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La crónica menor

ANCIANOS Y NIÑOS DEJADOS ATRÁS por Cardenal Baltazar Porras Cardozo

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Cardenal Baltazar Porras Cardozo



La emigración forzada de miles de venezolanos por las deplorables condiciones de vida impuestas en estos últimos años nos pone ante el éxodo mayor jamás visto a lo largo de toda la historia de nuestra tierra. La imperiosa necesidad de huir del acoso de toda índole que no permite llevar una vida digna y en paz, deja en evidencia que la vida humana y su calidad no es la prioridad del régimen que durante dos décadas nos ha retrotraído a tiempos pretéritos.


 


La Iglesia siempre atenta a su vocación samaritana, de atención al necesitado y excluido, ha decidido centrar la Campaña Compartir 2019 en la reflexión y atención a esta novedosa realidad. Esta campaña se propone contextualizar el actual éxodo venezolano que está viviendo nuestra gente y que está dejando atrás una estela de personas vulnerables como lo son nuestros abuelos, dedicados a cuidar a sus nietos. Atendamos con amor como signo de conversión personal y social a los quedan atrás, niños y ancianos de manera especial.


 


A la falta de lo más indispensable para la subsistencia se suma la carencia de los afectos. Esto ha potenciado los males de la soledad afectiva provocando enfermedades hipertensivas, depresiones y la mala consejera que es la soledad. El número de suicidios ha aumentado en todo el territorio nacional de manera exponencial. Cuando no se le encuentra sentido a la vida, a la sal que conlleva el dinamismo de sentirse querido y provocar la rica experiencia de potenciar la amistad en todas sus expresiones, convierte el entorno en un erial, en un desierto en el que el oasis de la fraternidad desaparece. En contraste, el permanente bombardeo de un discurso altivo y ofensivo, llamando a la violencia y a la muerte, lleva a la desesperación y al sin sentido de llegar hasta el extremo de quitarse la propia vida.


 


El Papa Francisco nos exhorta a proteger la dignidad humana, sobre todo nos invita a que esta dignidad debe ser puesta en lo alto propiciando y garantizando espacios que generen y permitan condiciones dignas de vida. También nos recuerda a todos los cristianos la necesaria denuncia del mal sin acallar aquello que nos permite ejercer el profetismo como servicio a la verdad. En Venezuela proteger al anciano que queda solo y muchas veces al cuido de niños y adolescentes es un reto y una prioridad pastoral, que pone en evidencia la inhumanidad de un régimen que solo piensa y trabaja por atornillarse en el poder. Esta cuaresma es una oportunidad de oro para discernir y escoger el camino correcto.


9.- 26-2-19 (2573)






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