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Por Orlando Oberto Urbina

Crónicas Memorables

Héctor Hidalgo Quero en la querencia paraguanera por Orlando Oberto Urbina



Crónicas Memorables

Héctor Hidalgo Quero en la querencia paraguanera por Orlando Oberto Urbina

bajarigua@gmail.com

adicorazul@gmial.com

 A “El malasangre”, como llamaban a Héctor Hidalgo Quero por su poema del mismo nombre, lo conocí en el Tecnológico “Alonso Gamero” de Coro en los años entre los años ochenta y noventa en plena efervescencia estudiantil. Él era profesor de lenguaje y comunicación y lo conocí a través del profesor Juval Mavarez, quien dirigía el departamento de Medios Audiovisuales del antiguo Tecnológico, hoy Universidad Politécnica “Alonso Gamero”. Cultivé esa amistad, y gracias a ésta hicimos de la poesía un proyecto para divulgar nuestras producciones literarias sin padrinos por ser de izquierda, o lo que algunos reformistas llamaban “ultrosos”.

Con respecto al proyecto literario Andrómeda, no podemos obviar sus inicios, pues Héctor Hidalgo Quero fue fundador junto a Frank García, Héctor Duarte (“Pan Dulce” †) y mi persona. Luego asumieron Olimpio Galicia, Medardo Sánchez y otros escritores. Nuestro amigo Héctor a veces ponía la resma de papel para poder imprimir, y también diseñó algunos números. Al egresar del tecnológico, pasó a ser dirigido por Olimpio Galicia y el amigo Romer, quienes trabajaban en el departamento de reproducción del Tecnológico de Coro.

En su poemario “Malasangre”, Héctor Hidalgo refiere que, siendo adolescente, en 1967, un grupo de jóvenes decidió llamar ladrón al cura de Caja de Agua públicamente, y ese grupo era conformado por “La Juventud Cultural Artística” que tuvo vida por unos cinco años en su barrio; hoy día integrado por mansiones debido al publicitado desarrollo de Punto Fijo. El grupo de amigos tenía como objetivo promover actividades culturales en Paraguaná.

Manifestaba Héctor Hidalgo Quero que esa agrupación juvenil tenía músicos, teatreros, mientras que otros organizaban la biblioteca y él escribía poesía. “Malasangre” es producto de esos ratos compartidos con aquellos amigos, hermanos del barrio de Caja de Agua que se dispersaron por todo el país. El grupo ya no podía seguir con tres o cuatros personas que quedaron. Su primer poemario, “Malasangre”, se escribió entre bares, plazas, casas, y por supuesto en la querencia de Caja de Agua.

Vuelve a mi memoria un encuentro en Paraguaná (en una reunión en casa del poeta Víctor Hugo Bolívar con Héctor Hidalgo Quero y Heberto León, amigos que ya están en otro plano). Héctor me había hecho la propuesta de publicar el libro “Herido de Vida”, que era una entrevista al cantor del pueblo Alí Primera. Héctor era cronista de su canto. Sus conversaciones con él eran la culminación de ese trabajo que buscaba publicar. Teniendo yo la posibilidad como presidente del Fondo Editorial del IPASME en el 2008, le di mi palabra, y el libro se publicó. No pude estar en la presentación de su libro, ya que renuncié por algunas desavenencias con la directiva de aquella época. Sin embargo, lo necesario era que saliera el libro “Herido de Vida”, que es un libro fundamental, como había dicho nuestro amigo y poeta Alexander Sierralta en 1998, cuando el libro era borrador todavía.

En este libro se conoce al cantor del pueblo, al Alí de familia, de América Latina, y al Alí Rafael Primera Rossell, el de Coro, el de Paraguaná, el del canto necesario, y cómo Alí llegó a señalar que Hector Hidalgo Quero “El Malasangre” era, sencillamente, el cronista de su canto. Así era Héctor el poeta, el periodista, diagramador, editor y productor de programas de radio y audiovisuales. “Herido de Vida” fue su libro más necesario, más urgente, porque mucho se ha dicho sobre el cantor del pueblo, hasta una película se hizo sobre su vida y obra. Pero nunca se ha plasmado tal como es ese amor aferrado a la tierra seca, al vivir de Paraguaná, y su inmenso corazón de playa y sal que abraza la luna llena de cielo azul y que nos alegra el alma.

A cinco años de su muerte, dedico esta crónica en homenaje a su amistad, a su memoria por haber trajinado el periodismo, la poesía y el canto necesario. Por hacerse difusor de toda esa memoria del barrio de Caja de Agua a la urbanización de la calle Corea. Todas esas memorias están publicadas en algunos libros como “Malasangre” (poesía, Ediciones del Cerro, 1982); “Razones para un Principio” y “Barrio” (poesía y crónica, edición bifronte, Ediciones del Cerro, 1991); “Redacción” (libro sobre composición escrita, gramática y estilo, IUTAG, 1992); “Redacción práctica” (IUTAG, 1995); “Herido de Vida” (entrevistas con Héctor Hidalgo Quero, IPASME, 2008), y su trabajo literario en Andrómeda.

Héctor Hidalgo Quero militaba en la poesía y en el corazón de cada una de las amistades con las cuales llegó a fundar junto a Víctor Hugo Bolívar el sello editorial “Ediciones del Cerro”. Ambos se encargaron de dar promoción y publicación a trabajos poéticos de muchos de nuestros escritores y escritoras de Paraguaná.