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El llantén venezolano por Giovanni Cegarra

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GIOVANNI CEGARRA


A estas alturas de la vida, acentuándose cada día la crisis en el país, sin que se vislumbre una viable salida de ella, escuchando las mil y una palabrería que ya no convence a nadie, ni señala como salir del camino erróneo que se ha tomado, aunque no quieran reconocerlo, a lo que se suma el rollo de la carencia de energía eléctrica, agua potable, internet, efectividad en el servicio bancario, aparte de las ya consabidas penurias del pueblo, se acrecienta a todas estas, el llantén venezolano.

Recuerdo muy bien que los de antaño decían que “el que habla como loro es de poco de fiar” y analizando fríamente como van las cosas en el país, tenían toda la razón, hoy día, mucho bla bla, nada concreto, palabras van y vienen, al igual que promesas fantasiosas, el viento se lleva todo y el pueblo, sea opositor o gobiernero o “ni ni”, llevando del bulto, lo poco que se gana no va alcanzar ya ni para tomarse un cafecito, todo sube cada día incontrolablemente, la necesidad obliga a pagar ajuro lo que piden, los que se aprovechan de la necesidad pueblerina.


“La vaina está super mala, los políticos nos siguen cayendo mentiras” decía un pasajero en una unidad del Tromerca, la mañana del lunes de Pascua, abarrotada de pasajeros porque nadie quiere pagarle el aumento semanal del pasaje a los “humildes buseteros”. La temporada turística de Semana Santa en Mérida, no superó las expectativas, se vino palo abajo, en comparación con las pasadas, producto de lo ya consabido, sigue latente el diario llantén venezolano mientras los figurines políticos de ambos bandos “se caen a piña” entre ellos, no se escucha aún una propuesta valedera para echar adelante al país, sacarlo de la crisis socio económica política en la que ellos lo han hundido, muchos se echan a morir y “el que no trabaja no come”, trabajamos por el país o terminamos de hundirnos más.


Es en gran parte, hoy por hoy, el llantén venezolano, que no se sabe cuando terminará porque como se lo dije a un hermano de brega, aún no le veo, la real salida a esto, que no es de la noche a la mañana, no cambiará si los venezolanos, todos en general, no cambian de su modo de pensar y actuar, a más ver, con Dios.






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