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Japón y la guerra comercial por Sadcidi Zerpa de Hurtado

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Sadcidi Zerpa de Hurtado



La actual guerra comercial ente China y Estados Unidos condiciona el intercambio mundial de bienes y servicios, el flujo de inversiones entre países, así como la efectividad de la política económica. En este escenario, Japón y el resto de naciones del este de Asia ven como los costos de sus exportaciones e importaciones cambian de manera abrupta debido a la confrontación comercial.


El vínculo político que une a Japón con Estados Unidos no lo exime de las externalidades negativas de la política proteccionista del gobierno estadounidense. De allí que la naturaleza de la política comercial japonesa resulta fundamental para minimizar los efectos de la disputa arancelaria. En este sentido, se pueden identificar como fortalezas de Japón: 1) el sostenimiento del patrón de exportaciones de productos japoneses a Estados Unidos, principalmente tecnología y automóviles, muy a pesar de la negativa estadounidense al acuerdo transpacífico (TPP) así como del reciente incremento de los aranceles a las importaciones; 2) la diversificación de las importaciones japonesas, en especial de productos agrícolas: trigo, productos lácteos, vino, entre otros, que promueve la competencia entre los exportadores de Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, y los países de la Unión Europea (UE), lo que favorece decisivamente al mercado japonés; y 3) los efectos negativos de la guerra comercial en la industria agrícola de los Estados Unidos, sus productores han perdido mercados objetivos como consecuencia de las medicas arancelarias del gobierno de China y están obligados a buscar nuevos mercados para colocar sus productos.


Mientras que es una debilidad japonesa, las actuales presiones de Washington a Tokio con respecto a las disposiciones sobre automóviles y divisas. Esto ocurre debido a que Australia, Canadá, los países de la UE y otros exportadores de productos agrícolas tienen un acceso más fácil al mercado japonés bajo el TPP, lo que expulsa a los productos agrícolas estadounidenses de Japón.


Estas presiones arancelarias exigen un acuerdo de libre comercio en el sentido del GATT/OMC. En consecuencia, las partes de un acuerdo de libre comercio deben adherirse a la regla del Artículo XXIV, párrafo 8, del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, según la cual deben eliminarse "los derechos de aduana y otras regulaciones restrictivas del comercio sobre la práctica totalidad del comercio". No importa cómo Estados Unidos quiera llegar a un acuerdo sobre aranceles agrícolas con carácter prioritario, dicho acuerdo no puede describirse como un TLC -que debe cubrir "sustancialmente todo el comercio"- a menos que abarque todos los bienes, incluidos los automóviles.


Tokio puede tomar la posición de abandonar la mesa de negociaciones a menos que Estados Unidos ofrezca un compromiso satisfactorio que de lugar a la firma de un acuerdo comercial entre estos dos países. O simplemente debería decirle a la administración Trump que regrese al TPP para no perder el mercado agrícola del este de Asia.


* @zerpasad






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