro (aunque puede ocurrir que haya anuncios importantes, como los de Nvidia y de AMD), pero lo que fue tremendamente llamativo fue el enorme lugar para el retrogaming: los videojuegos viejos.


Para dejar de pensar en la hiperrealidad de los gráficos actuales: una feria de lo último en tecnología también puede traer una nueva forma de jugar al Pac-Man o al Tetris.


Dentro del rubro de las computadoras, Gigabyte presentó un server enfriado completamente con líquido. Se trata de un fluído que no es conductor de la electricidad y que permite a sistemas tremendamente potentes enfriarse.


También se pudo ver el FlexiPai de la compañía china Royole, un celular que se pliega cuya función no se entiende del todo, pero no deja de ser una tecnología atractiva. Samsung de hecho lo presentó el año pasado, pero nunca lo lanzó.


Un año más, el CES demostró que Las Vegas puede ser extravagante con sus dobles de Elvis, sus casinos laberínticos y las recreaciones de Venecia o la Torre Eiffel. Pero que con los inventos de las grandes compañías y las startups, la ciudad puede ser muchísimo más bizarra aún.


 


ESPECIAL / CLARÍN DE ARGENTINA






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