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Continua, no te detengas con reflexión de Any Aular

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ANY AULAR



Generalmente se escucha de  perseverancia, cuando se habla de historias sobre cómo alguien alcanzó el triunfo o como llegó a la cumbre; pero pocas veces escuchamos sobre la tenacidad que es necesaria para mantenerse arriba. Steve Jobs (1955-2011) vivió esto en carne propia. Cuando tenía sólo 20 años, el empresario ya trabajaba en la creación de la computadora Apple en la cochera de sus padres. Diez años después, la empresa valía 2 mil millones de dólares. Pese a esto, la junta directiva de Apple decidió despedir a su fundador, para mover a la empresa por la misma línea que otras firmas computacionales como IBM y Microsoft. Jobs se quedó sin empleo y fuera de la compañía que había creado.  Sin embargo, el visionario no vio esto como una crisis, sino una gran oportunidad para innovar. De hecho, el mismo diría después, que su despedida de Apple fue lo mejor que le pudo pasar, porque le revivió la alegría y lo animó a convertirse en un emprendedor. Poco después fundó la compañía de software NeXT y un pequeño estudio de animación llamado Pixar. A través de Pixar, en 1995 se estrenó en los cines Toy Story, el primer largometraje generado completamente por computadora, conseguido con su propio software, RenderMan. Fue el mayor éxito de taquilla y la primera película del binomio Walt Disney-Pixar en ganar un premio Óscar. A esta seguiría otras no menos interesantes. La vuelta de Steve Jobs a Apple se produjo en 1996, cuando la empresa se encontraba al borde de una crisis y Jobs fue llamado por Apple para que la rescatara. Jobs lo hizo e impulsó la cartera de diseño de la firma hacia una sola dirección: usando la i de internet comenzó con el iPod, al que luego seguirían el iPhone, el iPad... Lo demás es historia y su legado de 323 inventos…


 




 


Sin importar lo que te haya pasado, vuelve a empezar. Esta historia verídica nos dice, que un ser humano puede ser humillado y abatido, y aún así poder brillar otra vez, si tan sólo no se da por vencido. Si un camino se te cierra, no temas, existen muchas alternativas. Recuerda que si crees que puedes, ya tienes la mitad del sendero recorrido. Así que anímate y no dejes de buscar, no dejes de luchar, porque Dios bendice a los que creen.


¡Que Dios te de un Feliz Día!


Any Aular 






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