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Agenda política y dimensión de la gente por Luis Montilla

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Luis Montilla. Foto: Cortesía



Hemos escuchado la frase “los tiempos de la política no son los mismos tiempos de la gente”; sin saber a quién pertenece o quién la acuñó como una frase “comodín” a la que se recurre con mucha frecuencia para justificar y explicar el desarrollo de ciertos acontecimientos políticos que no se corresponden con la realidad social que se vive en nuestro país. Lo que si sabemos, es que es una amplia e interesante discusión en la Ciencia Política, la gran influencia que tienen los  medios de comunicación para “posicionar” los temas que son considerados por ellos de gran interés para la “venta” y consumo masivo por parte del público. Los temas, hechos y acontecimientos que no son considerados importantes por estos grupos para atraer la atención masiva del público consumidor, son despachados en mensajes de menos de 20 segundos, o en unas 4 líneas si se trata de prensa escrita o portal de noticias electrónico, que llaman “píldoras informativas”. Sucede de la misma manera, cuando la noticia “no vende”, obligan a los funcionarios públicos a interactuar con los ciudadanos en cortos espacios de cobertura en los medios. Los dirigentes políticos tienen que expresarse de manera breve y citable, porque a pesar de desarrollar el tema o la información para dejarlo claro y entendible a los ciudadanos interesados, las grabaciones o textos son editados para trasmitir la información en trozos cortos y rápidos, lo que desconecta a los ciudadanos del interés hacia la política. El poder de estos grupos que controlan las grandes agencias de noticias con toda la tecnología disponible, terminan influyendo e imponiendo la agenda política. Este manejo en el cubrimiento de los temas tratados, muchas veces se ve trivializado por el fraccionamiento informativo y distorsionado por otros intereses muchas veces foráneos y lejanos, que no son los de los ciudadanos. Lo que la gente ve reseñado en los noticieros, no concuerda con lo que es más importante para ellos, ni con lo que confronta ni vive en su día a día. El cubrimiento de los acontecimientos políticos en poco o nada reflejan la experiencia cotidiana de las personas. Las noticias que se presentan como de interés para el público, se presentan en términos ideológicos, según sea el desarrollo del proceso político o de los expertos en persuasión y propaganda política. Y los asuntos que se presentan no coinciden con las experiencias que vive la gente. Los temas y las noticias presentadas como las más importantes y polémicas -en el entendido de los expertos en manejo de la opinión pública-, no logran ser relacionadas con los problemas prácticos que preocupan a la gente. Ha sido un intenso debate en la participación política, donde cada vez que los ciudadanos no ven reflejado en el cubrimiento de la política, lo que para ellos es importante, sienten con razón que el tema no les interesa. En muchos casos, los temas puestos en la opinión pública por estos grupos que controlan las grandes agencias de noticias como centrales para el debate político, no son los que le interesan a la gente, y temas que la gente considera importantes, porque pueden ser relacionados con sus experiencias y vivencias como pueblo, nación o país, a menudo tienen un trato muy efímero. A esto hay que ponerle mucha atención, pues la participación política de los ciudadanos está muy vinculada al sentimiento y que las esperanzas de la gente, sean capaces de influir en las decisiones políticas, en las capacidades de contribuir a la solución de los problemas que los afectan como sociedad, si esto no pasa y los ciudadanos no perciben que su participación activa no es importante o determinante para solucionar los problemas políticos, disminuirá su interés en la participación y terminarán ausentándose de la acción política. Aunque los medios de comunicación puedan desear que los ciudadanos se involucren más en los asuntos políticos, el cubrimiento que se le da a algunos temas de “interés” puede producir exactamente el efecto contrario, desanimar en lugar de promover una mayor movilización ciudadana. Para nadie es un secreto que los medios de comunicación, lejos de estar al margen de la política, actúan como importantes protagonistas políticos de enorme influencia y poder, poder que le hace perder a los ciudadanos la capacidad de influencia en las decisiones políticas. Hemos creído pertinente introducir este tema al debate actual de nuestra realidad política, para alertar, advertir a nuestra clase política que pretende conducir al país hacia la salida política, que si bien es muy importante y tenemos puesta toda nuestra atención en las declaraciones y movimientos del Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, el Secretario de Estado  Mike Pompeo, el asesor de seguridad de la Casa Blanca John Bolton, el Vicepresidente Mike Pence, el enviado especial para Venezuela Elliott Abrams, el Senador Marco Rubio, el Vicecanciller de Rusia Sergei Ryabkov, el Presidente de Brasil Jair Bolsonaro, el Presidente de Colombia Iván Duque, de Chile Sebastián Piñera, entre otros, se vuelva la mirada en este momento crítico hacia nuestra gente, a lo que piensa y está sintiendo el ciudadano común, que más que vivir, hace grandes esfuerzos por sobrevivir, y que sus angustias, sufrimientos y anhelos no son los grandes temas de los grupos poderosos y las agencias de noticias, ni el tema central de la agenda política, no es lo que “vende”. En las últimas actividades convocadas por el Frente Amplio como brazo ejecutor del diseño político que viene desde la AN y el Presidente Interino Juan Guaidó, desarrolladas en movilizaciones, concentraciones y asambleas de ciudadanos, hemos sentido y escuchado con más fuerza el reclamo de la gente sobre los logros y contundencia de tales actividades, y si valía la pena seguir participando en ese esquema de protesta, cuando pareciera que estamos en una encrucijada en el avance político y, todo sigue empeorando sin tener ninguna certeza hacia dónde vamos. Es el momento del “Dialogo Ciudadano”, de atender y avanzar en la agenda política, pero no alejarnos del sufrimiento, desesperación y angustias de nuestra gente, de la dimensión ciudadana, de la dimensión de la gente.






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