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Estados Unidos-China: ¿Camino correcto? por Alberto José Hurtado B.

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ALBERTO HURTADO



La semana comenzó con el impacto de nuevas medidas proteccionistas que elevan la incertidumbre acerca de la salud de la economía mundial en los meses por venir. Los Estados Unidos y China no pudieron llegar a un acuerdo comercial y elevaron aranceles en el marco de su guerra comercial. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, incrementó los aranceles ya existentes y amenazó con imponerlos a todas las exportaciones chinas a su país. Pekín comenzó a implementar medidas similares para productos estadounidenses. Ambas partes siguen fijando su posición en un conflicto donde no queda claro quién ganará.


Trump está convencido de que los socios comerciales de Estados Unidos explotan la generosidad y la ingenuidad estadounidenses, debido a que les roban empleos y propiedad intelectual. Por ello ha utilizado rápidamente aranceles contra los países que cree son comerciantes desleales, principalmente China, que vende más de $ 500 mil millones en productos a los Estados Unidos cada año.


En 2018, Washington impuso miles de millones de dólares en aranceles a los productos chinos, lo que llevó al gobierno de Beijing a imponer sus propios impuestos contra las exportaciones estadounidenses a China, iniciando un conjunto de negociaciones con los Estados Unidos para evitar la escalada. Las negociaciones fueron productivas hasta que el gobierno estadounidense advirtió a China que debía aceptar un acuerdo o duplicaría los aranceles. Esta reacción del gobierno Trump fue motivada por las denuncias de que China había incumplido los compromisos adquiridos en las rondas de conversaciones anteriores, lo que restaba el progreso que se había logrado. Así, el viernes 10 de mayo se incrementaron en más del doble los aranceles elevándolos del 10 por ciento al 25 por ciento, para cerca de $ 200 mil millones en productos chinos, y se amenazó con imponer aranceles del 25 por ciento en bienes adicionales por valor de $ 325 mil millones, esencialmente todas las exportaciones chinas a Estados Unidos.


Los Estados Unidos buscan cambios legalmente vinculantes a las políticas chinas para proteger la propiedad intelectual de empresas extranjeras, para poner fin a las transferencias forzadas de tecnología junto con la manipulación de la moneda y los subsidios que Beijing proporciona a las empresas nacionales.  Cada uno de estos aspectos transformaría fundamentalmente la economía china, razón por la cual el gobierno de China insiste en su posición de no dar concesiones en temas principales en materia económica.


Ambas partes siguen defendiendo su posición. Mientras tanto, la guerra comercial se acrecienta y tendrá profundos efectos en la economía mundial. Los aranceles adicionales amenazan con interrumpir las cadenas de suministro a medida que aumentan los precios de los productos chinos destinados al mercado de los Estados Unidos, a pesar de que los productos pueden ser fabricados por compañías no chinas. Mientras que la nube de la desaceleración se posa sobre la economía China y estadounidense.


A medida que la disputa se hace cada vez más visible, ambos lados se preparan para una mayor confrontación, lo que hace prever una demora en la solución del conflicto que reducirá los beneficios que reciben las economías del mundo al comercializar materias primas, así como bienes terminados, con China y Estados Unidos. La confrontación no es el camino correcto, se deben promover las conversaciones entre los dos gobiernos para reducir la tendencia de los Estados Unidos a realizar actos unilaterales de proteccionismo y la determinación de China de construir una economía de clase mundial a cualquier costo.

@ajhurtadob






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