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Páez y los legionarios en Carabobo por Isaías A. Márquez Díaz

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Isaías A. Márquez Díaz


Luego del año 1814, tétrico, a causa de las acciones más enconadas de los realistas, se sucedieron,  de efectos muy críticos, el combatir afanoso de los tres años sucesivos y las pérdidas relevantes, que, casi acabaron, definitivamente, el régimen republicano. No obstante, Bolívar y su equipo perseverante permanecieron impasibles sobre la fe que les inspiraba el patriotismo. Terco, al fin, encaró con energía fenomenal las vicisitudes que le truncaban como Libertador, pero gracias a su mente preclara se lanza hacia la concepción de planes novedosos, militar-políticos, que tendrían por centro la región guayanesa, poco afectada por la contienda destructiva de la independencia y abundante en recursos naturales; principalmente, vacunos y caballares forjados por la paciencia misionera de la Orden Catalana, esforzada, emprendedora y civilizadora en el sentido más amplio de sus propósitos.

Guayana prometedora de perspectivas concretas a la República y Bolívar, de pupila aguda, concibe su panorama político, ante lo cual comienza a trazar planes y deducir consecuencias, de manera  que influido por aquel ingenio extraordinario que le caracterizaba, buscó corregir errores, rehacer los ejércitos y establecer bases más firmes para la República. Y, piensa con toda certidumbre que en aquel territorio, vasto, rico y estratégico, que le permitiría comunicaciones mejores y más fáciles hacia el exterior, mediante el cauce del Orinoco, podríase robustecer el gobierno, con lo cual no se haría tan difícil mantener el régimen político, inseguro, fatigado y empobrecido por aquellos momentos. Entonces, comprende la necesidad ingente de instituir una oficialidad selecta, de base europea, disciplinada y experimentada, sobremanera, en las campañas napoleónicas, tarea que asigna a Luis López Méndez, excompañero de misión en Londres, a quien le confía las labores de reclutamiento y adquisición de armas e implementos bélicos. En breve,  pese a las dificultades, comienzan a llegar por Guayana variedad de elementos que los comandos patriotas demandan. A Luis Brión tocó trasladar desde las Antillas británicas, “…los elementos de guerra y los reclutas que se pidieron a Inglaterra…”.

Acordado el plan de batalla, en el que participarían los ejercitos seleccionados, atentamente, se impartieron órdenes, cuya marcha inició desde San Carlos, acantonados en una especie de cuartel general, adoptando de medidas estratégicas para el choque definitivo, tres divisiones: la primera al mando del general José A. Páez y conformada por los batallones “Bravos de Apure” al mando del coronel JJ Conde y el batallón “Cazadores Británicos” al mando del coronel Tomás Ferriar, además de otros componentes para soporte.

Las acciones se ejecutaron con rapidez, pese a la topografía del terreno, la lluvia torrencial y pericia de la Torre, cuyo ejército se replegó ante la ofensiva de los Cazadores Británicos más unas dos compañías del batallón Tiradores, junto con los Bravos de Apure. Y, en lapso de una media hora Venezuela quedó liberada del yugo español.

 

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