Inicio

Opinión



Razones y pasiones

¿Será posible esta vez? por Eleazar Ontiveros Polini

Diario Frontera, Frontera Digital,  ELEAZAR ONTIVEROS, Opinión, ,¿Será posible esta vez? por  Eleazar Ontiveros Polini
ELEAZAR ONTIVEROS



Una vez más, y ya son incontables, parece haber un acuerdo entre el régimen y la oposición, de darse una nueva oportunidad de encontrar alguna salida a la difícil situación del país. En este caso, las partes en conflicto se reunirán en la ciudad de Oslo, capital de Noruega, para sostener reunión, se dice que exploratoria, sobre la posibilidad de encontrar salidas a nuestra inconcebible crisis como país, como sociedad. Ya el endeble calificativo de “exploratoria” nos lleva a pensar, ojalá y no sea así, que de nuevo no se conseguirá nada en concreto.


De acuerdo a las informaciones recibidas por los medios, los representantes del régimen en el encuentro son Jorge Rodríguez y Héctor Rodríguez. El primero caracterizado por la intransigencia,  el sectarismo y sus manifestaciones de odio visceral; el segundo es, si se quiere, más comedido en cuanto a la defensa del régimen. Por la oposición participarán  Stalin González y Gerardo Blayle. A los anteriores se agrega Fernando Martínez Mottola, ex - Ministro del Transporte.


No queremos ser escépticos, pero hay hechos que presagian que todo será un saludo a la bandera. No es posible que en momentos en que se acuerda el encuentro, se sigan imputando a diputados y se acentué la corrupción, conocida por todos, en servicios indispensables como son la gasolina y el gas, manejados ambos renglones por mafias en las que participa abiertamente la Guardia Nacional. No es bueno particularizar, pero los casos pueden permitir inferir inductivamente sobre lo general: a un amigo se le acabó la gasolina en Ureña. Al preguntar en donde podría encontrar gasolina, pues en todos los pueblos de la frontera hay casas donde se expende, le indicaron la casa de una señora. Efectivamente, negoció una pimpina y en el momento en que lo hacía, un guardia nacional, uniformado, llegó con una camioneta cargada de pimpinas y las introdujo a la casa de la señora. Es decir, estaba surtiendo la mercancía en su bachaquero negocio.


Lo que si se aprecia como positivo es que se haya escogido como mediadora a Noruega, de quien se tiene la plena seguridad de que actuará como un verdadero mediador. Es decir, que estará en el medio sin inclinarse por ninguna de las partes. Sin duda facilitará la fluidez del encuentro y dará a conocer, diáfanamente, si no es que se acuerda el misterio de guardarlos, los acuerdos que se logren y si no hay ninguno, las razones esgrimidas por las partes para no hacerlo. Noruega asegura la neutralidad e imparcialidad, lo que facilita la posibilidad de un encuentro fructífero, que será tal si se logran soluciones, yendo mucho más allá del vago sentido de lo exploratorio.


Como no se puede creer nada del régimen, no es descartable que con la mencionada reunión lo que pretenda  es obtener un poco de oxígeno, a lo que se suma, ya lo veremos,  que se la presente como el logro de un gobierno que quiere por sobre todo la paz y que siempre ha estado dispuesto al diálogo, con lo cual ha tratado de disimular su sectarismo obcecado. Es repetitivo que después de  cada “encuentro”, que no diálogo pues este tiene una connotación bien definida, se vuelva a culpar a la oposición de intransigente y poco dispuesta a buscar soluciones.


Venezuela espera que los representantes de la oposición tengan una posición firme en cuanto a la aspiración que parece ser aceptada colectivamente y que se aprecia como una solución democrática. Hablamos de elecciones generales que permitan al pueblo decidir por la vía democrática del voto, si desea la continuidad del chavismo en el gobierno o  por el contrario quieren un cambio total en la conducción del país. De igual manera, se debe exigir la inmediata liberación de los presos políticos, la ilegalidad de imputar a los diputados delitos traídos de los cabellos y la eliminación del manido y rebuscado “desacato” de la Asamblea Nacional, de manera tal que sus decisiones, en un todo de acuerdo a las potestades que le da la Constitución, sean acatadas.


“Perecerá y veremos”. Seguimos pensando que en cada una de las partes hay posiciones sobre las cuales no van a transigir, aunque la situación actual en que la capacidad operativa del régimen se minimiza objetivamente, puede hacer que éste termine por entender que no puede seguir destruyendo el país, tirando por la borda la economía y privando al pueblo de lo esencial.


El encuentro se cubre de un manto presagioso, cuando con estupor oímos la animalada del canciller al afirmar: “El sufrimiento de un pueblo no puede ser la clave para generar un cambio de gobierno” (¿…?.






Contenido Relacionado