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La Crónica Menor

De la Pastora a Maiquetía por Cardenal Baltazar Porras Cardozo

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CARDENAL BALTAZAR PORRAS CARDOZO


Desde hace 135 años se realiza la peregrinación con la Virgen de Lourdes desde La Pastora hasta Maiquetía. La iniciativa surgió del dinámico Padre Santiago Machado, muy devoto y propagador de la devoción a la Inmaculada Concepción aparecida en el sur de Francia. El antiguo camino de los españoles acogió a una multitud de casi dos mil personas, en su mayoría procedentes del litoral guaireño, quienes han mantenido y propagado esta devoción mariana. Hermosos cantos, con el sabor de su autor, el padre Machado, y con un ritmo caribeño, que los hace cercanos y familiares.

Desde la medianoche, víspera de la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes (11 de febrero) y jornada mundial del enfermo, empezaron a llegar peregrinos de todas las edades a dormitar un rato dentro del templo de la Divina Pastora y en sus adyacencias. La Diócesis de La Guaira, con su obispo y presbiterio a la cabeza, y los muchos custodios de la devoción, organizaron con primor todos los detalles. A las cinco de la mañana, quien suscribe estas líneas, junto con el obispo de La Guaira y una veintena de sacerdotes del litoral y de Caracas, concelebramos la eucaristía de inicio, con el templo repleto de fieles que entonaban cantos al compás del coro de Maiquetía. Personas de todas las edades, desde abuelos con años encima hasta niños y bebés en brazos de sus padres. Un escenario bellísimo, expresión del fervor y la capacidad de sacrificio y de compartir alegre y esperanzado.

En el camino por la Puerta de Caracas hacia Los Castillitos, dos capillas pertenecientes a la arquidiócesis de Caracas. Una dedicada a San José y construida en 1951 por el Sr. Manuel Muñoz, en el sector Campo Alegre. La segunda, en el límite entre Caracas y el estado Vargas, dedicada a San Sebastián en el Hoyo de la Cumbre. Allí, el descanso y refrigerio de los peregrinos antes de continuar el descenso, más largo y penoso por lo largo. Una pequeña gruta con la imagen de la Virgen marca la despedida. Tonadas en honor a María de Lourdes, cantadas con la emoción del coro de Maiquetía, en la que sobresalía la voz de Aníbal, uno de los feligreses más entusiastas con una fuerza de voz que le salía de lo más profundo del corazón. Una señora me saludó, indicándome que tenía 37 años participando en la peregrinación, heredada de su abuela que acompañó al Padre Machado en las primeras jornadas de esta manifestación de fe, convertida en tradición y testimonio vivo de lo que son capaces las personas más humildes… La presencia de efectivos bomberiles y brigadas de socorristas atendiendo los casos que ameritaban auxilio.

La religiosidad popular es una auténtica manera de vivir la fe y aumentar la esperanza. Plegarias por la paz y la reconciliación de los venezolanos y la garganta ahogada esperando un cambio para bien de todos. Patrimonio intangible del pueblo litoralense que pone en alto el valor de las expresiones religiosas acompañadas de la fraternidad y el servicio desinteresado a los hermanos. Vale la pena vivir esta experiencia cada 11 de febrero. La Virgen de Lourdes nos une y anima a todo lo noble y bueno que palpita en el corazón de cada venezolano.


8.- 11-2-19 (3195)






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