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Cadáveres atrapados durante décadas en glaciares suizos salen a la superficie por el calentamiento global

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En 2014, fueron hallados casi en la cima del monte Cervino los restos de Jonathan Conville, que nunca regresó de la escalada que emprendió por la montaña en 1979

Un guía del monte Cervino (Matterhorn, en alemán), en los Alpes suizos, encontró el pasado 14 de julio el cuerpo de un escalador, identificado días después como un ciudadano japonés de 67 años. Aunque todavía no ha trascendido ni cuándo ni en qué circunstancias desapareció el hombre, el hallazgo no es novedoso: el derretimiento que sufren los glaciares como consecuencia del calentamiento global ha destapado en la última década en Suiza otros cuerpos atrapados durante años en el hielo en una zona en la que unas 280 personas han desaparecido sin dejar rastro alguno desde 1926, según un portavoz de la policía suiza del cantón de Valais, donde se encuentra la montaña.

Botella hallada junto a los cadáveres del matrimonio Dumoulin.
Botella hallada junto a los cadáveres del matrimonio Dumoulin. 

Hace ahora justo un año, un empleado de la empresa Glacier 3000, que administra los teleféricos en el monte Cervino, encontró mientras paseaba por el glaciar Tsanfleuron los cadáveres congelados en perfecto estado de conservación del matrimonio formado por Marcelin y Francine Dumoulin, desaparecido el 15 de agosto de 1942. Junto a los cuerpos, que vestían ropas de la Segunda Guerra Mundial, fueron hallados un reloj, una mochila y un libro. “Hemos pasado nuestras vidas buscándoles, sin parar”, declaró entonces al periódico Le MatinMarceline Udry-Dumoulin, la hija más joven del matrimonio, que tuvo cinco hijos y dos hijas.

El glaciar alpino Aletsch, también en el cantón de Valais, devolvió en 2012 los cadáveres de los hermanos Johann, Cletus y Fidelis Ebener, de quienes no se tenía noticia desde marzo de 1926, cuando partieron para realizar una expedición en el glaciar. Dos montañeros británicos que recorrían la zona en verano se toparon con restos humanos, botas y equipamiento de montaña, un descubrimiento que resolvió una desaparición ocurrida casi 90 años antes.

En 2014, fueron hallados casi en la cima del monte Cervino los restos de Jonathan Conville, que nunca regresó de la escalada que emprendió por la montaña en 1979. Ese mismo año fue encontrado en un glaciar del cantón de Berna el cadáver de un explorador checo, perdido desde 1974.

Un año después, también en el monte Cervino, un grupo de montañeros se topó con los cuerpos de los japoneses Michio Oikawa y Masayuki Kobayashi, desaparecidos el 18 de agosto de 1970. Según informó entonces la policía suiza, los dos jóvenes japoneses de 22 y 21 años respectivamente habían pasado la noche anterior en un refugio con la intención de ascender por la cara norte de la montaña, cuando “fueron sorprendidos por una tormenta de nieve”. En 2016, fueron descubiertos los restos de un alemán extraviado desde 1963 en el glaciar de Morteratsch, en el cantón de Graubünden.

Desde que existen registros, en 1880, la longitud y el grosor de los glaciares suizos no han dejado de mermar, según GLAMOS, una red integrada por varias universidades suizas y financiada por el Ministerio de Medioambiente del país. De acuerdo con sus registros, el glaciar Tsanfleuron ha perdido desde 1884 una longitud de 1.926 metros y el Morteratsch, 2.804 metros desde 1878. En 2017, solo un glaciar conservó su tamaño, mientras que un total de 80 experimentaron nuevos retrocesos. EL PAÍS